
Ingeniosa y sin efectismos
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"El exorcismo de Emily Rose" ("The Exorcism of Emily Rose", EE.UU./2005). Dirección: Scott Derrickson. Con Laura Linney, Tom Wilkinson, Campbell Scott, Colm Feore y otros. Guión: Paul Harris y Scott Derrickson. Fotografía: Tom Stern. Música: Christopher Young. Presentada por Columbia. Hablada en inglés. Duración: 113 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: Buena
Visiones, pesadillas y elementos del más allá que aterrorizan a los mortales fueron y son bases en torno de las que transcurrieron numerosas historias cinematográficas dentro de diversas vueltas de tuerca donde el suspenso y el nerviosismo jugaron papeles centrales. Entre estos relatos siniestros se destacan aquellos que tienen al exorcismo como punto central y que siguen líneas religiosas a través de efectos especiales y de un terror que nace a partir de la posesión demoníaca y se extiende hacia diversos caminos que en mayor o menor medida construyen, como en este caso, un film apetecible para una franja de público dispuesta a poner sus nervios en tensión.
"El exorcismo de Emily Rose" no escapa de ese tipo de fórmulas, aunque esta vez se decide por dejar de lado lo escabroso para relatar el juicio a un sacerdote acusado de negligencia por la muerte de una joven que se creía poseída por fuerzas demoníacas. Cuando aparece en escena Erin Bruner, una abogada algo cínica y atea que acepta con muchas dudas ser defensora del cura acusado de la muerte de la muchacha, la trama, a través de flashbacks, presenta a esa Emily Rose, una católica devota que elige ser exorcizada por el cura de su parroquia. La muerte de ella lleva al estrado al sacerdote, acusado de homicidio por negligencia, y el trabajo de la abogada se transformará en una investigación cuyos detalles van esclareciendo la existencia de Emily en medio de la confianza en su religión y de esos demonios que han poseído su mente y su cuerpo y le causan un implacable tormento.
Rompecabezas
El guión recorre con habilidad la pesquisa de esa abogada cada vez más convencida de salvar al sacerdote de la justicia y recrea, aunque sin exageraciones, la tormentosa vida de Emily envuelta en sus fantasmas cotidianos. La trama, según sus realizadores, inspirada en un caso real, está contada con habilidad y ata y desata el sombrío caso hasta que el rompecabezas que la abogada va armando con paciencia y un temor que la acecha llega a un punto crucial en el que defensora y acusado aportarán las pruebas necesarias para descubrir la historia en un final que conviene dejar sin revelar.
El director Scott Derrickson apostó al suspenso y, apuntalado por una impecable fotografía y por una música que marca con indudable dramatismo la acción, logró un film que, desde el ya clásico "El exorcista", primer paso de un género de gran atracción popular, logró un público que sigue con atención estos entramados sórdidos y misteriosos.
Laura Linney -la abogada inquisitiva- y Tom Wilkinson -el sacerdote acusado- son otros válidos soportes de este film que apunta al entretenimiento y logra interesar en medio de un clima que el realizador supo conducir con habilidad y sin demasiadas exageraciones.



