La inolvidable Claudette Colbert
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PARIS (DPA).- Con su encanto de jovencita y su mirada inocente, Claudette Colbert era capaz de cazar a seductores como Clark Gable, Maurice Chevalier y Spencer Tracy, aun cuando la actriz nacida en esta ciudad, que hoy hubiese cumplido 100 años, no haya llegado nunca a ser un símbolo místico como Greta Garbo ni a tener la mala reputación de Jean Harlow.
La actriz nacida con el nombre de Lily Claudette Chauchoin, que emigró con sus padres a los Estados Unidos cuando tenía siete años, actuó en más de 60 películas. Sus expresivos ojos y su estilo extrovertido se adaptaban perfectamente a las comedias rápidas y exquisitas en las que brilló en los años 30 y 40.
Fue sobre todo la película "Lo que sucedió aquella noche" la que convirtió a la estrella en la reina de las comedias de enredos de Hollywood y una de las mujeres más famosas de la edad de oro de los grandes estudios de cine.
De la moda a la pantalla
Colbert, que era igual de convincente como una seductora Cleopatra que, como una inteligente secretaria que se casa con su jefe, quería ser diseñadora de moda, en 1923 una amiga la ayudó a conseguir un pequeño papel en una obra de teatro.
Así, la joven de 20 años descubrió su amor por la actuación. En 1927 hizo de encantadora de serpientes, en 1931 actuó como una joven dulce y valiente en "El teniente seductor", de Ernst Lubitsch, y en "El signo de la cruz", de Cecil B. DeMille, encarnó a una seductora Popea.
Fue precisamente DeMille quien descubrió su "civilizado sex appeal ", una mezcla de inteligencia y aspecto de vampiresa con la que conquistó a los críticos y al público, y explotó esa condición en "Cleopatra" (1934).
Pero la fama internacional le llegó como la caprichosa heredera que se une a un reportero sensacionalista en "Lo que sucedió aquella noche", de Frank Capra. Por su papel en esa aplaudida comedia obtuvo un Oscar a la mejor actriz.
El éxito de "La octava mujer de Barba Azul" y "Un marido rico" la convirtieron en una estrella de tal calibre que pensó que podía permitirse cualquier cosa: ordenó que sólo se filmara su perfil izquierdo y nunca el derecho y después de las cinco de la tarde no se podían hacer primeros planos.
Con el fin de las screwball comedies (comedias alocadas o de enredos típicas de la época de la Depresión) decayó de a poco también el interés por Claudette Colbert. En 1961 rodó su última cinta de cine, "Parrish" y volvió a los escenarios, su verdadero amor, como dijo una vez.
Pocos años antes de su muerte, el 30 de julio de 1996, se presentó primero en Broadway y luego en el West End londinense con un espectáculo unipersonal de recuerdos y memorias. También recorrió en extensas giras el interior de Estados Unidos e incluso actuó en Australia. Uno de sus últimos éxitos en el teatro lo celebró junto con otra figura legendaria como Rex Harrison en la comedia "Aren´t we all?" en Broadway.
Al comentar esta pieza, un crítico hizo un significativo elogio de la actriz, entonces de 81 años: "Colbert ha mantenido su atractivo, su encanto y su dulce impertinencia". Y ella misma aseguraba acerca de su edad: "Siempre me convenzo de que aún tengo 60 y me quedan 30 años por delante".
Pudo cumplir con ese vaticinio, porque falleció a los 92 años en la isla de Barbados, en las Antillas, donde pasaba buena parte del año y lugar al que se trasladaba cuando no estaba en Nueva York.


