
"La savia del algarrobo", película sobre el músico
El film se verá hoy en el festival de cine
1 minuto de lectura'
""La savia del algarrobo" es un viaje por la vida de Sixto Palavecino y por medio de él descubrir a una región que lucha por su identidad, para que no desaparezca su lengua quichua", sintetiza Daniel Rojas, director de la película que se estrenará hoy, a las 16.30, en el cine Lorca, dentro del Festival Internacional de Cine Independiente.
El documental "La savia del algarrobo", que se rodó íntegramente en la capital de Santiago del Estero y las localidades de Salavina y Barrancas, tiene como personaje central al violinista, pero también hace eje en todo su entorno. "Fue mediante la figura de él y su música que vimos a un montón de gente con la pasión puesta en defensa de su propia identidad", cuenta Rojas.
Así pasan por el film los testimonios de amigos, vecinos que conocieron a un Sixto más joven y gente que admira su trabajo en defensa de la cultura de la región. Pero el relato cinematográfico no se queda anclado solamente en el personaje, sino que ahonda con riqueza en la realidad cultural de la provincia.
"La savia juega con esa figura poética del árbol, que tiene que ver con don Sixto y sus raíces. Pero también es una mirada hacia el interior de ese Santiago, que sigue tratando de mantener viva su cultura, porque durante mucho tiempo hubo un complejo de los viejos quichuistas de hablar su lengua porque era un signo de barbarie. Y eso se trasladó a los niños", cuenta el director, que participa de la sección de jóvenes documentalistas argentinos.
En la película no dejan de sorprender diálogos totalmente en quichua que tienen que ser subtitulados y completan mucho mejor el entorno. La música también es parte sustancial de la película, además de los encuentros con otros músicos sacheros (de monte) como Elpidio Herrera, que regalan mágicos momentos.
"Para nosotros también fue una travesía y la película va mostrando ese asombro como cuando fuimos a su lugar natal y nos mostró el árbol donde había nacido y donde después jugaba de niño. También pasaron cosas increíbles. En un momento, mientras estaba tocando, aparece un rebaño de cabras como llamadas por su violín. Fue muy extraño", cuenta Rojas, que todavía sigue entusiasmado con la experiencia y espera poder trabajar sobre otro largo que rescate la cultura santiagueña.
El director concluye: "Lo que más me llamó la atención es la idea que tiene del arte y la música. Su pensamiento es lo que más me atrajo. Es como un defensor de un pueblo y una región. La gente del lugar le reconoce eso, y es lo que intentamos transmitir en la película".






