Murió Gillo Pontecorvo
Queimada y La batalla de Argelia fueron sus obras cumbre
1 minuto de lectura'

ROMA (AP).- El cineasta italiano Gillo Pontecorvo, director de clásicos del cine políticamente comprometido en la década de 1960, falleció anteanoche a los 87 años en el policlínico Gemelli, de esta capital, luego de varios días de inernación. Había sufrido un ataque cardíaco hace varios meses.
* * *
A primera vista, Gillo Pontecorvo deja un legado escaso. Apenas cinco largometrajes (rodados entre 1957 y 1979) y un puñado de cortos y documentales que trascendieron poco y nada las fronteras italianas. Pero dos de esos títulos alcanzaron para que el nombre del realizador quedara en la historia y su obra fuera objeto de innumerables estudios, análisis e investigaciones que fueron casi siempre más allá del cine y se vincularon con la acción política y social de los agitados tiempos en que fueron concebidas.
El nombre de Pontecorvo quedará, pues, definitivamente asociado a Queimada (1969), que formula en clave marxista una explícita condena a la esclavitud y, sobre todo, a aquel vigoroso y encendido alegato contra el colonialismo filmado tres años antes, que aquí se estrenó con el título de La batalla y que en casi todo el mundo se recuerda hasta hoy como La batalla de Argelia , relato sobre los tumultos revolucionarios en el barrio árabe de la Casbah y su represión por parte de un grupo de paracaidistas durante la ocupación francesa. La película ganó el León de Oro, máximo galardón en Venecia, fue nominada a tres Oscar y consagró definitivamente al realizador.
De allí en adelante, a pocos cineastas se los definía como verdaderos hombres de su tiempo como a Pontecorvo, un artista obsesionado desde su compromiso ideológico con el comunismo y una militancia activa que lo llevó a actuar en los movimientos de resistencia contra los nazis y el régimen fascista durante la Segunda Guerra Mundial por "entender la realidad y, si es posible, contribuir a modificarla", según dijo a LA NACION durante su última visita a la Argentina, en la década del 80, para participar en un encuentro cultural. En aquella oportunidad proclamó su admiración hacia todas las personas "que luchan fatigosamente por mejorar su modo de vida" y denunció la continuidad de la explotación del Tercer Mundo "bajo formas novedosas" por parte del mundo desarrollado.
Llegó al largometraje luego de pasar por el periodismo y varios cortos con una ópera prima ambientada en el mundo de los pescadores ( La strada azul , de 1957, con Alida Valli e Yves Montand) y la muy comentada en su momento Kapó (1959), drama testimonial en un campo de concentración que, para muchos, anticipó los muchos relatos sobre vínculos entre captores y prisioneras que llegaron después.
Con tan pocos largometrajes en su haber, no tardaron en etiquetar a Pontecorvo con el mote de "director perezoso". Pero su nombre siempre estuvo asociado en Italia a un compromiso cinematográfico pleno, al ponerse al frente de documentales, cortos y, sobre todo, de la dirección del Festival de Cine de Venecia durante varios años.
Afable, cordial, de aire sereno y gran poder de conversación, Pontecorvo -nacido en Pisa en 1919- exhibía con naturalidad las huellas de su sólida formación cultural en el seno de la acaudalada familia judía a la que pertenecía. Perfeccionista, amante de la música clásica, supo trabajar con igual destreza con estrellas consagradas (como Marlon Brando, en la piel de un aventurero caribeño del siglo XIX en Queimada ) y actores no profesionales.
Su último largometraje fue Operación Ogro , la crónica de la trama del asesinato político de Luis Carrero Blanco, delfín de Francisco Franco, que emitió varias veces el canal de cable Europa Europa, y dejó trunco un proyecto para llevar al cine la historia del asesinado arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, papel que decía que "sólo podría representar Dustin Hoffman".
- 1
- 2
Daniel Burman será el responsable de los contenidos originales de Disney+ realizados en América Latina
- 3
Ethan Hawke: su gran temor, el dilema que nunca pudo resolver, su personaje en Blue Moon y su tercera candidatura al Oscar
- 4
La tensión política del último festival de Berlín deja a su directora al borde del despido
