
Una ventana ni tan secreta ni tan misteriosa
"La ventana indiscreta" ("Secret window", EE.UU./2003, color). Dirección: David Koepp. Con Johnny Depp, John Turturro, Maria Bello, Timothy Hutton, Charles S. Dutton, Len Cariou. Guión: David Koepp, sobre "Secret window, secret garden", de Stephen King. Fotografía: Fred Murphy. Música: Philip Glass. Edición: Jill Savitt. Presentada por Columbia. Duración: 96 minutos. Sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular
No es buena señal que el espectador de un film de suspenso esté esperando que llegue el final no para ver cómo se resuelven los enigmas planteados por la trama, sino para comprobar si de verdad el desenlace es el que pudo prever desde un comienzo. A "La ventana secreta", que David Koepp concibió a partir de un relato de Stephen King, le pasa algo así. Por mucho que Johnny Depp haga para distraer al público (y entusiasmar a sus incondicionales) con el show de tics que dispensa a su personaje y por insistentes que sean los trucos y los efectos empleados por el realizador para alimentar la tensión, la trama es demasiado endeble y va perdiendo interés a medida que avanza la proyección.
El protagonista es Mort Rainey, un escritor de éxito en plena crisis personal y profesional. Tiene sus motivos: su esposa lo ha abandonado para irse con otro y encima no cesa de reclamarle su firma para concretar un divorcio al que el hombre no se resigna. Los efectos de este estado de ánimo no sólo se reflejan en su prolongada parálisis creativa; aislado en su cabaña frente a un lago no muy lejos de Nueva York y con un aspecto que no es modelo de pulcritud ni de elegancia, el escritor parece bastante trastornado: apenas sale a veces para pasear al perro, que, por otro lado, es su único "interlocutor". El resto del tiempo está bebiendo, dormitando en su sofá --lo que le ocupa la mayor parte del día-- y hablando solo, o más exactamente con el paciente animal, lo que le permite exponer recuerdos, pesares, sentimientos y reflexiones (para que el espectador se entere). Sólo que un mal día aparece en su casa un misterioso personaje de acento sureño y cara de pocos amigos que se dice autor de uno de los relatos que contribuyeron al éxito de Mort, lo acusa de plagio y le exige una curiosa reparación.
Bastaría que el autor demostrara que el cuento en cuestión fue publicado primero por él en una conocida revista para desbaratar el planteo del desconocido, pero la búsqueda de un ejemplar de la publicación insume más tiempo del que está dispuesto a esperar el enigmático forastero, cada vez más amenazante y agresivo. No hace falta ser muy experto en el género para adivinar bien temprano el porqué de todo el enredo, sobre todo a partir del momento en que se ventila un viejo asunto en torno de otro plagio. David Koepp, que se ha lucido otras veces como autor de guiones ("La habitación del pánico", "La muerte le sienta bien", "El hombre araña"), comete el error de aportar demasiados datos demasiado pronto. Con una estructura tan débil, de poco le sirve sumar personajes secundarios y administrar algunos golpes de efecto. Tampoco lo ayudan mucho (porque dan demasiadas pistas para entender el nudo del asunto) ni la casi caricaturesca composición de John Turturro ni la afectada sobreactuación de Johnny Depp. Hay cuidada ambientación y buen trabajo fotográfico, pero quien mejor responde a las necesidades expresivas de la historia termina siendo Philip Glass. Claro que un buen film de suspenso necesita algo más que música.







