
La historia de Pazira
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Para atravesar la "red carpet" durante la última edición del Festival de Cannes, donde "Kandahar" integró la competencia oficial, la afgana refugiada en Canadá, Nelofer Pazira, de 28 años, utilizó el mismo vestido, la misma burka que la vistió en la película de Mohsen Makhmalbaf. Pero ante la prensa internacional, ella se encargó de aclarar en inglés: "Soy periodista, no actriz".
En realidad, la búsqueda del personaje que interpreta en el film de Makhmalbaf es parte de su propia historia. Ella creció con su amiga Dyana hasta los 16 años, en 1989, cuando su familia dejó Kabul para refugiarse en Canadá. Y a partir de ese momento se convirtieron en amigas a la distancia, un espacio donde seguir compartiendo poesía persa y comentarios políticos. Mientras Pazira terminaba la escuela de periodismo en la Carleton University, en Ottawa, su amiga estudiaba economía y trabajaba en un banco en Kabul. En 1996, los talibanes tomaron la ciudad y así entró en una crisis depresiva. Hasta que en 1998 le envió una carta a su amiga diciéndole: "No puedo más. Mi vida no tiene sentido". "No se trata de no ser miedosa -dijo Pazira a un medio europeo- . Creo que cuando tenés una motivación que te impulsa a hacer algo, te olvidás completamente de los riesgos."
"Cuando me encontré con Makhmalbaf pensé que él tendría contactos para entrar en Afganistán, después de la experiencia de "El ciclista". Pero él me dijo que no, que en realidad yo era la primera mujer afgana que conocía. Hasta que me propuso colaborar y protagonizar la película".Ella cuenta que pensó: "Mi Dios, espero que sepa lo que está haciendo. Nunca trabajé en cine y el glamour no me interesa".
Si bien no filmaron en Kandahar, la periodista-actriz recuerda una de sus difíciles experiencias durante el rodaje en la frontera iraní: "Encontré una nena de 12 años que no paraba de caerse. La llevamos al hospital donde nos dijeron que no estaba enferma, sólo hambrienta. Aquella noche, nuestra cena fue preparada como siempre, pero nadie pudo comer. Sentimos a enorme culpa y verguenza al saber que la gente que habíamos filmado moriría de hambre".





