
Una nueva película argentina, pero ahora en Hollywood
Se filmó Un buen día , la historia de dos inmigrantes
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Aníbal Silveyra es algo así como el hijo dilecto, el huésped de honor de la factoría Del Boca. Papá Nicolás, después de más de 40 años de integrar la troupe de la televisión, acaba de concluir su primera experiencia como director de cine: Un buen día . El guión es de Enrique Torres, esposo de Anabella Del Boca, directora artística, hija de Nicolás y hermana de Andrea, quien realiza una pequeña intervención en la película. La otra protagonista de este drama interpretado sólo por dos personajes es Lucila Solá. Que no es otra que Lucila Polak, la pareja de Al Pacino.
Hay un valor no revelado en este grupo de trabajo, que lo hace atípico y hasta fundacional: son todos argentinos, filmando íntegramente en Hollywood. La producción es independiente, y apunta al segmento latino que vive en los Estados Unidos. Pero el hecho de conformar un elenco cuyas cabezas son connacionales es un mérito no menor, algo así como clavar una bandera en el centro universal de la industria del cine.
Para Silveyra -y hay que decirlo, también para los Del Boca- la integración con los Estados Unidos no es espontánea ni reciente. Hace diez años que el actor vive en Los Angeles. Tanto él como los miembros del clan cuyo apellido es emblemático para la televisión vernácula, son una minúscula parte de los miles de argentinos desperdigados por el planeta que, a fuerza de trabajo y de talento lograron reconocimiento y estabilidad, dos elementos en apariencia sencillos, pero difíciles de obtener en nuestro mercado.
"Hice El beso de la mujer araña en 1995 y, de a poco, se fueron cerrando los caminos y apareció la oportunidad de trabajar en este país. Hace diez años que vivo en Los Angeles. ¡Es increíble que haya pasado tanto tiempo! Mi primer gran desafío fue poder abrir mi boca y lograr que el inglés fluya natural. No quería encasillarme en el rol de latino. Entonces se sucedieron los papeles en teatro, especialmente en comedias musicales. Participé en algunas series televisivas. Y el año pasado debuté en el cine local."
En el monólogo de Silveyra se advierte la impronta del self made man , de aquel que supo en qué momento se encendía una luz que lo llamaba, y no lo desperdició. Tuvo una intervención en Redemption , film dirigido por Joseph Paul Stachura, que está en fase de posproducción. Y después se abocó a Un buen día .
"Terminamos de filmarla pocos días antes de fin de año. Nunca había trabajado con Nicolás Del Boca. Sabía respecto de su larguísima carrera como realizador en televisión. Obviamente, había escuchado que era un director muy exigente con los actores, y que tenía un carácter terrible. Yo me dije: «Bueh, un señor de carácter fuerte», y fui preparado para eso. Pero el primer día me topé con alguien que era algo así como el abuelito de Heidi. ¡Un viejo repiola! Que además es de mirarte a los ojos, de escucharte. Y me dejé llevar por él. Fue una experiencia fantástica", cuenta el actor, cuya trayectoria en cine hasta aquí se limitaba a algunas participaciones juveniles. Intervino a fines de los años 70 en Y mañana serán hombres y El soltero (ambas de Carlos Borcosque) y Qué es el otoño (de David Kohon). Con los años, tuvo un papel consagratorio como el hijo de Tato Bores y Carlos Perciavalle en la versión musical de La jaula de las locas , en 1987. Y una década atrás comprendió que tenía que iniciar otros caminos. Hasta que llegó la oportunidad de Un buen día . "Para mí fue como hacer cien películas juntas -dice Silveyra-. ¡Porque el film tiene sólo dos personajes! Entonces Lucila Solá y yo estamos delante de la cámara todo el tiempo. También actúa Andrea Del Boca, que al final de la película tiene una escena divina. Ella hizo la gran gauchada de participar en un cameo, lo cual me produce orgullo".
-¿Cómo son los protagonistas?
-Estos personajes son dos argentinos, inmigrantes. Cada uno, por diferentes razones, va a parar a los Estados Unidos, donde ambos viven hace varios años. Tal como dice el título de la película, es un día en la vida de estos argentinos. Todo sucede cuando se conocen, una mañana, de pura casualidad, en un bar de Long Beach. Se unen solamente por la magia del lenguaje, eso que ocurre cuando un inmigrante escucha a otra persona hablando su mismo idioma. Ahí empieza la historia. Ilusiones y desilusiones hacen que estos dos personajes tengan algo en común. La soledad de ese día, es algo que también tienen en común.
-¿Y tu personaje qué tiene de particular?
-Llegó a los Estados Unidos a partir de un problema económico que tuvo en 2001. Falleció su esposa, está solo, sin muchas posibilidades económicas, entonces va a ver si los Estados Unidos le brindará lo que no tiene en su país. Ella, en cambio, llega para estudiar, tiene diferentes necesidades que las suyas. A los dos les pasa algo en la vida por lo cual están en un momento similar, pese a la diferencia de edad. Entonces, puede pasar algo entre ambos. Como que el amor puede volver a unir a estos dos seres.
-¿Qué significa este protagónico en tu carrera?
-Un gran desafío. Porque se trata de enfrentarse a una película de sólo dos personajes. Por otro lado, está rodada íntegramente en Long Beach, que pasa a ser un tercer personaje. Es un film hollywoodense, independiente por supuesto. No sé cómo definirlo, pero es una película argentina rodada en Hollywood. ¡Parece mentira!
Todavía no tiene fecha de estreno en la Argentina.





