
Scream 4: el grito esta de regreso
Once años después de la última entrega, la saga de terror regresa a las fuentes
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Si hay una lección que enseñan las películas Scream, de la primera a la cuarta, es que tener conocimientos sobre el género de terror cinematográfico no te salva la vida. Saber detalles enciclopédicos sobre Psicosis, Tres rostros para el miedo o Hostel no impide que los personajes de Scream 4
–que Alfa Films estrena hoy– caigan muertos como moscas, si las moscas fueran acuchilladas hasta desangrarse y desarmarse en primer plano. De hecho, el más claro indicador del tiempo que pasó entre la tercera entrega de la saga y la actual es que esta vez los asesinatos aumentaron en número y en los litros de sangre y la cantidad de vísceras expuestos. Lo que no cambió ahora, lo que se mantiene, es lo que hizo a esta serie un éxito global. Aquella idea original de tomar todos los clichés y las convenciones del género que de tan vistas habían perdido su filo, lo que las hacía terroríficas, para burlarse de ellas y, en el mismo movimiento, hacer que dieran miedo de nuevo. Toda una estrategia que conviene recordar a la hora de mirar esta nueva entrega, que tanto en desarrollo dramático como en estilo se apoya en lo que pasó antes, tanto en la ficción como más allá de la pantalla.
Desde un principio, al tiempo de la primera película en 1996, la idea fue centrar la ficción en un grupo de adolescentes de secundaria parlanchines con bastante más capacidad de autorreflexión que los de la vida real –marca registrada de Kevin Williamson, autor de toda la saga–, que hablaban de lo que más les gustaba: el terror. Así comenzaba la moda de las películas en espejo, que incluían en su trama diversos ejemplos de la cultura popular de la que automáticamente empezaban a formar parte. Sidney (Neve Campbell) y sus amigos discutían los méritos artísticos de Martes 13 y se reían de sus recursos repetidos para después terminar como víctimas fatales de ellos.
Lo que mata a los adolescentes en esta saga no es el asesino de la máscara muncheana, sino su propia arrogancia cinéfila. Que en las secuelas subió de volumen tanto como la efectiva tendencia a lo autorreferencial. Luego de reunir más de 150 millones de dólares en la taquilla global, la secuela de Scream dedicó buena parte de su relato a reflexionar sobre las bondades de las secuelas. Los sobrevivientes de la primera parte ya en la universidad discutían en clase el valor artístico de las segundas partes, con los protagonistas intentando encontrar las que no sólo valían el celuloide en que estaban hechas, sino aquellas que superaban a la original. Se mencionaba a El padrino 2, El imperio contraataca, Aliens: el regreso y Terminator 2, a modo de justificación para la propia película que, obviamente, no llegaba a los talones de ninguna de ellas y tampoco conseguía el impacto de la primera Scream. Un impulso que la tercera entrega casi perdió completamente al atreverse a enrular aún más el rulo hasta que la cabellera se volvió inmanejable. Una película dentro de otra que contaba los sucesos de las anteriores e imaginaba que la trilogía se cerraba con los personajes originales regresando al pueblo donde había comenzado todo. Un viaje que Sidney recién completará en esta cuarta entrega cuando se dé una vuelta por Woodsboro para presentar su autobiografía en la que celebra ya no ser una víctima para, claro, empezar a serlo de nuevo.
Tiempo de remakes
"Esperamos diez años, surgió un nuevo subgénero, tuvo su pico y justo cuando empezaba a pasarse un poco de moda aparecimos nosotros para burlarnos de él", explicó Wes Craven a The Wall Street Journal hace pocos días cuando la película se estrenó en los Estados Unidos. El director de las cuatro Scream y una eminencia en lo que al terror se refiere –es el creador de un ícono del género como Freddy Krueger– se refiere a la más reciente línea de películas de horror que apareció en el tiempo que pasó entre el tercero y este nuevo film. Películas más sádicas, más sangrientas, salidas de Japón y de la mente de jóvenes directores como Eli Roth (Hostel), que aportan flamante material para la risa y la reflexión metadiscursiva de la que Scream 4 hace gala. Los nuevos personajes –adolescentes que dependen de sus celulares y se desesperan por armar sus videoblogs– citan a El juego del miedo y Destino final con un poco de desprecio y otro poco de admiración. Los chicos de Woodsboro se ocupan de hablar del "porno de tortura" para referirse a toda la banda de películas a lo Hostel, y varios asquerosos etcéteras, mientras plantean algunos interrogantes sobre lo que se necesita para ser famoso en estos tiempos de asesinatos filmados en explícito primer plano. "Esta es una generación que se conoce e interactúa vía mensajes de texto y Twitter y no en el contacto cara a cara", decía Craven hace un par de semanas en una nota de The New York Times dedicada a la nueva película. Así, con esa generación en mente, Williamson retornó como guionista de su propia creación para poner a sus personajes a intercambiar impresiones sobre las reglas de las remakes. De este modo, entre sustos y cuchillazos llegan a la conclusión de que cuando se trata de reiniciar una trilogía de terror hay sólo una regla que hay que cumplir a rajatabla, y para que no queden dudas le toca a la heroica Sidney explicitarla en pantalla: hagas lo que hagas "no jodas con el original".
UN ELENCO DE MUERTE
Alison Brie, Marley Shelton, Adam Brody, Neve Campbell, Courteney Cox, Gordon Michaels, David Arquette y Anthony Anderson, una combinación de personajes nuevos y otros conocidos para los seguidores de la serie que con esta nueva entrega pretende reiniciar su marcha y posiblemente continuar con dos películas más siempre y cuando quede alguien vivo
UNA TRILOGIA QUE YA TIENE BONUS TRACK
Scream
(1996)
Drew Barrymore les prestó su fama y carisma a una película que prometía cambiar el género de terror, pero que nadie sabía en qué podía resultar. Su prólogo resultó uno de los más memorables del cine de Hollywood de las últimas décadas.
Scream 2
(1997)
Cargando con el éxito de la primera entrega esta secuela se dedicó a citar sus propios clichés y burlarse de las segundas partes que nunca, o casi nunca, fueron buenas.
Scream 3
(2000)
Ya sin el guión de Kevin Williamson, la tercera entrega se atrevió a meterse con Hollywood y el detrás de escena de una película de terror que devino escenario del crimen.
Scream 4
(2011)
Al regreso de los históricos Neve Campbell, David Arquette y Courteney Cox, se sumaron nuevos actores encabezados por Emma Roberts, la bella sobrina de Julia Roberts.






