
Llega un héroe dibujado
Mañana se estrenará en la Argentina "Mercano el marciano"
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Juan Antín mañana estrenará "Mercano el marciano", su opera prima. Es el heredero de un apellido ilustre en el cine nacional: es hijo de Manuel, prolífico realizador y titular de la Universidad del Cine (que apoyó esta producción independiente). Y como tal, Juan Antín deberá exponerse a un filtro más exigente. "Hay que romper el prejuicio de que los dibujos animados son sólo para chicos. En este caso, no es así. El otro problema es que es un film de animación argentino", ironiza el joven cineasta, que acaba de presentar este film en el festival de San Sebastián.
"Mercano el marciano" apareció en la escena internacional antes de que se estrenara en nuestro país. Meses atrás obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival du Film d´Animation Annecy (Francia). "Fuimos con una obra casera que costó unos 700 mil pesos a competir en un festival muy profesional, donde hay películas de 50 millones de dólares -evoca Antín sobre la acogida del film en Annecy-. "Metrópolis" (producción japonesa, dirigida por Tar™ Rin) costaba cien millones de dólares y llevó una enorme comitiva. Nosotros éramos tan pocos..."
-¿Cómo accedieron a ese festival, uno de los más prestigiosos en cine de animación?
-Mandamos un fragmento de la película aún sin terminar sin muchas expectativas. Nos comunicaron que participaríamos dos meses antes de la competencia. Y tuvimos que terminarla. Nos encerramos esos dos meses (que coincidieron con la crisis de diciembre), comiendo y durmiendo en el estudio de posproducción. A lo sumo, nos asomábamos a la ventana a golpear la cacerola. Después, otra vez al trabajo.
-En el film se ven situaciones de la realidad actuales. ¿Modificaron algo por los sucesos de diciembre?
-No. En el film se ven los saqueos, la gente atacando los bancos y comiendo de las bolsas de basura. Nada de eso existía cuando escribimos el guión, en julio de 1999. Lo que planteábamos era pura ficción. Porque aun cuando la situación del país era mala, todavía no sucedían esas cosas. Con la película ya terminada, veíamos los noticieros de TV y era como si hubiésemos terminado de escribirla el día anterior.
- ¿Las alusiones localistas del film atentan contra su comprensión internacional?
-El film plantea el problema del hombre frente a la tecnología. El diálogo inicial, donde dos tipos frente a una vidriera rota se plantean si se llevan primero una licuadora o un televisor, lo define con claridad. El verso argentino existe y está tristemente presente. Como el gag que está orientado a mostrar la truchada argentina, donde embaucan al pobre marciano en un negocio imposible, sin importar lo que pasa. Acá se entiende porque lo conocemos, pero afuera esto también les pegó, porque saben de nuestras truchadas .
- La realidad nacional tomada con humor y mordacidad...
-Hay ciertas picardías sólo comprensibles para un argentino, como lo de la nave que va a la estratosfera y vuelve en dos horas. Pero no quisimos poner nombre a los personajes de la corporación que quiere hacer negocios con el marciano, porque además de darle un tono muy local, con el correr del tiempo el relato perdería vigencia.
-A juzgar por la obra, está más cerca de Los Simpson que de Disney.
-Estoy harto de Disney. El final de "Mercano" es una sátira al musical, género que detesto. Es una burla al concepto de que la historia tiene que terminar como un musical. También me gusta South Park, aunque se pasa de la raya, y las cosas se tornan más burdas. En "Mercano" no hay malas palabras.
-¿Por qué sos tan terminante con Disney?
-El estilo de animación de Disney está hecho en una industria comercial. No queremos seguir el modelo Disney, que todos copian, porque es la fórmula que funciona. Lo increíble de esto es que resultó que "Mercano" puede ser comercial. No es una película con moralina. Somos gente común que hizo la película que quería. Es muy rica en técnicas, en texturas. Y estamos satisfechos porque hubo mucha experimentación. Terminamos haciendo el pasaje a fílmico con un sistema casero, con una cámara de cine en desuso, y con una calidad de imagen increíble.
-Las voces de los personajes estuvieron a cargo, entre otros, de Graciela Borges, Roberto Carnaghi y Fabio Alberti. ¿Es más fácil trabajar con actores que con dibujos?
-Si es un buen actor partís de una buena base. En este caso, ellos hicieron un trabajo formidable. El dibujo depende del talento del animador y de que entienda lo que uno quiere hacer. El problema es que acá están acostumbrados a trabajar basándose en el estilo Disney. Y fue un gran cambio tratar de que en el film hicieran lo que nosotros queríamos. Dirigir animadores no es tan sencillo. Es más divertido, eso sí: tenés más libertad, puede pasar cualquier cosa.
-¿Viene otro film de animación?
-Después de cuatro años de Mercano, la idea es volver al corto para seguir experimentando. En el corto en una semana plasmás una idea; en cine necesitás dos años.
De la pantalla chica a la grande
- Antes de saltar al cine, Mercano se hizo popular entre los teleadictos. Juan Antín y el animador Ayar Blasco lo crearon para una serie que se emitió por Much Music durante dos años, en 50 capítulos. De allí saltó a otros espacios de canales de cable, como I-SAT cortos, Video Manía, Canal á o TN Show. Y llegó a Canadá: el ciclo de animación Splat TV (que se ve en 168 países) le dedicó una emisión especial. En julio de 1999 surgió la idea para desarrollarlo como largo. En éste, Mercano es un marciano que vive feliz en su planeta, hasta que la sonda espacial Voyager cae sobre la superficie marciana y aplasta a su perro. Furioso, el extraterrestre toma su nave y se dirige a la Tierra dispuesto a vengarse.Su nave se destruye a poco de aterrizar; es capturado por unos científicos que le practican una autopsia y se queda a vivir en Buenos Aires y sin trabajo.




