
Los Dumont, juntos en la pantalla
Ulises y Enrique, con Claudio Gallardou, son las figuras centrales de Este mismo loco afán , de Enrique Muzio
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Hacía doce años que el montajista Enrique Muzio no empuñaba una cámara como director. Lo había hecho en aquel entonces para filmar El cóndor de oro, después de la que volvió a trabajar con su amigo el productor-director Francisco D Intino, que ahora tiene a su cargo el área de cine de la agencia Córdoba Cultura. Apenas comenzado 2007, Muzio volvió con Este mismo loco afán , una comedia dramática basada en Plomo en las alas , un relato de Carlos Algeri, con Ulises Dumont, su hijo Enrique Dumont y Claudio Gallardou, que se estrenará mañana. El rodaje tuvo lugar en Agua de Oro (Sierras Chicas), en Córdoba.
Bien diferentes entre sí, Cristóbal, Leo y Mario conforman un singular trío: dos actores de distintas generaciones medio chantas y un joven seminarista que cree en Dios, pero también en las utopías, que de golpe choca con una realidad que lo sobrepasa. Los tres terminan embarcándose en una misma aventura: llegan a un pueblo donde tienen que estrenar una obra que todavía no han escrito. Pero como allí la corrupción es moneda corriente, terminan convenciéndose de que para dormir tranquilos lo primero es no traicionar sus ideales.
No es la primera vez que los Dumont aparecen juntos en una película. Lo habían hecho en Rosarigasinos , de Rodrigo Grande; sin embargo, esta vez la proximidad de los personajes les impone un desafío más arriesgado.
"Son tres personajes muy queribles, muy solos, muy argentinos, que tienen que buscar la solidaridad al toqueteo, en el caso de los que nos tocaron a Claudio y a mí, a partir de una historia de militancia no sólo ideológica, porque los dos son hinchas de Temperley, en Córdoba. Enrique es un curita desorientado y desencantado sobre la misión en la tierra de sus superiores, que prefiere otra forma de lograr sus fines, que es la que le plantean estos antihéroes de pronto puestos otra vez a disposición de la justicia para redimir y redimirse en ese pueblito corrupto", explica Dumont padre en diálogo con LA NACION.
"En la película aplico algunas cosas que tienen que ver con mi vida y la profesión", confiesa Ulises. "Cuando empecé, sin idea alguna de que un día iba a transitar esto, empecé con un curso en un club de barrio, y seguía en mi casa -dice-, donde un profesor que nos daba clases vestido con una malla negra nos imponía hacer gimnasia, parecido a como se ve en la película." Enrique agrega que es frecuente encontrarse "con compañeros actores que están intentando lo mismo que estos personajes: hacer su camino en esta profesión".
De profesión actores
"Nuestra profesión siempre es correr de aquí para allá, y ahora se ve más que nunca, con mucha oferta teatral pero con actores que se multiplican, para poder sobrevivir", agrega el actor, que lleva acreditada una filmografía con más de cien largometrajes.
"Coincido con Ulises -interviene Enrique- en que hoy en día hacer una obra significa la mayoría de las veces una función semanal y hay actores que están haciendo dos y hasta tres diferentes por semana." "Y si cae un programa de televisión o un bolito en una película también los hace, pero sin lo que eso significaba en la década del 70, cuando yo hacía El grito pelado , aparecía en un par de programas de televisión y leía algo por Radio Nacional, podía tener un Fitito y darme algunos gustos, pequeños lujos que ahora no son frecuentes. Las circunstancias son distintas, pero parecidas. Los personajes de esta película tienen un poco de esa cosa de ir corriendo de un lado al otro y, más allá de sus picardías, consiguen conservar la nobleza", asegura Dumont padre.
Para el actor que el 7 de abril cumplió 70 años y viene de participar en películas como Morir en San Hilario y la todavía no estrenada Un peso, un dólar , "el barniz idealista que les pone Algeri a los personajes es muy interesante: habla de la utopía de décadas pasadas, que en algunos casos sigue vigente, como ocurre en el caso del personaje de Claudio, que generacionalmente sería como mi hijo. El problema, obviamente, es contar esta historia y hacerlo lo mejor posible, y de eso es de lo que se trata".



