
S.W.A.T.: misión fallida
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"S.W.A.T. Unidad Especial" ("S.W.A.T.", Estados Unidos/2003). Dirección: Clark Johnson. Con Colin Farrell, Samuel L. Jackson, Michelle Rodriguez, LL Cool J, Josh Charles, Jeremy Renner, Brian Gamble, Brian Van Holt, Olivier Martinez, Reg E. Cathey y Larry Poindexter. Guión: David Ayer y David McKenna, basado en los personajes de Robert Hamner. Fotografía: Gabriel Beristain. Edición: Michael Tronick. Música: Elliot Goldenthal. Diseño de producción: Mayne Berke. Presentada por Columbia TriStar Films de Argentina. Duración: 117 minutos. Para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular
En medio de la avalancha de versiones cinematográficas basadas en populares series televisivas de los años 70 como "Los ángeles de Charlie" y "El increíble Hulk" (además, ya están en camino varias otras, como "Starsky y Hutch", "La isla de la fantasía" y "El hombre nuclear"), esta transposición de "S.W.A.T." a la pantalla grande es de lo más convencional y mediocre que se haya visto dentro de esta tendencia que hace furor en Hollywood.
No es que "S.W.A.T", estrenada en 1975, haya sido precisamente una serie vanguardista, pero el sólido manejo de la tensión en las misiones protagonizadas por este equipo especializado en resolver peligrosos casos de asaltos y secuestros, la química que había entre sus integrantes originales -Steve Forrest (el teniente Dan "Hondo" Harrelson), Rod Perry (el sargento David "Deacon" Kay), Robert Urich (Jim Street) y James Coleman (T.J. McCabe)- y el pegadizo leit-motiv musical compuesto por Barry DeVorzon la convirtieron en un referente televisivo que marcó a una generación.
"S.W.A.T. Unidad Especial", que repite el esquema visto en "Nacido para matar", de Stanley Kubrick, está dividida en dos grandes partes: la primera sirve para que el Hondo Harrelson, ahora interpretado por Samuel L. Jackson (que repite hasta el hartazgo los tics de todos sus últimos trabajos), elija y entrene a los nuevos integrantes de su equipo, que, producto de la corrección política y los dictados del marketing que exigen diversidad étnica, ahora son un sex-symbol de origen irlandés (el conflictuado Jim Street que compone Colin Farrell), una ruda madre soltera latina (Michelle Rodriguez, la revelación de "Girlfight, golpes de mujer"), un negro (el también rapero LL Cool J como David Kay) y el rubio Josh Charles en el papel de T.J. McCabe, mientras que la segunda mitad los muestra enfrentados a Alex Montel (el galán francés Olivier Martinez), un multimillonario y sanguinario traficante, y a un ex integrante renegado de S.W.A.T.
El guión, firmado por David Ayer y David McKenna, que habían escrito proyectos mucho más complejos, audaces y profundos, como "Día de entrenamiento" y "América X", respectivamente, cae aquí en resoluciones ridículas, como la idea de que un delincuente francés puede ofrecer por televisión 100 millones de dólares a quien lo rescate y a las pocas horas toda la lacra de Los Angeles se lanza a las calles munida con armas de guerra para cumplir con el objetivo.
Clark Johnson, un actor y director de larga experiencia en la realización de series televisivas, pero de escasos antecedentes cinematográficos, delinea a los personajes con un trazo demasiado grueso que no les permite a los actores trascender los estereotipos y los lugares comunes, mientras construye a ritmo de videoclip (la película parece un largo trailer promocional) escenas de acción que no alcanzan a superar la media de cualquier policial, más allá de haber contado con un generoso presupuesto de 80 millones de dólares.
No hay, entonces, demasiados motivos para el disfrute en esta película estándar y monótona. Algunos espectadores descubrirán con un dejo de nostalgia a Steve Forrest y a Rod Perry en fugaces cameos y se emocionarán con el tema central de la serie ahora debidamente amplificado y orquestado en diversas versiones por el eficaz Elliot Goldenthal. Demasiado poco para una película que -por su origen y la jerarquía de su elenco- había generado bastantes expectativas.




