
Una señora transexual
Felicity Huffman dejó de ser un "ama de casa desesperada" y le cuenta a LA NACION cómo hizo para meterse en la piel de un papel más que exigido
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LOS ANGELES.- A los 16 años, Felicity Huffman ya debutaba con un papel importante en el telefilm A Home Run For Love , y permaneció en la pantalla chica durante todo su crecimiento personal y profesional. Pero casi siempre se desempeñó en roles secundarios o participaciones especiales, hasta que le dieron una de las casas más pintorescas de Whisteria Lane. Es decir, hasta que le dieron el papel de Lynette Scavo, una de las protagonistas de la versión original de Amas de casa desesperadas (Desperate Housewives , aquí por Sony). Se hizo muy famosa de golpe y, poco más de un año después, ya estaba nominada al Oscar.
Es que fue convocada por el director independiente Duncan Tucker para que fuese la protagonista de su película Transamérica , que mañana se estrena en la Argentina. Huffman fue nominada al Oscar por haber encarnado a un transexual en su primer protagónico absoluto, en la película mencionada. De todos modos, Huffman no es una neófita en el cine. Y tuvo elogiadas participaciones en Prisionero del peligro y Magnolia .
Hay un antecedente imborrable para los cinéfilos: la composición que Vanesa Redgrave hizo de la tenista transexual René Richards en la película Second Serve , de 1986.
En este caso, Felicity Huffman encarnó a Bree (curiosamente el nombre de otra de las "amas de casa desesperadas"), un transexual nacido biológicamente hombre y de ideología plácidamente conservadora, que vive con suma ansiedad cómo se acerca el momento de su programada operación de cambio de sexo. Pero pocas semanas antes de semejante evento en su vida recibe la noticia de que cuando aún era un hombre tuvo un hijo que está en una especie de reformatorio porque se prostituye en Nueva York.
La película cuenta el viaje inesperado de Bree para rescatar al adolescente rebelde y ofrecerle un hogar, haciéndose pasar por misionera cristiana.
"Me encanta, pero cómo lo hago", cuenta el director Duncan Tucker que Huffman le preguntó luego de haber leído el guión. "Sé muy femenina", le respondió. Huffman realizó un estudio detallado de su criatura para componerla y, para eso, empleó todas las técnicas teatrales aprendidas en la escuela y en la Compañía Teatral Atlantic, de Nueva York, de la que es cofundadora, junto a su esposo, William H. Macy, y al dramaturgo David Mamet.
Un trabajo intenso
En uno de los estudios de Buena Vista International Television, productora de la serie que protagoniza, Felicity Huffman recibió a la prensa internacional y se refirió orgullosamente a este trabajo, que consideró el gran desafío de su carrera.
-Aunque no lo ganaste, tuviste una nominación al Oscar por componer a un transexual... ¿Los norteamericanos están más abiertos?
-Creo que sí, pero no sé si atribuirselo a la película. El cine y el teatro son formas de arte reflexivas. Creo que el teatro frecuentemente refleja adónde la sociedad ha ido y hacia dónde irá. No sé bien qué pasa con el cine porque no es mi área específica. En cierto modo, tenemos estas películas que representan a un sector marginado de la sociedad, que por lo general no tiene voz. Y por otro lado, tenemos un gobierno muy conservador. Pero creo que vamos camino de un movimiento hacia la inclusión total.
-Tu personaje, Bree, posee valores altos sobre la familia. ¿Creés que es posible una familia diferente?
- ¡Por supuesto! Alrededor del 60 por ciento de los matrimonios en primera instancia fallan, y el 80 por ciento de las parejas heterosexuales en segundas nupcias también fallan. Apoyo ampliamente el casamiento gay, por ejemplo. El amor es el amor. No me importa en qué forma, tamaño, color o sexo te metés en él.
- ¿Cuál fue tu primera impresión cuando Tucker te ofreció este papel?
- Quise ser parte del proyecto de inmediato, porque estoy convencida de que es una gran historia, y además el papel es el sueño de cualquier actor o actriz. Aunque también puede ser una pesadilla, porque podés estar neurótico seis días a la semana. No lo podía creer cuando me lo ofrecieron. Además, pensé que iba a viajar a Nueva York para la audición y que habría una fila de actrices y me rebotarían. Pero Duncan Tucker me había visto en un papel corto de una obra de Mamet, en el Off-Broadway, hace seis años, y me ofreció el papel directamente.
-¿Pensaste que iban a elegir a un hombre?
- Honestamente, sí. Pero hubiera sido una película muy diferente. Queríamos honrar a las transexuales, que son mujeres. Además, ya está muy visto eso del hombre que hace de mujer.
- ¿No tenías competencia?
-No te das una idea de lo grandioso que es eso de que te llamen para un rol protagónico sin tener que someterte a por lo menos seis audiciones.
-¿Hiciste algún tipo de investigación para componer el personaje?
- Sí, claro. Si tenés un par de horas te cuento... No sabía demasiado sobre la comunidad transgénero. Dejame expresarme de nuevo: no sabía nada sobre la comunidad transgénero. Entonces me sumergí en ella e hice mi investigación. Me metí en Internet y me interioricé. Además, leí cada biografía y autobiografía que llegaba a mis manos y miré cada documental que encontré. Además, fui a convenciones y me reuní con mujeres transgénero.
-¿Cómo trabajaste la composición?
- Estuve con una mujer que entrena a hombres que van a transformarse en mujeres. Además, trabajé con varios entrenadores vocales como para bajar mi voz de cuatro a seis octavas. Puff... me entrené muchísimo para hacer a Bree.
-¿Te conmovió algo especialmente durante ese lapso de entrenamiento?
- Fue intenso porque, a decir verdad, cruzás el borde de aquellas cosas que son absolutamente desconocidas para uno. Y eso a veces te asusta o te sacude. Ahora lo pienso y digo que era una tonta. Conocí a dos personas transgénero maravillosas: Andrea James y Calpernia Adams, que es actriz. La primera vez que me encontré con ellas estaba muy nerviosa. Es que no sabía cómo eran y qué pasaría, porque para mí era algo completamente desconocido. Y después te das cuenta de que en ellas no hay nada que no sea familiar y que no son diferentes de vos. Por eso quería honrarlas y reivindicarlas. Bree, mi personaje, es un poco conservadora y tiene valores morales altísimos.
En estas semanas, está filmando la película Georgia Rule , de Garry Marshall, junto a Jane Fonda, y confiesa que tiene en su poder varios guiones fílmicos. "Pero no me quitan el sueño ni hacerme famosa ni el Oscar", concluye.



