
Una loca pasión por Beethoven
Jamie Foxx y Robert Downey Jr. protagonizan este film basado en la historia real de un virtuoso chelista que toca en las calles de Nueva York
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"Creo que tocó la cuerda más sensible de mi viejo corazón teatral." Robert Downey Jr. eligió una frase que tiene visibles reminiscencias musicales para explicar cómo la película más arriesgada de su renacimiento como intérprete fue concebida en las circunstancias menos imaginadas. El hombre que dejó atrás una larga noche de adicciones y estados alterados para convertirse hoy -para sorpresa de muchos- en una de las figuras más taquilleras y confiables de
Hollywood recibió en Hawaii, mientras filmaba uno de los pilares de su resurrección cinematográfica ( Una guerra de película , de Ben Stiller), la sorprendente visita de Joe Wright, artífice de dos elogiados, densos y profundos dramas románticos: Orgullo y prejuicio y Expiación, deseo y deseo .
"Allí estaba Joe, británico de la cabeza a los pies, en la isla de Kauai y en medio de la jungla, hablándome de una historia sobre fe y amistad. No sé por qué, pero cuando dejó la isla supe que iba a protagonizar su película", recuerda el actor de Iron Man e inminente protagonista del esperado regreso a la pantalla grande de Sherlock Holmes.
<b> Trailer de <i> El solista </i></b>
Ese proyecto del que habla Downey, Jr. es El solista ( The Soloist ), cuyo estreno anuncia UIP para mañana y que se agrega a otras historias tomadas de la realidad en la que uno de los protagonistas muestra al mismo tiempo una extraordinaria predisposición para brillar en el terreno musical y dificultades de la misma magnitud para llevar adelante una vida de características normales.
El caso en el que se inspira este film es el de Nathaniel Anthony Ayers Jr., personificado por Jamie Foxx (el ganador del Oscar por interpretar a Ray Charles en el film que lleva el nombre del músico), a quien el columnista de Los Angeles Times Steve Lopez (Downey Jr.) descubre un día en un lugar céntrico de esa ciudad, no muy lejos de la sede del diario, mientras toca el violín en las calles como un indigente más.
"Vestido con harapos en una esquina muy concurrida, interpreta a Beethoven con un castigado violín que tiene todo el aspecto de haber sido sacado de un cesto de basura", escribe el verdadero Lopez desde su columna Points West, que hasta hoy es una de las más importantes con que cuenta el matutino californiano.
El film muestra cómo el laureado cronista conoce a Ayers y de a poco va reconstruyendo su vida. Se entera de su infancia en Cleveland, del hallazgo de su talento musical como chelista, de sus estudios en la prestigiosa Juilliard School neoyorquina y de una progresiva esquizofrenia que truncó esas expectativas al punto de llevarlo a vivir en las calles sin otras pertenencias que algunos pocos enseres precariamente apilados en un carrito de supermercado.
Wright dice que el punto de partida del film es el vínculo entre dos personas con sueños perdidos (Ayers enfrenta su mal y Lopez, la crisis que atraviesa hoy la prensa escrita en Estados Unidos), y a partir de allí va más allá. Retratando, por ejemplo, un mundo detrás de la opulencia de Los Angeles que ni siquiera conocen muchos de los que viven allí: "Es una historia muy norteamericana, ligada a los sufrimientos que padecen quienes deben lidiar cotidianamente con el deteriorado sistema de salud de Estados Unidos, especialmente la salud mental".
Buena parte del film, por decisión expresa del realizador, recrea en imágenes el trabajo de la organización benéfica Lamp Community, que brinda apoyo a personas sin hogar con serios problemas mentales en una de las zonas con mayores necesidades socioeconómicas de Los Angeles. "Me enamoré de esa gente y decidí hacer la película con la participación de ellos", dice Wright, que recurrió a algunos de esos indigentes para interpretarse a sí mismos en la película.
El film, que costó 50 millones de dólares, no logró equilibrar en la taquilla norteamericana sus gastos de producción. "A lo mejor el público quiere reírse, ser llevado al espacio o mirar cómo algunas criaturas cobran vida en un museo", dijo el productor Gary Foster al semanario Entertainment Weekly . Las críticas resultaron dispares y quienes recibieron con mayor entusiasmo esta producción no hicieron más que ponerse en línea con el propio Lopez, que llegó a aceptar una tergiversación de su auténtico estado civil para favorecer "el espíritu de libertad" del relato. En el film, Downey Jr. interpreta a un hombre separado, con un hijo al que le presta escasa atención y una ex esposa (Catherine Keener) que al mismo tiempo es su jefa en el diario. Mientras tanto, el auténtico Lopez lleva adelante un feliz matrimonio con tres hijos.
Más allá de estos cruces entre ficción y realidad, El solista también se anticipa como un relato de fuerte impronta musical. No sólo porque Foxx -además de actor- es un reconocido cantante de rhythm & blues y pianista de sólida formación clásica, sino porque lleva al cine la vida de un hombre real (Nathaniel Ayers tiene hoy 58 años) cuya vida gira alrededor de su obsesión por Beethoven. Esa es la sensible cuerda que Joe Wright y los dos protagonistas de su nuevo film se muestran dispuestos a tocar.
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