
Krzysztof Zanussi, de visita
Acaba de filmar en Uruguay su película "Persona non grata"
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Desde su participación en la edición 1970 del Festival de Mar del Plata, Krzysztof Zanussi (65) ama a la Argentina y la visitó alguna otra vez. Aprovechando su presencia en Uruguay por el rodaje de su film "Persona non grata", volvió a Buenos Aires para dictar un seminario en el Centro de Investigación Cinematográfica (CIC).
Fue compañero de estudios del recordado Krzysztof Kieslowski. "El era apenas un año y medio menor que yo -apunta-, pero era un fumador apasionado y eso fue la causa de su muerte prematura. No sólo fuimos muy amigos, sino que fui el productor de todos sus films." También gozó del afecto de otro grande, Andrei Tarkovsky: "Con ambos viví una fuerte relación, aunque con Tarkovsky comparto la mayor parte de sus concepciones, pero tenemos lenguajes completamente distintos".
Zanussi vuelve a mostrarse modesto cuando se lo sindica como heredero de Andrzej Munk, el gran maestro polaco que murió en 1961. "«Heredero» es mucho decir -corrige-; sólo fui su alumno. Munk era un hombre difícil, hipercrítico, de todo y de todos, y de mí en particular. Hacía algo que nunca vi en otro realizador: en el proceso didáctico, mostraba a los alumnos sus propios films, los analizaba... ¡y los masacraba! Aconsejaba recurrir al pensamiento racional sólo cuando la intuición fallaba. Eso lo aprendí y es mi modo de pensar el cine."
En films prestigiosos suyos como "El factor constante" o "Imperativo", los físicos y los matemáticos tienen un rol importante. "Yo estudié física cuatro años. Y lo que me ha quedado es que un contacto con la ciencia es una gran introducción al misterio. Las ciencias exactas abren una perspectiva que los humanistas a menudo ignoran. Conozco filósofos que explican el mundo, pero no encontré ningún físico ni matemático que afirme lo mismo; dirán «Tal vez ocurre tal cosa, pero sabemos poco». El resto permanece oscuro, y esto es fascinante. El científico se manifiesta humilde frente a la materia y este sentimiento religioso de la ciencia me impresiona."
Al contrario del agnóstico Ingmar Bergman, Zanussi, de extracción católica, adhiere a una concepción trascendente de la existencia. Y se siente muy próximo al maestro sueco porque -según él- el agnosticismo de Bergman es trágico. "El no «encontró», y yo no sé si «encontré» -observa-. Tal vez alenté más esperanza. El sentimiento de la trascendencia es algo que se experimenta por la noche, por ejemplo, y a la mañana siguiente no. No es algo seguro, como para decir «Soy creyente». Vive por momentos, y el resto es oscuridad. A Bergman estos momentos luminosos suelen no llegarle y entonces es más amargo. Kieslowski, que era agnóstico, se sentía profundamente ligado al concepto de la trascendencia. Estamos hablando de Kant, de la noche con las estrellas, en el bosque: ése es el momento religioso, no una declaración social. En ese momento estamos solos, con el cosmos, con nosotros mismos. Esta esperanza, que tal vez apunte a alguien (a quien yo llamaría Dios), es más fuerte en mí que en Bergman; él tiene esas caídas oscuras en su último y hermoso film, «Saraband», desesperado, negro. Pero ¿quién es en el cine actual más negro que Woody Allen? Autor espléndido, pero su mundo es como el de Bergman, sin esperanza. Yo no he perdido esa clave esperanzada... ¡pero puedo perderla mañana!"
El consagrado polaco de "La estructura de cristal" contó a LA NACION, sobre "Persona non grata", el film que acaba de concluir. No todo se filmó en Uruguay porque es una coproducción triangular: Rusia, Polonia, Italia. Y, naturalmente, es un film de autor. "Es una historia sobre los diplomáticos , y yo la ambienté a propósito en Uruguay, buscando un país que ostentara neutralidad, familiaridad y también distancia con Europa. Comparado con sus vecinos Argentina y Chile, es un país menos conocido y menos violento. Me sirve como un fondo neutro, donde los diplomáticos no tienen mucho que hacer. Un punto de encuentro de secretos internacionales y una intriga sentimental. Hemos rodado una parte en Moscú, otra en Varsovia y otra buena porción en Montevideo."
Hay, en el medio, una historia de amor, desde la perspectiva de una persona mayor, y también un conflicto entre la Rusia históricamente imperial y el pensamiento occidental. "Hay grandes actores rusos", aclara Zanussi. Y agrega, con satisfacción: "Uno de esos actores es, además, el coproductor ruso, mi gran amigo Nikita Míjalkov, en el papel del viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia".
-¿No piensa filmar en este país, con el que se lleva tan bien?
-Claro que sí, pero tendrá que aparecer una coproducción como ésta. Sería un lugar ideal porque no es un país exótico para nosotros, como podrían serlo Paraguay o Colombia. No, con este marco se pueden tratar asuntos que no caigan en un rasgo local, como podría ser el narcotráfico o algo por el estilo.
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