
Terciopelo Azul: la obra maestra que consagró un estilo único, entre el erotismo, el policial negro y la sátira social
Con una oreja cortada, una cantante de cabaret y un pueblito de apariencia idílica, David Lynch construyó hace cuatro décadas un film inolvidable
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Esta semana se cumplen 40 años desde que Terciopelo Azul (disponible en copia magnífica en Prime Video) llegó por primera vez al público. Quizás el lector no considere este thriller surreal como la obra maestra de David Lynch; quizás prefiera Eraserhead, Twin Peaks, Carretera perdida, Una historia simple o El camino de los sueños. Y en cualquier caso tendría razón: es difícil decir cuál es “la” obra maestra de un realizador totalmente a contrapelo de todo, visceralmente personal quien, incluso si accedemos al lugar común de “sus películas son difíciles de entender”, supo crear climas inquietantes y escenas memorables que llevaron al público siempre a las salas. Pero de todos modos podemos decir que Terciopelo... es la primera auténtica “película de David Lynch”, o al menos esa que lo colocó de manera definitiva en el mapa masivo, el que lo transformó de un nombre para enterados, casi de culto, en parte de la cultura pop.



