
Los consejos de Alex de la Iglesia
El director de la recientemente estrenada "800 balas" dictó un seminario en el Malba Conversó con el público durante cuatro horas y media Desgranó anécdotas de diversos rodajes y provocativos conceptos sobre la realización cinematográfica
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"¿Qué es lo mejor para una resaca?", preguntó a una audiencia el vasco Alex de la Iglesia al iniciar el seminario sobre cine que recientemente dictó en el Malba. Es probable que para el genio inquieto del director de "El día de la bestia", "Muertos de risa", "La comunidad" y "800 balas", lo mejor para sobrellevar una fuerte absorción de alcoholes sea dictar un seminario, despachar la trasnoche a través de un surtido de opiniones y anécdotas jugosas sobre el oficio de hacer cine.
"En España pasan de mí", dijo el director sabiendo que en la Argentina la ansiedad por escucharlo es tal que hasta sus "disculpas" por no haber preparado el seminario fueron recibidas con una sonrisa. "Podemos hablar del expresionismo alemán... de la obra de Murnau... Bueno, no tenemos por qué hablar de cine. ¿Qué es lo mejor para una resaca?", lanzó. Y pidió cambiar el vaso de agua por otro de whisky.
El seminario organizado por la revista Haciendo Cine fue más una amigable charla que un seminario. "Quería mostrarles unas películas, pero no tuve tiempo de seleccionar los fragmentos", se excusó, aunque en la segunda parte de las cuatro horas y media que duró el encuentro atinó a mostrar unos fragmentos de dos films de Luis Buñuel, "El ángel exterminador" y "El". Así fue como el seminario adoptó la dinámica de las preguntas y respuestas. Que qué pensás de tal y de cual. "Esto es como hablar de comida -señaló-. Te preguntan: "¿Te gusta el cordero?". Sí. "¿Y el helado de vainilla?". También", respondió en un alto de su verborragia. A continuación, una versión apretada de los puntos más salientes del encuentro.
- Juicios y accidentes en rodajes: a pesar de que se suponía que "todo estaba controlado" contó que durante el rodaje de "El día de la bestia" cayó sobre la cabeza de un doble una cruz de hierro. "Tuvimos que parar el rodaje y fuimos a juicio. El lo perdió porque había dicho que el accidente lo había dejado inmovilizado, pero un mes después estaba tirándose de una moto en otra película". Ya en "Acción mutante", De la Iglesia había tenido problemas con un plato volador y un actor. "¿Cómo lo van a hacer?", le preguntaba Pedro Almodóvar, productor de la película. De la Iglesia había leído en una revista sobre un truco con unos cables invisibles. "Fuimos tan precavidos que rodamos sobre el asfalto más duro del mundo -contó-. A Saturnino García lo llevamos al hospital disfrazado con cables en la cabeza, con sangre falsa y sangre verdadera por todos lados". En "Perdita Durango", a Javier Bardem se le incendió un brazo por unos petardos que tiraron los mismos encargados de los efectos especiales de "Indiana Jones".Y también problemas en el rodaje de "800 balas": "De repente, por el monitor veo la cabeza ardiendo de un doble por una bomba molotov que le pegó, pero aún así seguía actuando. Lo peor es que dejé que la película siguiera. En el making of se escucha, tímido, al final, mi "¡Corten!"".
- Insoportables, admirados y envidiados: 1- Santiago Segura: "Mi relación con él se tensó con "Muertos de risa". Es que yo le tenía envidia por el éxito millonario que él había conseguido con "Torrente"; yo ya estaba hipotecado. Trabajar con él es complicado. Ya es un hombre de negocios. Tal vez, cuando nos enteremos de que el fin del mundo está cerca, volvamos a trabajar juntos". 2- Carmen Maura: "Cuando comenzamos a rodar "800 balas" ella decía que el set sin productor (porque era yo) era como estar en un colegio y no hubiera venido el profesor. Con ella ensayo poco. Es capaz de hacerte cinco versiones de la misma situación, maravillosamente". 3-El pesado: "Un actor sin experiencia es pesado. Te pregunta: "¿Qué piensa mi personaje en esta secuencia?" Uno me pidió que le definiera su personaje con treinta adjetivos. Le dije: "Cabrón, cabrón, cabrón..."."
- Consejos. "Ser sincero con las cosas que te gustan. No pensar en qué es lo que puede funcionar". "Nunca hagais caso a las risas del equipo técnico. John Ford decía que hacer una película es pelearse con 70 hijos de puta que te quieren hundir". "Basar una película en un truco final me parece deshonesto. Como en "Sexto Sentido", tenías que esperar a que terminara para descubrir: "¡Ay, estaba muerto!"".
- Woody Allen: "Cuando vi "La rosa púrpura del Cairo" pensé que era la mejor película que había visto jamás. A partir de "Annie Hall" parecería que sus películas las hiciera un imitador. Probablemente sea el rey de la nueva comedia. Claro que una película mala de un director genial es una gran película". Alejandro Amenábar: "Su primera película, "Tesis", me gustó. Pero si me decís, "mirá la película de un genio", te digo: "Tranquilo". Martin Scorsese : "Es el mejor director vivo. Es el puto amo". Tim Burton : "Lo mejor que hizo fue "Ed Wood"". Johnny Depp : "Se está volviendo loco. En "La maldición del Perla Negra" se convirtió en un Drag Queen. Alguien debería haberle dicho: "Deja de salir con esos amigos"". Luis García Berlanga : "Un genio en vida". Fernando Fernán Gómez : "Como director tiene películas extraordinarias, como "El extraño viaje".
- Humor, amor y moral: "El humor se sustenta sobre el dolor. Hay que evitar el dolor para poder reírse. Por eso el humor tiene un nivel de amorabilidad. Hay siempre una pequeña humillación. Es que no hay sentimientos puros. Si amas a alguien con locura tienes que odiarlo".
- Adolescencia: "Odio el concepto James Dean. El concepto de juventud fue inventado por viejos que quieren ser jóvenes. Lo que mola es la gente que tiene 50 años. A esa edad empezás a saber cómo funciona el mundo. En el cine, cada vez admiro más a Vicente Aranda y a Trueba, directores a los que yo quería sustituir".
- Cine y dolor: "Hay una saturación con la era digital en donde todo termina explotando. King Kong era mentira, pero era un muñeco de 50 metros. Hace mucho que en el cine no siento dolor. En "Matrix", por ejemplo, los personajes ni se tocan, bailan como Gene Kelly. Te dan ganas de decirles: "¡Que le suelte una hostia por favor!". Ya no hay sensación de peligro. Pero todo explota.






