
La lucha de quienes quedaron en la vía
Desocupados ferroviarios, tema del film
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"Fue la primera vez que vimos la película con el público, que pudimos chequear las reacciones. En algún momento, con Marcos Negri, sentimos que el guión tenía más humor que el film. Pero cuando se proyectó aquí nos dimos cuenta de que no, que mantiene ese humor y que emociona. Fue muy buena la experiencia de palpar qué le pasa a la gente", cuenta Nicolás Tuozzo luego de presentar su opera prima, "Próxima salida", en la prestigiosa sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián.
"Las expectativas respecto del camino por recorrer con el film de ahora en más las tengo todas. Más allá de que con el estreno comienza otra etapa", agrega el director, cuyo primer largometraje se estrenará mañana en los cines de nuestro país.
Darío Grandinetti y Vando Villamil (coprotagonistas de la película junto a Mercedes Morán, Ulises Dumont, Pablo Rago, Oscar Alegre y Valentina Bassi) acompañaron a Tuozzo y a su coguionista, Marcos Negri, en el debut internacional de esta historia sobre cinco empleados ferroviarios que, tras el cierre de un ramal, deben aprender a reciclarse en el mundo laboral e intentar reconstruir sus vidas.
"El punto de partida fue querer contar una historia sobre la clase media venida abajo. La tendencia en el último cine argentino respecto de películas que retratan la crisis es que reflejan esta situación desde el pobre. A mí me interesaba contarla desde el tipo al que nunca le sobró, pero que siempre tuvo una vida acomodada. Por ejemplo, el ferroviario, que, en muchos casos, entró a trabajar ahí e hizo ese laburo toda la vida. Así se compraban su casita, iban prosperando. Y de golpe se quedaron en la calle y, además, sin herramientas como para salir a buscarse la vida de otra forma. Por otra parte, elegí el ferrocarril porque es el emblema mayor del deterioro de la clase media argentina y también de la unión nacional", reflexiona el director, de 34 años, al comienzo de la entrevista con LA NACION.
-"Próxima salida" se encuadra dentro de un cine estética y narrativamente clásico.
-Fue buscado así. Yo quería hacer un film de crisis y de conflictos sociales, sin la estética documental predominante en el cine argentino reciente. No necesariamente una película que hable de pobreza tiene que estar filmada con un concepto de pobreza.
-¿A ese criterio obedece también la elección de los actores?
-No es que critique lo que se viene haciendo. Son todas elecciones válidas. Ultimamente se han hecho varios films sin actores. Podría haber buscado cinco ferroviarios para hacer la película. Pero me pareció que la tenía que hacer con actores. Y tuve mucha suerte, porque es una producción ciento por ciento independiente, de presupuesto bajo (1.300.000 pesos), y aposté a buscar actores de nombre a quienes el guión les gustó e inmediatamente se embarcaron en el proyecto.
-En los encuentros con el público y la prensa en San Sebastián, muchos marcaron el hecho de que sos joven y tu película plantea una problemática que afecta a personajes de mayor edad.
-Sí. Muchos dijeron que no parece un film hecho por alguien de mi edad o una opera prima. Pero ése es el resultado posterior. En su momento, cuando escribimos el guión con Marcos, no nos dimos cuenta de eso; contamos lo que queríamos contar. Y salió esta historia. Tampoco quería hacer una película política, sino un film que hable más del ser humano, del alma de los hombres y de lo que significa perder el trabajo. Perder el trabajo es mucho más que no tener dinero. Es lo que está reflejado en cada uno de los personajes: perder la autoestima, tener conflictos matrimoniales, sexuales, sentirse un impotente. Y creo que esto se da mucho más en los hombres que en las mujeres. Porque, entre otras cosas, para los hombres es sentir que no son el sostén del hogar.
-En medio del drama que viven los personajes, hay de todos modos algunos momentos de humor. ¿Lo plantearon para darle mayor contraste a la historia?
-Se planteó así desde el vamos. Para hacer un film más contrastado. Además, la tragedia y la comedia van de la mano. Creo que hasta en las situaciones más duras de la vida, hay momentos de humor.
Hablan los actores
Como bien los define Vando Villamil, los de "Próxima salida" son personajes "que perdieron su mundo y tienen que volver a configurarse". A los golpes, como pueden, como les va saliendo o como les permite la cruda realidad que enfrentan desde su condición de desempleados.
"Cuando yo era pibe laburaba en la Junta de Granos y mi viejo era dirigente gremial. La Junta se cerró en los años 80. Con el tiempo me reencontré con alguna gente compañera de trabajo en Rosario y todos llevaban tres años sin hacer nada. Lo que más me llamó la atención era la incapacidad de reacción. Y me acordé de eso cuando tuve que hacer este personaje para la película. El tipo no reacciona: traga y traga. Y su modo de reaccionar no es agarrar un palo y romper todo. Va a la televisión para decir lo que piensa respecto de los episodios que le toca vivir a cada uno después del cierre del ferrocarril. Es lo único que es capaz de hacer como grito de «basta». No sé si eso sirve. Pero es lo que a él le sale", apunta Grandinetti, que en el film interpreta al ex ferroviario casado con el personaje de Mercedes Morán.
Atilio es otro de los flamantes desocupados. Lo compone Vando Villamil. "El personaje estaba bien dibujado desde el guión -dice el actor-, tenía una curva dramática muy clara. Para interpretarlo escuché mucho al director, lo que él quería. Y luego, como habitualmente hacemos los actores, traté de encontrar referentes. No para copiar, pero sí para hallar disparadores que lleven al personaje. Estaba muy claro que Atilio era muy cándido y había que reflejar esto. Al principio avanza con muchas dificultades y timidez por esa nueva realidad de ex empleado."




