
“Hoy vuelvo a ser esa niña que jugaba a ser actriz”: Natalia Oreiro, premiada por su trayectoria en el Festival de Cine de Mar del Plata
La estrella habló con LA NACION después de recibir este viernes el galardón
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MAR DEL PLATA.- Para Natalia Oreiro este es el año de los grandes reconocimientos a una carrera en el cine que ya lleva más de 25 años y una cantidad notable de títulos destacados, que van desde Cleopatra (2003), de Eduardo Mignogna, junto a Norma Aleandro, hasta Yo, Narciso, el estreno en pantalla grande más visto del cine nacional (algo más de 600.000 espectadores) en lo que va de 2026.
Esta temporada empezó para ella con un premio honorífico en el Festival de Málaga y encontró aquí un cierre casi perfecto con el Astor a la trayectoria que recibió en la tarde de este viernes, de manos de Lorena Muñoz, que la dirigió en Gilda, no me arrepiento de este amor. Oreiro es una de las figuras distinguidas este año con este reconocimiento a la carrera por el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.
Pasaron exactamente 10 años del estreno de Gilda, la película que le dio a Oreiro el primer gran papel protagónico de su carrera. “Todavía no siento que me caiga alguna ficha en relación con estos homenajes. Para mí sigue habiendo algo de sorpresa todo el tiempo y eso me conmueve mucho”, le dice a LA NACION en la antesala del Teatro Colón, escenario de la ceremonia, con su flamante y plateada estatuilla aferrada entre las manos.

“Eso fue parte de lo que dije en Málaga y no quería acá recordar lo mismo -agrega-. Hoy vuelvo a ser esa niña que jugaba a ser actriz. Yo vivía en España y cada vez que volvía a lo de mis abuelos me encerraba en una especie de galpón que había con cosas viejas y ese era mi camarín. Con lo que había ahí me disfrazaba. Tenía muy claro que esa era mi vocación, porque para mí todo esto es una vocación, no es un trabajo. Trabajo mucho con esa niña interior que no quiere perder por nada del mundo la parte espontánea, el ahora, el hoy, los sueños, todas las cosas que todavía quiero hacer”.
-¿Y qué pasa por tu cabeza cuando te dicen que vas a recibir un reconocimiento a la trayectoria?
-Digo: “Pero che, ¿me lo merezco?”. Sí, hice un montón de películas, pero tengo tanto por aprender... Te entra la duda de decir; “¿Y qué viene después?”. Y ahora viene todo. Estoy más cansada, pero tengo ganas de hacer otras cosas, de seguir probándome personajes distintos por ahí, hasta en algún momento dirigir. Y también estoy escribiendo.
-Esa faceta no la conocíamos.
-Siempre escribo. En todas las películas que hago siempre hay algo que quiero hacer en ese sentido. Es por mi personalidad. No todo pasa desde mi lugar de intérprete.
-¿Qué significa el cine para vos?
-El cine es un hecho colectivo donde todas las áreas cuentan. Para mí la mirada de mis compañeros es absolutamente necesaria. Nosotros vamos a pasar y el cine va a seguir estando: van a seguir estando las películas que nosotros hicimos y el que las vea por primera vez las vivirá de esa manera. Cuando nosotros ya no estemos habrá nuevas películas y nuevas generaciones de directores y actores. El cine es eso: estar presente.

-Te escuchamos muchas veces valorando la experiencia de ver cine en el cine. También hoy.
-Es tan difícil estar hoy en un mundo tan hiperconectado hasta que entrás al cine. No hay celular, no hay problemas familiares, no hay trabajo que podés llegar a perder, el mundo se detiene. El cine es una de las pocas cosas que nos quedan que te llevan a sentir que estás presente. Lo mismo pasa cuando lo hacemos. Yo no voy nunca al set con el celular. Lo dejo cuando entro a rodar, lo vuelvo a agarrar solo en el almuerzo y de ahí jamás hasta terminar el día.
-¿Aunque estés filmando muchas horas más de lo previsto?
-Es mi necesidad de estar conectada solo con lo que estoy haciendo. Cualquier interrupción hace que vos tengas una alerta, aunque esté apagado. El cine visto en el cine es lo único que conserva eso: durante ese momento es esa vida que transcurre en la pantalla la que estás viviendo.
-La exigencia de concentrarse en una sola cosa debe ser una de las cosas más difíciles de hacer en este momento.
-Yo soy una persona bastante dispersa, pero el momento de la filmación para mí es sagrado. Como también es sagrado saludar a todos al llegar, dar los buenos días, agradecer y ser amable con el otro. Lo que vuelve de eso es una vibración muy especial y genuina.

