Una actriz, detrás de la asesina del parche

Daryl Hannah, magullada en el rodaje
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24 de abril de 2004  

LOS ANGELES.-- Lo primero que llama la atención al tener a Daryl Hannah delante es que se ve igual de linda, fresca y joven que cuando en 1984 conquistó la atención de millones de adolescentes al aparecer como una sirena semidesnuda en "Splash".

Y todavía hoy, a los 43 años, sigue alimentando las fantasías de los hombres desde las páginas de Play- boy, revista para la cual acaba de posar, aunque ella reniega de ser un sex-symbol. "Es muy frustrante ser siempre vista con ojos sexuales. Por alguna razón se eligió una imagen mía casi de dibujo animado que no tiene mucho que ver con quién soy yo, con mi personalidad o mi esencia --contó a LA NACION durante una entrevista. Pero si hay algo que aprendí en todos estos años es que no tienes que dejar que eso te afecte o te limite en las cosas que quieras hacer".

De todo un poco

Limitada no ha estado seguro. En su larga carrera que incluye más de 40 films ha hecho no sólo de sirena sino también de androide, de gigante, de mujer cavernícola, de manicura, de indígena, de abogada, de stripper y tantos otros papeles en películas clásicas como "Blade runner", "Wall Street", "Flores de acero" y "Crímenes y pecados". Sin embargo, Hannah, quien por muchos años ocupó las tapas de las revistas de chismes por estar novia de John F. Kennedy Jr., nunca ha podido brillar con luz propia hasta ahora.

En "Kill Bill: Vol. II", de Quentin Tarantino, su sólida e intimidante actuación como Elle Driver, la asesina del parche, opaca por momentos a la estrella del film, Uma Thurman ("La Novia"). Ya habíamos podido tener un adelanto de lo que se traía en sus manos Hannah en el primer volumen de "Kill Bill", durante la memorable escena en que silbando llega a un hospital para inyectarle veneno a la heroína en coma. En esta entrega, la rivalidad entre ambas mujeres es mucho menos sutil y su odio se destila en un duelo dentro de un baño, que dejó malos recuerdos y muchas heridas a Hannah.

"Me llené de moretones en la escena de lucha en el baño", recordó la actriz. "Básicamente el resto de las peleas que tuve estaban coreografiadas, pero en la del baño improvisamos mucho --agregó--. No podía ver nada porque tenía el parche en un ojo y el otro lo tenía cubierto con ese material que simula ser sangre, así que hice más o menos lo que podía, actuando como desesperada. Pero el inodoro contra el que me golpéo era verdadero y se rompió, el espejo se me cayó encima. Terminé toda herida, pero nada permanente por suerte".

En 2001, Hannah se encontraba en Londres, haciendo "La comezón del séptimo año" en teatro, cuando le llegó Tarantino con el libreto de "Kill Bill". "Trabajar con él era uno de esos sueños que tenía desde hacía tiempo, pero no lo veía posible --dijo--. Solamente había hecho tres películas entonces, pero su impacto en el cine me parece tremendo. Recuerdo que cuando leí el guión de ?Pulp Fiction´ me mataba de la risa en voz alta y no me he reído así muchas veces mientras leo un libreto, pero los suyos son muy inteligentes, muy originales y eso se traduce en la pantalla."

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