Oldboy

Remake innecesaria
Javier Porta Fouz
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4 de julio de 2014  

Oldboy (ee.uu./2013) / Dirección: Spike Lee / Guion: Mark Protosevich, basado en el manga de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi y en la película surcoreana homónima / Fotografía: Sean Bobbitt / Edición: Barry Alexander Brown / Música: Roque Baños / Elenco: Josh Brolin, Elizabeth Olsen, Sharlto Copley, Samuel L. Jackson, Michael Imperioli, Pom Klementieff, James Ransone / Distribuidora: Alfa Films / Duración: 104 minutos / Calificación: sólo apta para mayores de 16 años con reservas / Nuestra opinión: regular.

Razones para hacer una remake hay muchas: porque pasó mucho tiempo desde la original, porque un director quiso apropiarse de una historia ajena, porque un director rehizo una de sus propias películas (Hitchcock con El hombre que sabía demasiado versión 1934 y 1956; Michael Mann con Made in L.A. y Heat ). También hay remakes para traducir un film al inglés y venderlo en los Estados Unidos. En el caso de este Oldboy de Spike Lee se impone un "¿Para qué?" gigante. También un "¿por qué?".

Lee reversiona, nueve años después, la película de Park Chan-wook. La historia se traslada a Nueva Orleáns: hay un hombre al que encierran sin explicaciones en una habitación durante muchos años. El señor encerrado sale y tiene -quiere- encontrar a sus captores. Hay bastante violencia y momentos que se hacen difíciles de mirar por la sangre y las torturas. Pero el punto no es qué sino cómo: Lee comienza con un poco de exuberancia estilística y luego va achatando, adormeciendo su película, olvidando la intensidad del film coreano y convirtiendo su Oldboy en una de esos relatos que nos imponen la intriga del desenlace antes que el disfrute del proceso.

Sin sentido visual ni melodramático, la Oldboy de Lee avanza hacia un final bochornoso a tantos niveles que nos hace olvidar que al principio había una película que incluso como remake sin demasiada reelaboración, podría haber funcionado, ayudada por la estirpe clásica de Josh Brolin y la mirada acuosa de enorme poder fotogénico de Elizabeth Olsen. Y, claro, porque Lee ya ha demostrado ser un director con nervio y potencia ( Haz lo correcto, El plan perfecto, S.O.S. verano infernal y sobre todo la memorable La hora 25 ). Pero aquí pasa de una situación a otra como si la púa hubiera saltado en un long play (la "gran pelea" es abrupta e inverosímil) y avanza hacia una resolución basada en traumas ex-pli-ca-dos del pasado, con otra actuación atroz de Sharlto Copley. Para colmo, Lee ni siquiera tuvo el corte final del film: el estudio hizo 104 minutos de los 140 que propuso el cineasta ¿Para qué hacer esta remake en esas condiciones?

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