-En el cine se está proyectando en este momento Gilda, que hiciste hace diez años con Lorena Muñoz.
-Y volveremos a trabajar juntas. Ya tenemos algo entre manos. Pero lo que pasa es que el cine tiene unos tiempos muy complicados. Gilda nos llevó casi seis años de trabajo. Estuve 15 años soñando con este proyecto.
-Y ahora estás de nuevo en pleno rodaje.
-En un rato me vuelvo a Buenos Aires porque estamos en plena filmación. Es la tercera película que filmo con Martino Zaidelis después de Re Loca y Campamento con mamá. Ya me dice que soy su actriz fetiche...
-El proyecto se anunció hace poco, sabemos que se llama Ümana y lo único que adelantó Netflix hasta ahora es que se trata de una comedia familiar sobre sensibilidades humanas en tiempos de cambios tecnológicos.
-No puedo adelantarme porque me van a matar, pero la película habla de volver a conectarnos con la mirada y los sentimientos. Pareciera que estamos viviendo el momento en que más conectados estamos, pero... A mí me ofrecieron de entrada un personaje y yo no quise. Les dije otra cosa: “Yo sé cómo contar lo que hace este otro personaje”. Y así quedó. No te puedo decir nada más.

-En estos últimos diez años se amplió muchísimo el rango de personajes y de tramas que te tocó hacer en el cine.
-Es que soy un alma inquieta porque a la vez también soy una espectadora inquieta. Si me preguntás por el tipo de cine que me gusta...
-A ver...
-Me gustan Jarmusch, Godard, Cassavetes, Wenders. Y también Karate Kid, la original, Volver al futuro, Los Goonies. No te olvides que yo me crié en los 80 y por ejemplo fui al cine a ver Mingo y Aníbal contra los fantasmas. Pero también a los 14 me metí en la Cinemateca Uruguaya y los engañé para poder entrar y ver El marido de la peluquera, que era solo para mayores. Ahí dije: “Yo quiero hacer ese tipo de cine”. Me gustan los documentales, todo el cine clásico, Sunset Boulevard.
-Quizás esté por llegar el momento en que te toque aparecer en algún policial negro de estilo clásico.
-Siempre tuve un look más de los años 50, lo mío nunca fue en ese sentido muy moderno. Y hacer cine negro me gustaría. También me encanta Scorsese, Cabo de miedo, y el cine de terror. El resplandor y todas esas películas que veía a los 12 años. Lo único que no me gusta es la ciencia ficción. No me engancha.

-Estás hablando mucho de cine y no del formato híbrido del que también participaste con series como Santa Evita y algún otro proyecto que va a estrenarse pronto.
-En algún momento, cuando arrancaron las plataformas, dije: “El cine se va a terminar”. Después llegó la pandemia, no se podía filmar y las plataformas empezaron a subir películas que acompañaron a mucha gente en su soledad y ahí entendí que lo importante es hacerlas. Lo que más quiero es que quisiera que el cine se siga estrenando en las salas y que la gente vaya a verlas. Pero también hay que entender, para no pelearse con lo que sucede, que el mundo avanza y las cosas no se pueden retener. Mi hijo algún día se va a ir de mi casa y hoy lo único que puedo hacer es aprender a soltar y adaptarme a lo nuevo.
-Cine en el cine y cine que llega directamente a las plataformas de streaming
-Si están las plataformas y hay trabajo para la industria del cine, genial. Hay que hacer más películas en la Argentina porque se están yendo todas a hacer a Uruguay, y te lo dice una uruguaya orgullosa de que mi país tenga la infraestructura y el talento para filmar allí. Pero sabemos que sucede de esa forma porque hoy es muy difícil que se pueda hacer todo acá. Tiene que haber trabajo para toda la industria audiovisual, sea tele, plataforma o cine. Hay que conectar a la ficción con la gente. Si la ven en el celular, que la vean en el celular, pero hay que hacerlas.




