
La película de una mente brillante
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"La niña santa" (Argentina-España-Italia/2004). Guión y dirección: Lucrecia Martel. Con Mercedes Morán, Carlos Belloso, Alejandro Urdapilleta, María Alché, Julieta Zylberberg, Mía Maestro, Mónica Villa, Marta Lubos, Alejo Mango y Arturo Goetz. Fotografía: Félix Monti. Música: Andrés Gerzenzon. Sonido: Marcos de Aguirre, David Miranda y Guido Berenblum. Edición: Santiago Ricci. Dirección de arte: Graciela Oderigo. Dirección de producción: Matías Mosteirín. Producción de Lita Stantic (Argentina), Pedro y Agustín Almodóvar (El Deseo, España), Senso y R&C Produzione (Italia), presentada por Alfa Films. Duración: 106 minutos. Para mayores de 13 años con reservas.
Nuestra opinión: muy buena
Muy pocos cineastas en el mundo alcanzan a transmitir la diversidad de sensaciones, a desvelar las contradicciones e intimidades más profundas y secretas de sus personajes, a amplificar la riqueza de un detalle en apariencia insignificante o de un sonido fugaz, a extraer el erotismo que hay en el cruce fortuito entre dos miradas o en el roce casi imperceptible entre dos cuerpos, como lo hace -con extrema sensibilidad, talento y naturalidad- esa notable directora que es Lucrecia Martel.
Un puñado de cortos (entre ellos, el aclamado "Rey muerto") y dos largometrajes como "La ciénaga" (premiado en Berlín) y "La niña santa" (próximo a competir en Cannes) le han bastado a esta guionista y directora salteña de 37 años para construir un universo con temas, personajes, mirada, estética y códigos tan propios como reconocibles: en este sentido, basta sólo uno de sus exquisitos planos para identificar el inconfundible, provocativo e inquietante mundo marteliano.
En "La niña santa", la realizadora vuelve al relato coral, pero esta vez con un decadente hotel como marco. En las amplias habitaciones, los pasillos, los salones y la pileta de aguas termales conviven su dueña Helena (Mercedes Morán), su hermano Freddy (Alejandro Urdapilleta), su hija Amalia (María Alché) y los empleados, con los participantes de un congreso de otorrinolaringología; entre ellos el doctor Jano (Carlos Belloso), un hombre casado que empieza a fascinar y a fascinarse tanto por la madre como por la hija. La directora mixtura en este mundo cerrado del hotel el despertar sexual, la curiosidad insaciable y el llamado místico de las adolescentes (Amalia y su amiga Josefina) con el patetismo y los excesos varios de los médicos que asisten a los seminarios para construir un relato pletórico de tensión erótica, que le sirve para reflexionar sobre la forma en que la seducción y la represión, los celos y el morbo, lo lúdico y lo macabro se combinan para terminar de explotar de la peor manera.
La precisión de Martel para la puesta en escena, para buscar en cada gesto de sus actores el sentido y la convicción que ella requiere, son síntomas de la temprana madurez de una directora convencida y consustanciada con el poder de encantamiento y la fuerza dramática de su cine. La promiscuidad, la confusión de la pubertad, la vocación religiosa, la intimidad entre amigos y familiares o la complicidad entre madre e hija son otros temas que recorren el imaginativo y climático universo de "La niña santa", una película de estructura más convencional y accesible, con mayor construcción del suspenso, más calculada y diseñada (sobreescrita) y con un poco menos de espacio para el vuelo y la inspiración que "La ciénaga".
El talento del veterano fotógrafo "Chango" Monti, del equipo de sonido y de la directora de arte Graciela Oderigo no hacen otra cosa que potenciar la inagotable imaginación y el enorme sentido visual (no hay diálogos subrayados que tapen baches narrativos) de Martel. En uno de sus mejores trabajos en la pantalla grande, la bella madurez y sensualidad de Mercedes Morán resulta el principal sostén dentro un elenco muy sólido, en el que se destacan también las adolescentes María Alché y Julieta Zylberberg. Un trabajo en equipo conducido por una mente brillante, una rara avis del cine argentino capaz de dotar a cada imagen de una carga sugestiva y de una intensidad infrecuentes.





