
Kristanna Loken, la hermosa Terminatrix
Hace de un robot de última generación
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LOS ANGELES.- No se deje engañar por sus sensuales labios, ni por sus cristalinos ojos verdes, ni por sus espectaculares curvas. Kristanna Loken es una máquina para matar.
Al menos así se la ve en "Terminator 3: la rebelión de las máquinas", donde Loken, de 23 años, interpreta a la letal, superpoderosa y súper sexy TX, el modelo de androide más avanzado, diseñado para eliminar de la Tierra a John Connor, el futuro líder de la resistencia humana. Nieta de inmigrantes noruegos, ex modelo y actriz de series de televisión, Loken pasa ahora a la pantalla grande a luchar contra el obsoleto androide T1 de Arnold Schwarzenegger, y con unas cuantas armas en su favor, literalmente. Durante meses, esta Terminatrix se entrenó con un ex oficial del ejército israelí en el arte marcial del Krav Maga, tomó todo tipo de cursos para disparar, se puso bajo las órdenes de un nutricionista y levantó pesas hasta ganar seis kilos de masa muscular.
"Hice muchísimo entrenamiento antes de filmar, fue abrumador -contó a LA NACION durante una entrevista- Tenía que tener un físico que se viera fuerte y una expresión de robot; para ello trabajé mucho con un mimo también."
-En la película te tocó caminar completamente desnuda por Rodeo Drive. ¿Estabas nerviosa?
-No realmente. Ese fue el último día de rodaje y ya había trabajado mi cuerpo lo suficiente como para que se viese tal cual como yo quería que se viera. Como actriz se deben tomar riesgos y hacer un desnudo es uno de ellos; yo creo que éste valía la pena.
-¿Cuál fue la peor parte de ser la TX?
-El trabajo físico, sin dudas. Llegar cada día sin saber cómo se vería el set; poner el cuerpo en posiciones incómodas que en ese momento no entiendes, pero que después se verán bien cuando pongan los efectos especiales sobre lo filmado. También fue difícil mantener la cara firme todo el tiempo, eliminar todos los rasgos humanos y gestos que ni te das cuenta que haces siempre; para eso fue que estuve trabajando con un mimo. Tenía que evitar pestañar cuando disparaba -pocas veces lo logré-, correr con la boca cerrada, para que pareciera que respiraba. Fue gracioso, cuando estábamos rodando mucha gente me paraba en la calle para preguntarme si era una atleta, una corredora o una nadadora. Para mí eso era todo un cumplido. Empecé a funcionar como una máquina, en la manera en que alimentaba mi cuerpo con la comida correcta, las vitaminas, proteínas y los suplementos. Me di cuenta de que poner tu cuerpo en forma es un trabajo de tiempo completo.
-En tu vida real, después de personificar a la Terminatrix, ¿te convertiste en una persona más violenta?
-Bueno, ha habido varios momentos en que me hubiera gustado tener el cañón de plasma que usa la TX, eso seguro. Sobre todo con el tráfico de Los Angeles; con un cañón así me abriría camino fácilmente (ríe) . Hablando en serio, cuando estaba entrenando sí me parece que desarrollé un lado muy agresivo que no sabía que tenía. Un día me olvidé las llaves de mi casa adentro y sin pensarlo mucho rompí la ventana con la mano. Me quedó una linda cicatriz que me recuerda todo el tiempo lo estúpida que fui.
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