"Vidocq": un policía modelo
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Si bien el cine francés es reverenciado mundialmente por sus películas de calidad y por el prestigio de sus "autores", la industria gala se sostiene principalmente gracias a superproducciones ligadas al género de acción que ofrecen un gran despliegue de efectos visuales, como son los casos de "Pacto de lobos" y casi todos los proyectos supervisados por el poderoso Luc Besson ("Taxi", "El profesional", "Los ríos de color púrpura", "El beso del dragón", "Wasabi", "Fanfan, la tulipe", "El transportador" y muchos más).
En esta segunda vertiente se inscribe también "Vidocq", una nueva y ambiciosa versión cinematográfica basada en una verdadera leyenda de la historia francesa como fue Eugéne François Vidocq (1775-1857), un hombre que fue maestro, imprentero, pirata, estafador, espía y que -luego de entrar y salir varias veces de la cárcel- se convirtió en mítico jefe policial y creador de una brigada especial conocida como Sureté (nombre con el que aún hoy se conoce a los agentes galos), en la que introdujo por primera vez el uso de prontuarios, la balística, la impresión de huellas, técnicas contra las falsificaciones, además de prácticas hoy habituales en los servicios secretos de inteligencia. Además, la figura de Vidocq fue creciendo en el imaginario colectivo de su país por haber inspirado a obras y personajes de autores como Balzac, Victor Hugo, Charles Dickens, Edgar Allan Poe, Herman Melville y sir Arthur Conan Doyle.
Esta producción de casi 25 millones de dólares de costo se convirtió en un éxito en toda Europa con dos millones de espectadores en los cines franceses y un millón en los españoles. La repercusión del largometraje fue tal que su director y coguionista, el debutante Jean Christophe Comar (más conocido por su apodo de Pitof), ya fue contratado por Hollywood, donde actualmente está filmando un "tanque" como "Gatúbela", con Halle Berry en el papel de la heroína que antes interpretara Michelle Pfeiffer.
Pitof, famoso por haber diseñado los efectos visuales de numerosos videoclips, comerciales y una veintena de populares títulos como "Los visitantes", la "Juana de Arco" de Besson, la saga de "Asterix", "Alien: Resurrección", "Delicatessen" o "La ciudad de los niños perdidos", contó con Gérard Depardieu en el papel de un Vidocq ya veterano; con la bella actriz y modelo española Inés Sastre, como objeto de seducción; el talentoso André Dussollier ("Conozco la canción", "Un corazón en invierno"), como el prefecto de policía, y el ascendente Guillaume Canet como un misterioso periodista que intenta escribir la biografía del protagonista.
Lejos de todo rigor biográfico, el Vidocq de Pitof se enfrenta ya desde el primer plano con un ¿sobrenatural? malvado llamado El Alquimista y la investigación que se desata luego es la excusa perfecta para que se concrete una lujosa reconstrucción de época, que no esconde el artificio de recrear por vía de los efectos digitales el París de 1830. Pero el mayor mérito en el terreno técnico tiene que ver con el hecho de que se trata de uno de los primeros largometrajes rodados íntegramente en video de alta definición, con equipamientos de Sony similares a los que utilizaron directores como George Lucas para su nueva trilogía de "Star Wars", Barbet Schroeder para "La virgen de los sicarios", y el ruso Alexander Sokurov para la sofisticada "El arca rusa".
La película -estrenada hace ya tres años en toda Europa- llega directamente a los videoclubes argentinos tanto en VHS como en DVD editada por el sello Transeuropa y surge como un eficaz entretenimiento para aquellos que no tienen demasiadas pretensiones en el terreno temático, pero que se interesan por los audaces desafíos técnicos y estéticos que emprenden este tipo de producciones.





