
Nueva versión de la película “Rollerball”
John McTiernan dirigió esta remake basada en el violento film que en 1975 rodó Norman Jewison
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En 1975, Norman Jewison dirigió a James Caan en “Rollerball”, una violenta y controvertida película futurista que aventuraba sobre los crecientes excesos y manipulaciones en los deportes de masas. Convertida con el tiempo en un clásico, no extrañó demasiado que Hollywood intentara, un cuarto de siglo más tarde, recuperar y modernizar esa historia con una remake en la que se despliegan todas las posibilidades técnicas para concebir un espectáculo visualmente avasallante.
El elegido para filmar la nueva versión de “Rollerball” fue John McTiernan, un especialista en cine de acción que tiene entre sus créditos títulos como “Duro de matar”, “Depredador”, “La caza al Octubre Rojo”, “El último héroe de acción”, “13 guerreros” y “El caso Thomas Crown”.
La acción de este film –que el sello local LK-Tel editará en video y DVD el próximo martes sin haber pasado previamente por las salas argentinas– transcurre en un futuro cercano y tiene como eje el rollerball, un nuevo deporte que hace furor en toda Asia y que es manejado por el poderoso Alexi Petrovich (caricaturesco papel a cargo del actor francés Jean Reno), un magnate con fuertes conexiones con los dueños de los principales medios de comunicación y con las mafias locales.
Este deporte, que combina patinadores y motociclistas que integran dos equipos que compiten de forma descarnada en modernas pistas llenas de rampas y toboganes, comienza a atraer a una inmensa audiencia televisiva con un rating global que aumenta a medida que se torna más y más violento, hasta amenazar incluso la integridad física de los competidores.
Ecléctico elenco
Las estrellas del rollerball son Jonathan Cross (Chris Klein, visto en la saga de “American Pie”, “La elección”, “Dime que no es cierto” y “Aquí en la Tierra”), Marcus Ridley (interpretado por el músico de rap LL Cool J) y Aurora (la bella Rebecca Romijn-Stamos, protagonista de “X-Men” y “Femme-fatale”).
Cuando ellos intentan resistir la creciente presión de los empresarios del negocio para hacer cada vez más blandas las reglas y tornar así al deporte en un espectáculo sanguinario, se desata un enfrentamiento que da lugar a una subtrama de acción y suspenso que transcurre fuera de los campos de juego.
El film –realizado con un presupuesto de 70 millones de dólares– resulta burdo y elemental a la hora de cuestionar el negocio de los deportes masivos manejados desde los multimedios o la utilización y posterior desprecio a los ídolos populares, pero ofrece algunas interesantes secuencias de acción, que resultan casi el único atractivo. Así, entre partidos de rollerball, persecuciones automovilísticas, excesivas fiestas en discotecas, imágenes de urbes asiáticas ultramodernas y una banda sonora donde abunda el heavy-metal transcurre “Rollerball” versión 2002. Una remake que no agrega demasiado a la realizada 25 años atrás, pero que seguramente encontrará algunos adeptos a partir de su inminente estreno en video.



