La vida nueva: una historia de pueblo
El próximo jueves se estrena el nuevo film de Santiago Palavecino
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Un pueblo bonaerense, cercano a un río cuyo caudal impone cierto vértigo al apacible transcurrir cotidiano, es la geografía donde se mueven los personajes de La vida nueva, segundo film del director Santiago Palavecino, quien debutó con Otra vuelta, y en esta oportunidad también es coautor del
guión en sociedad con Alejandro Fadel, Santiago Mitre y Martín Jáuregui (tres de los cuatro autores de El amor, Primera parte). Una profesora de piano, su marido, veterinario, y un amor del pasado que regresa al pueblo y a la vida de dicha mujer, sacudidos de distintas maneras por un episodio entre adolescentes que concluye mal, constituyen el eje de la historia, filmada en locaciones de San Pedro, a fines de 2010. Germán Palacios, Martina Gusman y Alan Pauls, protagonistas de La vida nueva, dialogaron con LA NACION acerca del film que se conocerá el jueves, en el que, además, actúan Ailín Salas, Pedro Merlo, Néstor Sánchez, Rafael Solano y Fabio Ronzano.
Martina Gusman, quien compone a Laura, la profesora de piano que vive con su marido (interpretado por Alan Pauls) en el pueblo donde transcurre la historia, toma la palabra: "La película arranca en el momento en que ella se entera de que está embarazada, un período en el que está en una crisis personal muy fuerte y también con su pareja. Justo cuando llega al pueblo un gran amor suyo (Benetti, el personaje de Germán Palacios), que para ella quedó estigmatizado, sin resolver. Desde el punto de vista de mi personaje, la película es ese momento de decisión y de crisis, en que la vida se presenta con muchas posibilidades distintas, y Laura debe decidir qué camino seguir".
Ailín Salas, como la joven alumna de piano, moviliza particularmente a su profesora. "Hay una identificación fuerte porque de alguna forma –dice Gusman–, esa chica es lo que podría haber sido Laura, y no fue. Prepara a su alumna para que pueda llegar a ser una pianista exitosa e irse de ese pueblo que a ella la ahoga."
Alan Pauls es Juan, esposo de Laura, un veterinario de pueblo, que al principio de la película, según cuenta, "participa de una manera un poco accidental de un incidente de sangre, que funciona como una suerte de Big Bang dentro de la película. Es un personaje parco, algo tosco, de cierta bondad, un poco torpe, y con una actitud frente al accidente, que consiste en ocultar, con el pretexto de proteger, lo cual le sale mal y es lo que no consigue corregir a lo largo de la historia, lo que complica su vida y la de su mujer". "De todos –agrega Pauls–, es el personaje menos artista de la película. Porque tanto el de Benetti como el de Laura están ligados a la música, familiarizados con cierta expresividad, mientras que Juan es como un personaje de western, como un meteorito que cae en medio del campo, pero con todas las convenciones del héroe del western: un duro, taciturno, vergonzoso, lleno de pudor." A su turno, Germán Palacios destaca el aspecto "coral de la historia". "Los personajes son medio complementarios –reflexiona–. Porque a todos les pasa algo, pero a la vez hay una circunstancia que los envuelve, y ese pueblo, que también tiene algo complementario y está buenísimo dentro de la película." Benetti, el músico de rock interpretado por Palacios, se fue del pueblo, y se supone que le ha ido bien. "Es el que logró cierta realización, sobre todo desde la mirada de la gente del pueblo –agrega–. Vuelve y patea el tablero al entrometerse en determinadas situaciones."




