Netflix: Ferry presenta a un mafioso con una grieta emocional en una película que abreva en clásicos del género
Frank Lammers se luce en el film que acaba de estrenar Netflix, precuela de la serie Undercover: Operación éxtasis
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Ferry (Holanda, 2021). Dirección: Cecilia Verheyden. Guion: Nico Moolenar, Bart Uytdenhouwen. Fotografía: Menno Mans. Montaje: Gert Fimmers. Elenco: Frank Lammers, Elise Schaap, Huub Stapel, Raymond Thiry, Monic Hendrickx. Duración: 106 minutos. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena.
No hay nada demasiado novedoso en Ferry, película que está entre las más vistas de las últimas semanas en el catálogo de Netflix para los suscriptores de Argentina. Por los menos en términos de contenido y estilo: un film de gángsters que abreva en clásicos del género (Buenos muchachos, Los Soprano) y con un protagonista violento que, además de cargar con el peso de una misión complicada, debe lidiar con una relación tóxica con una hermana que padece una enfermedad terminal. El Ferry del título es ese sujeto temible que se encarga de los trabajos más sucios de una mafia holandesa liderada por un hombre frío y de pocas palabras, que es quien en realidad clama por una venganza rápida y aleccionadora.
Lo que quizá sí sea diferente para el espectador local versado en este tipo de historias es el entorno (Holanda, un paisaje poco recurrente en las ficciones que llegan al país) y el detalle de que sea una mujer, la belga Cecilia Verheyden, la que asumió la dirección de una película cuyos referentes más notorios tienen puntos de vista habitualmente masculinos.
La pintura de ese personaje entregado a una vida disipada, irreflexiva y dedicada a los placeres del consumo más efímero (alcohol, drogas, sexo comprado) es una virtud ostensible del film: Ferry es un matón creíble, un tipo que luce seguro pero por dentro sufre más de una grieta emocional y que encuentra por pura casualidad a una mujer que al menos en principio parece señalarle un posible camino de redención personal. La dinámica narrativa de esas desventuras es convincente: el relato avanza sin atravesar baches, aunque funciona bastante mejor cuando hay acción que en los momentos donde aparece la veta romántica y Ferry nos muestra su lado menos salvaje.
Para los seguidores de la serie Undercover: Operación éxtasis, en la que Verheyden estuvo involucrada como directora de cinco capítulos de la segunda temporada, es una buena oportunidad para conocer el pasado reciente de ese traficante de drogas de diseño obsesionado con los mandatos de la lealtad y tenazmente perseguido por una pareja de detectives -Bob Lemmens (Tom Waes) y Kim De Rooij (Anna Drijver)- abocada a una tarea ardua y sobre todo peligrosa. Y para los que aún no la vieron puede funcionar como puerta de entrada a ese submundo en el que vive enfrascado un mafioso que puso al holandés Frank Lammers en la nómina de prototipos consagrados de su especie como los que interpretaron alguna vez Al Pacino, Robert De Niro y, más que nadie, Joe Pesci.
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