
Una historia eclipsada por las distracciones
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Cuando ella saltó (Argentina/2007). Dirección: Sabrina Farji. Con Iván de Pineda, Andrea Galante, Juano Aguiar, Sandra Ballesteros, Lalo Mir, Leo Ramírez, Victoria Carreras, Ricardo Passano y Boy Olmi. Guión: Lucía Ercasi y Sabrina Farji. Fotografía: Ati Mohadeb. Música: Julián Urman. Edición: Ian Kornfeld. Dirección de arte: Cecilia Buldain. Presentada por Primer Plano Film Group. Duración: 97 minutos. Apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular
Ramiro (Iván de Pineda) tiene 26 años; vive con su madre, Ana (Sandra Ballesteros); vende bolas de espejo para discotecas; cría caracoles en la terraza de su casa; pretende montar con su patético amigo Nebur (Juano Aguiar) un servicio de guía para turistas a bordo de un pintoresco pero diminuto Renault 4 y realiza un casting para ingresar como VJ a un canal musical.
Ese es el universo absurdo, caótico, despreocupado, de este adolescente tardío en medio de una Buenos Aires que se apresta a vivir el "eclipse del milenio" (obviamente, Ramiro piensa sacar más de un provecho comercial de él), pero nuestro antihéroe se topa con un hecho imprevisto: es el único testigo accidental del suicidio de Angela (Andrea Galante), una bella joven que deja en su mochila un mensaje grabado y algunas fotos. Más allá de la conmoción que el hecho le provoca, Ramiro intentará develar la historia de esta enigmática mujer.
Sabrina Farji, una directora de larga y elogiada trayectoria en el campo del videoarte, apuesta -con resultados desparejos- a una mixtura de géneros muy diversos: del hecho trágico (de corte melodramático) que da título al film y dispara la trama se pasa casi sin escalas a un humor absurdo, a personajes excéntricos (como el filósofo de barrio, que interpreta el también narrador Lalo Mir) y a una típica estructura de comedia romántica, cuando aparece en escena Lila, la hermana gemela de Angela.
Así como Farji propone bruscos cambios de tono, también se juega con una riesgosa puesta en escena que apela, en muchos pasajes, al lenguaje del videoclip con permanentes reencuadres y cortes en el plano.
El principal problema de Cuando ella saltó es que no termina de profundizar en ninguno de los géneros, en ninguna de las subtramas, en ninguno de los personajes y, por eso, le cuesta encontrar el tono y el registro adecuados. Hay un punto de vista (el de Ramiro), pero la película no se decide entre concentrarse en sus desventuras cotidianas, en sus miedos y contradicciones a la hora de acercarse a Lila, en su amistad con Nebur, en la relación con su madre... Tampoco agrega demasiado el contexto planteado: el apuntado eclipse que deriva en una bastante penosa cobertura mediática y en un aprovechamiento comercial del interés de la gente.
Lo mejor de Cuando ella saltó tiene que ver con su espíritu lúdico y nada pretencioso, con unas cuantas viñetas y observaciones graciosas y punzantes, con el desenfado de su ambientación y con la solvencia de sus intérpretes protagónicos que, en muchos casos, contaban con escasa experiencia previa en el largometraje.
El cine argentino está ávido de películas ligeras y ocurrentes, alejadas por completo de la solemnidad, la frialdad y la excesiva contención. Farji demuestra que tiene ideas y carece de prejuicios. Habrá que tenerla en cuenta, entonces, si es que en futuras películas puede redondear trabajos con un poco más de cohesión, solidez y eficacia.






