Joven rebeldía contra la mafia

Fernando López
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8 de mayo de 2003  

"Cien pasos" ("I cento passi", Italia/2000, color). Dirección: Marco Tullio Giordana. Con Luigi Lo Cascio, Luigi Maria Burruano, Paolo Bruglia, Lucia Sardo, Tony Sperandeo. Guión: Claudio Fava, Monica Zappelli, M. T. Giordana. Fotografía: Roberto Forza. Edición: Roberto Missiroli. Presentada por Primer Plano. 114 minutos.

Nuestra opinión: muy buena

En Cinisi, como en tantos otros pueblitos sicilianos, la mafia existe solamente como una presencia invisible, como el secreto código del que nadie habla y al que casi todos aceptan no en busca de protección sino porque les proporciona seguridad. Es un acuerdo confidencial que está detrás de cada movimiento, el de los débiles y el de los poderosos. Ni se lo ve ni se lo cuestiona: sólo se perciben sus efectos.

En una notable escena del film -el elocuente encuentro nocturno entre el capomafia local y los dos hermanos en pleno duelo-, queda expuesta la profunda complicidad que está en la raíz de los hechos que todos conocen y censuran. Si el empeño de Peppino, el mayor de los muchachos, por denunciar el poder de la mafia no conduce sino a fracasos es porque él está prácticamente solo en su lucha. A su alrededor, casi todos lo aceptan, lo sostienen o lo necesitan. Se trata, pues, de una guerra mucho más compleja porque para ganarla hace falta el compromiso de todos y para ello es necesario primero que cada uno libre su batalla íntima y personal: por ahora el enemigo reside, por distintos motivos, en el fondo de cada habitante del pueblo.

Marco Tullio Giordana revive la historia (real) de Peppino Impastato, el joven activista de los años setenta cuya tragedia incentivó la lucha contra la mafia. El conoció desde chico y en la propia casa los efectos de ese malsano y clandestino contrato social: ya en la figura del protector y autoritario tío Cesare, ya en la irritante sumisión de su padre, ya en el cargado silencio de la madre. Llegada la hora de la adolescencia, Peppino se rebeló a un tiempo contra el sometimiento paterno y contra la parálisis (y la conveniencia) que sustentaba el estado de cosas: un gobierno "real" ejercido a sólo 100 pasos de su casa.

Emisora independiente

Tras ensayar mil y un modos de protesta, Impastato fundó con un grupo de amigos la Radio Aut, una emisora independiente desde la cual se atrevió a denunciar los negociados de los mafiosos vinculados con el narcotráfico y a fustigar la ceguera de sus coterráneos, llamando, claro, la atención del capomafia local. Hasta que la furibunda reacción de éste se concretó en una jornada que fue singularmente trágica para Italia: la misma del asesinato de Aldo Moro, del que se cumplen en estos días 25 años.

Después del excelente prólogo en el que da cuenta con concisa precisión del ambiente familiar y social en que creció Peppino, Giordana acompaña la evolución de su carácter, su formación intelectual y las manifestaciones primeras de su espíritu inconformista. Uno de sus grandes aciertos -al que mucho contribuyen el compromiso de un elenco de notable solvencia y en especial el brío y la naturalidad del protagonista, Luigi Lo Cascio-, reside en evitar el apagado estatismo de una reconstrucción histórica, con lo que la pequeña epopeya de Impastato gana en vivacidad y en vibración expresiva. Otro, no menos destacable, su franca oposición a vestir al protagonista con los rasgos del héroe: Peppino es un muchacho común y su modesto y demorado ascenso hacia la notoriedad son los de un joven despierto e impetuoso que está disconforme con el mundo que lo rodea, se rebela contra la corrupción, la inmoralidad y la resignación, y ensaya modos de combatirlas. Es un ser de carne y hueso, no el símbolo de una causa.

Hay en el film lucidez y emoción y aunque asome algún apunte próximo al clisé -la apelación exaltada de las tomas finales, con su infaltable slogan; la pintura del dirigente comunista- y aunque por momentos el exceso de retórica entorpezca la acción, el trabajo de Giordana muestra una construcción sólida, incluido un admirable empleo de temas populares en la banda sonora, y propone una lúcida reflexión acerca de un complejo fenómeno social y político que, como todo el mundo sabe, está lejos de ser una exclusividad siciliana.

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