
Peyton Reed: "Es una historia sobre los vínculos"
El director de AntMan, el hombre hormiga relata su experiencia trabajando con Marvel al hacer un film de superhéroe intimista
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BURBANK, California.- Peyton Reed recibe a LA NACION en una oficina de los estudios Walt Disney como si acabara de terminar una reunión de trabajo relacionada con Ant Man. Alrededor de este hombre delgado, calvo que esconde sus 51 años detrás de su aspecto jovial y una sonrisa permanente hay papeles, referencias y menciones orales y escritas a Ant Man, el Hombre Hormiga, su primera incursión como director en el ambicioso universo de Marvel.
En verdad, Reed es un nombre en el que pocos pensaron cuando se supo que Edgar Wright, el director original de la película, decidió bajarse del proyecto en mayo de 2014, al parecer por desacuerdos con los productores de Marvel en torno a algunos cambios en el guión. Finalmente, Wright y Joe Cornish conservaron sus créditos como autores, y el texto definitivo quedó en manos de Adam McKay y Paul Rudd, el comediante que además interpreta a Scott Lang, el ladrón convertido en un superhéroe del tamaño de un insecto. Reed pertenece a esta última estirpe: sus antecedentes en Hollywood tienen que ver con comedias de buena repercusión como Viviendo con mi ex, Abajo el amor y ¡Sí señor! Pero con un agregado: Reed es un confeso fan del mundo Marvel, experto lector de sus historietas y vasto conocedor de ese universo. ¿Habrá sido esa la razón fundamental por la que fue convocado para dirigir Ant-Man?
"Por supuesto que a priori es una ventaja conocer todo este mundo -responde a toda velocidad al comienzo del breve mano a mano-, pero ese valor también puede convertirse en un riesgo. Siempre está el temor de que tanto conocimiento termine aprisionándote. Cuando tomé el proyecto me dije que estaba más dispuesto a reinventar lo que aparece en el comic que a seguirlo al pie de la letra. Y lo bueno es que por más excéntricas y arriesgadas sean tus ideas, siempre existe la certeza de que es posible llevarlas a cabo. Marvel no sólo te permite eso. Te alienta a hacerlo".
-¿Cómo explica este giro hacia la comedia en el cierre de la fase 2 de las películas de Marvel?
-El estudio hizo en 2014 dos películas: Capitán América y el soldado del invierno, un thriller político bastante oscuro ligado al cine político de los años 70, y Guardianes de la galaxia, una especie de ópera del espacio gigantesca y colorida. Y lo que siguió fue Avengers: la era de Ultrón, una increíble y ambiciosa película con toneladas de destrucción y también mucha oscuridad. Nuestra película es mucho más pequeña e intimista, muy concisa, que cuenta mucho en dos horas. Siempre anclado en este mundo, pero desde otra perspectiva.
-¿Qué mirada eligió y adoptó para contar la historia de Ant-Man?
-Es la historia de un tipo común que tomó no muy buenas decisiones en su vida y que, sin proponérselo, recibe estos superpoderes. Su primer objetivo, el más importante, es ser un buen padre. No estar distanciado de su hija. Creo que ese toque intimista es lo que marca las diferencias más claras entre las películas anteriores de Marvel y la nuestra.
-¿Qué cambió con su llegada respecto al proyecto en el que trabajaban Wright y Cornish?
-Edgar y Joe concibieron esta idea y yo fui convocado más tarde para seguir desarrollándola. Ya en el comienzo estaban presentes los dos ejes que tiene la película. Primero, Ant Man es una heist movie, una película sobre un robo. Y segundo, una historia sobre los vínculos entre padres e hijos, entre mentores y discípulos. Pasa con Scott Lang y su hija, con Hank Pym y su hija, con el propio Pym y Darren Cross, el personaje de Corey Stoll.
-Le tocó trabajar sobre todo con el guión definitivo de Adam McKay y Paul Rudd.
-Adam es una persona muy creativa y muy divertida, que tiene una genuina identidad de comediante. Todo lo que aporta el personaje de Michael Peña no estaba en los borradores más antiguos. Y tampoco había menciones a Janet, la esposa de Hank Pym. Eso lo fuimos incorporando después. Lo que más me interesó, trabajando la combinación entre película de ladrones con toques de comedia e historia sobre padres e hijos, pasa por el personaje de Hank Pym. Sus conductas se mueven a partir de la sensación de culpabilidad y de pérdida. Es una suerte que Michael Douglas haya podido interpretarlo. Su personaje es el de una persona de buen carácter forzado por la realidad a enojarse y a distanciarse de su hija. La correción de ese distanciamiento, la reparación de ese vínculo está en el centro de la historia.
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