Un cuento de fantasmas y de risas
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"Monster House: La casa de los sustos" ("Monster House", Estados Unidos/2006). Dirección: Gil Kenan. Guión: Dan Harmon, Rob Schrab y Pamela Pettler. Voces (versión subtitulada): Steve Buscemi, Nick Cannon, Maggie Gyllenhaal, Jon Heder, Kevin James, Jason Lee, Catherine O Hara, Kathleen Turner, Fred Willard, Mitchel Musso, Sam Lerner y Spencer Locke. Fotografía: Xavier Pérez Grobet. Música: Douglas Pipes. Edición: Adam P. Scott y Fabienne Rawley. Diseño de producción: Ed Verreaux. Producción de animación presentada por Columbia TriStar de Argentina en versión original con subtítulos o doblada al castellano. Duración: 91 minutos. Apto para todo público con reservas (escenas de terror requieren la compañía de un adulto).
Nuestra opinión: muy buena.
Con el padrinazgo de dos productores de lujo como Steven Spielberg y Robert Zemeckis, el director debutante Gil Kenan construye una pequeña gran película de animación terrorífica destinada a los chicos no tan chicos (y a los grandes que conservan su espíritu lúdico). "Monster House" es -antes que nada- una verdadera delicia visual sustentada en una historia efectiva que ofrece unos cuantos buenos sustos a partir de herramientas tan nobles como genuinas, y en un impecable despliegue expresivo por parte de los grandes actores que prestaron sus cuerpos y sus voces (al menos en la versión original subtitulada).
Con varios puntos de contacto con el cine de Tim Burton y con una estética (especialmente en la animación de la casa del título) que remite a "El increíble castillo vagabundo", de Hayao Miyazaki (la influencia del gran maestro japonés, afortunadamente, se extiende por Hollywood), Kenan ofrece una historia que es simple e ingeniosa, divertida y sobrecogedora a la vez: en vísperas de una nueva celebración de la Noche de Brujas, dos amigos de 12 años y una chica que se les suma en la aventura se enfrentan a un misterioso anciano llamado Nebbercracker (el gran Steve Buscemi) y a los siniestros poderes ocultos, dentro de una mansión embrujada por el espíritu de una vengativa mujer allí atrapada (Kathleen Turner).
La película funciona, en primera instancia, como un simpático y efímero paseo por el tren fantasma de un parque de diversiones, pero es -también- un logrado retrato de los miedos, las inseguridades, la incomunicación y los códigos de la pubertad, y de la ausencia de contención que sufren muchos preadolescentes, aquí trabajada en la relación que el protagonista establece con sus padres (Fred Willard y Catherine O Hara) y con Zee (Maggie Gyllenhaal), una niñera punk contratada para cuidarlo.
El reparto
Pero, más allá de la empatía e identificación que genera el trío protagónico, los grandes hallazgos del film son los personajes secundarios de corte cómicos, desde la apuntada babysitter hasta su novio, un músico de rock llamado Bones (Jason Lee), pasando principalmente por una impagable dupla de patéticos policías pueblerinos (Kevin James y Nick Cannon) que nada tienen que envidiarle a Abbott y Costello.
El impecable trabajo creativo concretado con la técnica "motion-capture" que el propio Zemeckis había utilizado ya en "El Expreso Polar" (se filma primero a los actores, se capturan esas imágenes y luego se anima en 3-D por computadora a partir de ese material) y el aporte del fotógrafo mexicano Xavier Pérez Grobet resultaron vitales para que Kenan pudiera dar rienda suelta -como dilecto heredero de Spielberg y Zemeckis- al placer por la narración de un buen cuento de fantasmas basado en los arquetipos de la imaginación infantil. Eso es, ni más ni menos, lo que busca y consigue "Monster House".Muy buena


