
Sokurov y la guerra como metáfora
Dos extensos trabajos del director de El arca rusa, en un ciclo del San Martín
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Quienes conocieron a Alexander Sokurov por algunas de sus anteriores películas, como Madre e hijo o El arca rusa , ese monumental plano-secuencia sin edición, tendrán la oportunidad de conocerLos Diarios de la Guerra de Alexander Sokurov, desde hoy en la sala Leopoldo Lugones del Complejo Teatral de Buenos Aires (Corrientes 1530, entradas a 7 pesos, 4 para estudiantes y jubilados).
El ciclo, presentado por la Fundación Cinemateca Argentina (con copias en DVD), estará integrado por Voces espirituales (1995) y Confesión (1998) , dos obras muy extensas (la primera, de 327 minutos; la segunda, de 210) de este cineasta ruso que trascienden las categorías de documental o ficción, algo que caracteriza buena parte de su obra.
El director de películas como Moloch y Padre e hijo analiza la vida militar de su país para investigar, a partir de "diarios líricos", algunas de las constantes existenciales de la Madre Rusia.
Nacido en 1951 en el pueblo siberiano de Podorvija, Alexander Nikolaievich Sokurov se licenció en Historia en la Universidad Gorki y se graduó en la Escuela Estatal de Cinematografía (VGIK) en 1979. Las autoridades soviéticas lo criticaron por "formalista", calificativo al que se opuso su amigo y mentor Andrei Tarkovski, quien le abrió las puertas de los festivales internacionales.
Como le ocurrió en su tiempo a Tarkovski al atravesar la conocida Cortina de Hierro, con la disolución de la Unión Soviética, Sokurov comprobó que su obra pasaba de sufrir la "censura estatal" a padecer la "censura del mercado". Esta circunstancia lo llevó a profundizar y radicalizar su búsqueda estética, que alcanzó una de sus cumbres con Madre e hijo (1996).
El ciclo comenzará hoy con los tres primeros capítulos de Voces espirituales (1995), la serie en la que la cámara de Sokurov acompaña a las tropas rusas hasta la frontera entre Tadjikistán y Afganistán tras la retirada militar soviética, en 1989, que no sólo confirmó el deterioro de la superpotencia comunista, sino que además significó un momento dramático para el islamismo, más tarde comprometido en los atentados del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos. Según lo definió el crítico Tony Pipolo, de la revista Film Comment , el largometraje es "un ejercicio a propósito de los espacios vacíos y el tiempo que transcurre entre ellos, sobre el carácter físico de la experiencia y la sensación de futilidad que aqueja al ejército" (proyecciones a las 14.30 y 19.30). Mañana, en los mismos horarios, se verán los episodios 4 y 5 y, finalmente, pasado mañana, se repasará la miniserie completa (a las 18).
El domingo se verá Confesión (1998) en versión completa (a las 14.30 y 19.30; el lunes se repetirán los episodios 1 y 2, a las 14.30, 17, 19.30 y 22; el martes, los capítulos 3 y 4, en los mismos horarios). Este trabajo tiene como escenario un navío de la marina rusa que cruza las aguas glaciales del mar de Barents y registra la relación entre sus tripulantes por un trayecto nocturno lleno de apariciones fantasmagóricas, en el que el autor intenta reflexionar acerca del destino de su país, que, de acuerdo con su mirada, parece bastante incierto.





