
Testigo de una época indie
Hal Hartley habla del futuro de las películas alejadas de los grandes estudios
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"Cuando Extraños en el paraíso vendio entradas, los estudios descubrieron que con esas peliculas podian hacer mucho mas dinero del que invertian. Se convirtio en un fenomeno cultural porque era buen negocio."
Hal Hartley
Sobre el origen del cine Indie
Cuando era un joven recién salido del colegio, Hal Hartley quería dedicarse a dibujar y pintar su visión del mundo. Un año en la escuela de arte y el paso por un curso de cine, en el que realizó algunos cortometrajes en 8mm., lo convencieron de que la pantalla era el lienzo más adecuado para él.
"Desde entonces sólo fue cine y nunca pensé en hacer ninguna otra cosa", dijo Hartley, en una charla que mantuvo con La Nacion durante el último festival de cine de Mar del Plata. Once años después de estrenar su ópera prima, La verdad increíble , y con una decena de largometrajes en su haber, el director de Fay Grim fue homenajeado con la presentación de una retrospectiva de su obra en este festival.
Con el estreno de La verdad increíble , filmada con bajo presupuesto, Hartley se convirtió en parte de la destacada escena del cine independiente norteamericano de los años 90. "La industria, los distribuidores y los agentes de venta no estaban haciendo dinero -dice el director sobre la explosión del cine indie -. Cuando al primer film de Jim Jarmusch, Extraños en el paraíso , le fue bien, descubrieron que con estas pequeñas películas podían hacer mucho más dinero del que invertían. Se convirtió en un fenómeno cultural debido a que era buen negocio. Las grandes productoras y estudios se quedaron con esto y siguen haciendo las mismas películas, probadas con investigaciones demográficas y estudios de marketing pero con una supuesta pátina indie ".
Tanto su ópera prima como su segundo film, Confía en mí , le valieron a Hartley críticas muy positivas y reconocimiento internacional, particularmente en Europa, donde su mirada irónica sobre la vida y la cultura norteamericanas fueron bienvenidas.
Uno de los mayores atractivos del cine de Hartley es, sin duda, sus particulares personajes. "El héroe o la heroína suele ser alguien que está un poco apartado de su entorno y dice exactamente lo que ve. Parte de ser civilizado y sociable es el pacto tácito de que uno no va a decir exactamente lo que piensa en todo momento. Mis héroes y heroínas suelen ser personas que no tienen ese pacto y por eso crean conflictos entre la situación real y la ideal", explica el director.
Para llevar a estos personajes del guión a la película, Hartley elige a sus actores con especial cuidado de que realmente entiendan lo que está escrito. "Todo sucede cuando leemos juntos el guión -dice Hartley-. A veces la ironía es tan abstracta que un actor puede no verla en la página pero cuando se la señalás, lo entiende". Esa búsqueda de estar en sintonía con el actor lo ha llevado a tener un grupo de intérpretes favoritos entre los que se cuentan Parker Posey y Martin Donovan. "El texto es reinterpretado a través de lo físico. La mayoría de los actores con los que me gusta trabajar entienden bien esto. Ellos hacen todo el trabajo interno, yo me ocupo de lo externo y los miro. Es la única manera en que los puedo ayudar".
La filmografía de Hartley fue variando a través de los años con films como Flirt, El libro de la vida, No Such Thing, The Girl From Monday o Henry Fool , cuyo guión fue premiado en el festival de Cannes, en 1998. "Siempre quise hacer películas que dejaran evidencia de mi lugar y mi época. Como mi lugar y mi época fueron cambiando eso provocó cambios en mis films. Mis primeras películas son sobre relaciones y familias particulares y luego se expandió hacia toda la sociedad y la cultura", dice el director, que reconoce a su último largometraje hasta la fecha, Fay Grim , como una síntesis de esos cambios. En paralelo con su trabajo cinematográfico, Hartley también se dedicó a componer música para sus películas y a escribir algunas obras de teatro.
Negado a aceptar trabajos ligados a la industria de Hollywood, Hartley tiene como nuevo proyecto un piloto que presentará a la televisión con la idea de desarrollar una serie. "Es la historia de un hombre que hace muchos trabajos: arreglar un grabador, escribir una novela, trabajar de plomero, ser publicista, etcétera -cuenta el director-. Es un hombre que hizo todas estas cosas pero nunca tuvo éxito en ninguna y ya tiene 40 años. El piloto narra un día en la vida de este hombre que intenta encontrar algo en lo que pueda tener éxito pero se distrae ayudando a otras personas". Si la idea prospera, Hartley podría sumarse al grupo de cineastas que hoy encuentran en la televisión un medio con gran potencial para acercarle su visión del mundo a un público muy amplio.
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