La paradoja de Emoji, la película: en Estados Unidos, la crítica la destrozó pero la taquilla la ama

La polémica parodia a The Handmaid´s Tale
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Repasamos cómo un film infantil sepultado por la crítica se transformó en uno de los más convocantes
Martín Fernández Cruz
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3 de agosto de 2017  • 12:08

1. Todo es culpa de Toy Story

Trailer de Emoji, la película

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Al parecer la culpa de todo la tuvo Toy Story. El director de Emoji, Anthony Leondis, es un fan declarado de la trilogía de Pixar. Enamorado del concepto de muñecos que tienen su propio mundo, pensó en una manera de homenajear ese espíritu y así reflexionó sobre cuáles son los “muñecos” actuales que más enloquecen a la gente. Y la respuesta a ese interrogante fue sencilla: los emojis. Con esa idea en mente, Leondis comenzó a idear el punto de partida desde el cual contaría una trama protagonizada por simples íconos que viven en los celulares…Y así llegó a la segunda conclusión: el film debía contar cuál es el mundo en el que viven esas caritas. Si bien en una primera instancia había pensado en llevar a los Emoticones al mundo real, consideró que esa propuesta era menos interesante que imaginar el hábitat en el que ellos viven adentro de los celulares. Y así fue como Leondis comenzó a escribir la historia junto a su equipo de guionistas.

2. Buenas intenciones

Emoji, la película - Buenas intenciones

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A finales de 2015, Sony comunicó que produciría el proyecto, luego de ganarle de mano a Warner y a Paramount, que también estaban interesadas en producir la película. La fe que Sony tenía puesta en Emoji llegó a tal punto que le dio prioridad a ese proyecto y, según dicen las malas lenguas, dejó en suspenso al largometraje de Popeye que Genndy Tartakovsky estaba preparando (Tartakovsky es una verdadera eminencia en el campo de la animación, y fue el creador de grandes obras como El laboratorio de Dexter, Samurai Jack y la primera serie de Clone Wars).

Trailer de Popeye: Sneak Peek

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La producción de Emoji avanzó, y para el elenco de voces se contrataron figuras muy conocidas. El primer en la lista fue T.J. Miller, el ácido comediante de Silicon Valley que de a poco comienza a tener más y más presencia en Hollywood. A Miller mucho no lo convencía liderar el proyecto, pero Leondis pudo convencerlo de convertirse en Gene, el emoji que busca solucionar su problema de expresión. El elenco lo completaron James Corden , Anna Faris , Maya Rudolph, Christina Aguilera , Sofía Vergara y Patrick Stewart, que le pondría su elegante acento inglés al emoji de la caca. Con la película en su última etapa de post producción, comenzó a rodar el aparato de publicidad, y ahí las cosas no empezaron a salir como estaban planeadas…

3. La lapidaria mirada de la crítica

Uno de los más importantes eventos vinculados a la difusión de la película, fue en el último festival de Cannes. Allí armaron una conferencia de prensa que comenzó con T.J. Miller aterrizando en una suerte de paracaídas que tenía el dibujo de su emoji. La idea resultó un poco ridícula y varios periodistas coincidieron en que fue bastante incómodo ver al comediante en esa situación que rozaba lo absurdo. Para colmo, días antes de su estreno, desde la cuenta oficial de Twitter diseñaron un afiche en el que una emoji parodiaba a The Handmaid´s Tale, y no fueron pocas las voces que criticaron esa burla por ser de mal gusto y no mostrar sensibilidad hacia una serie que muestra un mundo que es brutal en su trato para con muchas mujeres.

Finalmente con el estreno en los Estados Unidos el pasado 28 de julio, la crítica fue lapidaria. Algunos acusaban a Leondis de hacer una pobre fotocopia de Intensamente, mientras que otros señalaban que el largometraje era una sucesión de publicidades encubiertas a populares aplicaciones. La página web Rotten Tomatoes, que recopila las críticas publicadas en medios para hacen un balance total, le dio a Emoji apenas un 6 por ciento de aprobación, convirtiéndose automáticamente en el film de peor puntaje en lo que va del 2017, y siendo superado solo por 50 sombras más oscuras (10 por ciento), Chips y La momia (ambas con 16 por ciento). La crítica parecía unánime: Emoji era el peor de los estrenos del año, pero al momento de su estreno, el panorama resultó ser mucho más positivo del que todos esperaban.

4. La cálida recepción del público

Emoji, la película - La cálida recepción del público

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En uno de los ejemplos más notables de divorcio entre público y crítica, a pesar de tener en su contra una verdadera legión de reseñas que la destrozaban, Emoji fue un verdadero éxito en el primer fin de semana de su estreno, convirtiéndose en el segundo largometraje más visto de los Estados Unidos. El film recaudó en sus primeros días de exhibición 25 millones de dólares solo en los Estados Unidos, y a lo largo del fin de semana incluso amagó con convertirse en el más taquillero (perdió por dos millones de dólares contra Dunkerque, que se quedó con el primer puesto). Según la página Box Office Mojo, el 64 por ciento del público que vio Emoji fue compuesto por menores de 25 años. Al 31 de julio, llevaba acumulados casi 30 millones de dólares, y las proyecciones la ubican en la franja de los 60 y 70 millones, un negocio redondo que logra superar su inversión de 50 millones. Y esos datos se refieren exclusivamente al territorio norteamericano, porque es de suponer que el largometraje funcione igual de bien en otros países haciendo de Emoji una de las películas peor criticadas, pero más convocantes de 2017.

5. ¿Repetirá Emoji su éxito en la Argentina?

Emoji, la película - ¿Repetirá Emoji su éxito en la Argentina?

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Una suposición muy común es que las películas apuntadas al público infantil son las más inmunes a las críticas en contra, y este caso sostendría esa teoría. Antes de ir al cine, los niños no leen críticas y aunque los padres sí, suelen hacer lo que les piden sus niños. Ese es un factor crucial para Emoji. Por otra parte, el negocio de los largometrajes para chicos es redondo por un elemento que ya es conocido: el niño no va solo al cine, y ante el pedido de ver una película, al menos un adulto debe acompañarlo. De esa manera, se venden dos, o en el mejor de los casos, tres entradas por el solo deseo del menor que quiere ir allí (porque si bien sería un gran aporte para la educación cinéfila de cualquier chico, es poco probable que un adulto lleve a su hijo de siete años a ver Baby Driver, que sí es una obra maestra).

Con respecto a su estreno en la Argentina, Emoji llegará a las salas locales el próximo jueves 10 de agosto, el mismo día que El fútbol o yo, la comedia de Adrián Suar, pero será el único estreno infantil de esa fecha (y en la semana siguiente, la llegada de la otra animada Las aventuras del Capitán Calzoncillos, difícilmente le haga sombra). Por otra parte, la fabulosa recaudación de Mi villano favorito 3 (más de tres millones y medio de espectadores, según datos de Ultracine) y Cars 3 (poco más de un millón) dejará al público infantil ávido de descubrir una nueva propuesta, y ahí aparecerá Emoji, con muchas chances de convertirse en la opción infantil más taquillera en su primer fin de semana dentro del territorio argentino.

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