
Una búsqueda forzada
Lo que hay que decir (Argentina/2005, color; hablada en español). Dirección: Pablo Nisenson. Producción documental con la participación de residentes de la comunidad terapéutica Programa Asumir y el hogar El Refugio de Jesús. Guión: Pablo Nisenson. Fotografía: Javier Di Silvio. Música: Roberto Navarro. Cantantes: Andrea Alberdi y Silvia Sarmoria. Edición: Manuel Mingo. 80 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: regular
Aun en las sociedades arrasadas, siempre será posible la vida si es posible el amor, dice más o menos la frase de Jean-Paul Sartre colocada como epígrafe. Pablo Nisenson apuesta en ese sentido y expone la modalidad de trabajo que dos instituciones de la zona de Bariloche proponen para la recuperación de chicos y jóvenes que han sufrido conflictos individuales, familiares o sociales de distinto tipo, desde las adicciones hasta la violencia y el delito. En la comunidad terapéutica Programa Asumir y el hogar infantil El Refugio de Jesús, el "tratamiento" está lejos de las clásicas recetas de encierro y represión: en el marco de contención, afecto, asistencia y formación que allí se les proporciona los jóvenes toman parte activa en su propio proceso de transformación.
El marco natural de Bariloche y Dina Huapi, con su belleza, su serenidad y su silencio, aporta el ambiente para que la tarea se desenvuelva en un clima de saludable sosiego. El film aprovecha también el cambiante espectáculo de su esplendor para buscar allí algún eco de los estados de ánimo que viven los protagonistas. También para poner el acento poético que Nisenson quiso darle a su descripción, aun a expensas de lo documental.
Estampas idílicas
Lo que la película muestra son estampas bastante idílicas de la vida cotidiana en el lugar: las actividades de los chicos, sus entretenimientos, su contacto con los compañeros, los profesionales o los visitantes, sus ejercicios de socialización, alguna salida a la ciudad. También recoge sus testimonios, que casi invariablemente descartan el pasado (sólo se escuchan en el comienzo del film voces anónimas que hablan de los trances que llevaron a cada uno a su actual situación) y se centran en los progresos que experimentan día a día y en sus sueños de futuro.
Nisenson descartó cualquier énfasis dramático para evitar los golpes de efecto sensiblero o sensacionalista que suelen acompañar los registros más crudos que abundan en la TV. De esa deliberada omisión, más la somera descripción de la labor profesional y la buscada ficcionalización del documento resulta que el clima de cordial camaradería que se retrata, así como la espontaneidad de los testimonios, suene muchas veces bastante forzada. Un lunar bastante decisivo en un film que quiere documentar la realidad y que, más allá de la nobleza de sus propósitos, termina pareciéndose a una publicidad institucional.






