Richard Jenkins, un veterano con éxito nuevo
El actor protagoniza Visita inesperada
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Hay quienes triunfan de la noche a la mañana. Hay otros que se toman un poco más de tiempo. Y luego está Richard Jenkins. El actor de 62 años trabaja en teatro y cine hace más de tres décadas y, sin embargo, el reconocimiento general -pues el de sus pares lo tiene hace rato- le llegó recién en 2007 gracias a su papel en Visita inesperada. Por su interpretación enel film que presentará Impacto Cine pasado mañana en la cartelera local, Jenkins obtuvo críticas excelentes que terminaron con una nominación al Oscar como mejor actor. Y aunque no ganó el premio, muchas cosas cambiaron para el intérprete. Por estos días, Jenkins está en Vancouver, trabajando en A C abin in the Woods,una de las muchas películas que le ofrecieron después y gracias a su interpretación de Walter Vale en Visita inesperada.
"Creo que una de las razones ocultas detrás del éxito de este film es que Tom McCarthy -director y autor- es un gran guionista. Escribe, crea seres humanos. Según me contó, tenía el personaje de Walter en su cabeza, un profesor solitario que vive de manera automatizada, y había creado el personaje de Tarek desde que fue a un festival de cine en el Líbano. Entonces, se le ocurrió juntarlos en una misma historia. Así fue como empezó todo, con el encuentro de dos seres humanos", dice el actor a LA NACION desde su cuarto de hotel canadiense. La película cuenta la historia de ese profesor de economía viudo que parece transitar por su existencia ligeramente fastidiado por todo y todos hasta que viaja a Nueva York, de regreso a un departamento que posee pero que nunca habita. Allí, se encontrará con la visita inesperada del título, Tarek (Haaz Sleiman), un músico callejero del Líbano para el que el visitante sorpresivo será Walter.
Siempre el actor de reparto y nunca el protagonista, Jenkins encontró la forma de hacer que resulte imposible ignorar la vida de este hombre aparentemente gris que interpreta.
"El cine toma a una persona que no miraríamos dos veces y al enfocarla con la cámara hace que nos centremos en ella por un rato. Lo único que tenés que hacer es vivir esa vida y con suerte la cámara lo captará. Creo que hace diez años no hubiera podido hacerlo tan despojado, hubiera intentado «decorarlo» más. Hasta habría intentado explicarlo más. Confié en el director para que mostrara lo que el personaje estaba sintiendo y lograra que la audiencia lo viera", recuerda Jenkins.
Un extraño en la alfombra roja
Cuando se le pregunta si lo divirtió la atención de los medios que recibió cuando fue nominado a los Oscar, la respuesta inmediata del actor es un rotundo no. Claro que pronto modera el tono y se ríe un poco de sí mismo. "Soy básicamente un pesimista, pero mi mujer me dijo que si no disfrutaba de todo aquello lo iba a lamentar", reconoce entre risas, y agrega: "La sensación que tengo es que esto es algo que siempre les pasa a otras personas. En un momento me llamó Tom [McCarthy] para decirme que había escrito un personaje principal para mí en su próxima película y al siguiente me nominaron para un Oscar".
Esa noche, la de los premios de la Academia, Jenkins competía con Mickey Rourke, Brad Pitt, Frank Langella y Sean Penn, quien finalmente se llevó la estatuilla, y sin embargo el protagonista de Visita inesperada se fue con las manos llenas ya desde la alfombra roja.
"Primero tengo que decir que me encanta ser actor, amo mi profesión y estar esa noche ahí fue increíble y surrealista al mismo tiempo. En un momento alguien me golpeó el hombro para saludarme y me dijo: «Perdone, soy Tony Hopkins y me encantó su película». Sí, ya sé quién sos, pensé, y le dije: «Gracias, ahora ya estoy hecho». Lo cierto es que he trabajado con muchas de esas personas en algún momento de mi carrera, pero esa noche fue todo distinto", recuerda Jenkins.
En el centro de la escena
Además de los mimos de los medios y las felicitaciones de sus pares, y figurar entre los mejores intérpretes de la industria del cine gracias a un papel en un film realizado al margen de ella, la calidad de Visita inesperada le procuró al actoruna buena cantidad de nuevos trabajos.
"Sí, me llaman más. No es que Brad Pitt -con el que trabajó en la película de los hermanos Coen Quémese después de leerse - tenga que preocuparse ni nada de eso, pero sí recibí guiones muy interesantes con buenos papeles para mí. Ahora estoy filmando A Cabin in The Woods y acabo de terminar una película con Johnny Depp, con quien siempre quise trabajar, basada en la novela de Hunther Thompson The Rhum Diaries , filmada en Puerto Rico, y en unos meses empezaré con el rodaje de Eat, Pray, Love, con Julia Roberts y Javier Bardem", se entusiasma el actor, que comenzó su carrera en el teatro pero ahora asegura sólo disfrutarlo como espectador. Lo suyo, dice, es el cine. Ya sea que se trate de películas de grandes presupuestos u otras más modestas, como Visita inesperada. Un pequeño gran film sobre la soledad, el encuentro y la posibilidad de volver a empezar. Casi como la carrera de Jenkins, un actor listo para el segundo acto.
Cadáver exquisito
- Para los seguidores de la serie Six Feet Under, Richard Jenkins siempre será Nathaniel Fischer, el misterioso y fallecido patriarca de la familia de enterradores. "Fue la única serie de televisión que hice y me encantó participar en ella. Cuando me mandaron el piloto me sorprendí porque nunca había visto algo así en la pantalla chica. Y encima me tocaba interpretar al padre muerto. El programa estuvo en pantalla por cinco temporadas y yo fui el único muerto que envejeció. Cuando miraba los últimos capítulos no lo podía creer, pero tal vez era un mensaje subliminal del creador de la ficción sobre la vida después de la muerte. No lo sé", se ríe Jenkins.





