Martínez Suárez, un director con historia
Docente y formador, cumplirá 80 años
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Con ochenta juveniles años, que cumplirá el lunes, y un homenaje que recientemente le brindaron la Universidad de Buenos Aires y el Archivo Gráfico de la Nación, José Martínez Suárez prosigue su diaria tarea de formador de realizadores y de producir films concebidos por su grupo de más de cuarenta alumnos.
"Mi pasión por la cinematografía -recuerda durante un diálogo con LA NACION- nació en Villa Cañás, mi lugar de nacimiento. Allí, en ese lugar santafecino, mi familia y yo vivíamos al lado de la única sala en que cada fin de semana se proyectaban los estrenos, que yo no me perdía por nada del mundo... Esa magia de la pantalla la trasladé a Buenos Aires, cuando mi familia decidió residir aquí, continuamos con mis hermanas; Mirtha y Silvia Legrand, esa pasión por la pantalla grande. Yo acumulé una gran experiencia como asistente de dirección de los estudios Lumiton y ya decidido a ubicarme tras la cámara dirigí "El crack", al que siguieron "Dar la cara", "Los chantas", "Los muchachos de antes no usaban arsénico" y "Noches sin lunas ni soles", lista a la que se sumaron algunos documentales y cortometrajes.
El mejor galardón
Martínez Suárez dicta cursos de guión y de dirección; varios de los trabajos de sus alumnos ganaron importantes premios internacionales. "Y lo que pretendo de ellos -dice- es formar jóvenes cineastas y ser custodio e investigador de la memoria del cine nacional."
-¿Qué opina acerca de la llamada "nueva cinematografía" local?
-Que se está rodando demasiado, tanto que muchas de las películas que se estrenan pasan inadvertidas para la mayoría del público. Los noveles realizadores tienen más en cuenta lo técnico que lo temático, y eso es un grave error si se pretende que los espectadores, como en los mejores momentos de nuestra pantalla, se sientan tentados a ver esas producciones, algunas muy pretenciosas y aburridas.
-¿Existe la posibilidad de que usted vuelva a dirigir?
-Si logro un guión que me interese, por supuesto que lo haría. Pero en estos momentos estoy muy entusiasmado con la posibilidad de formar cineastas, a los que trato de inculcarles lo que yo aprendí junto a los mejores realizadores de nuestro cine. Quiero que mis alumnos no sólo sepan filmar, sino que, además, tengan siempre presentes a esa pléyade de maestros que, durante décadas, engrandecieron a nuestra cinematografía.
Respecto del premio otorgado por la Universidad de Buenos Aires, Martínez Suárez lo considera excesivo. "Ya que -apunta- el mejor galardón es cumplir con esa vocación que, desde siempre, mantuve sin claudicaciones. Agradezco el tributo y no lo desdeño, pero para mí, lo importante es transferir mi entusiasmo a mis alumnos, y esto es una enorme satisfacción que cultivo todos los días."


