
Coplas y baile en la Quebrada de Humahuaca
Esta noche, en el cierre oficial, desfilarán artistas del lugar y de otras latitudes
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HUMAHUACA.- "La copla como el suspiro, la copla como la lágrima, exactamente ese linde, entre la carne y el alma", reza el Coya Mercado. Su imagen puneña se recorta en la noche humahuaqueña, donde se desarrolla la nueva edición del Tantanakuy, que en su apertura reunió un conglomerado de sonidos y estilos diversos, que atrajo "más turistas que gente", como definió con picardía un residente de la zona.
Después de interrumpirse en el 95, el encuentro musical resurgió con el apoyo oficial. Esta noche tendrá su cierre oficial con un desfile de artistas de la quebrada y de otras latitudes.
El convite a artistas de otros palos como Me darás mil hijos o el Cardenal Domínguez, que se cruzaron con payadores uruguayos, músicos peruanos, venezolanos, artistas jujeños,y también dio lugar para la copla más antigua de la Cuadrilla del 1800. La legendaria agrupación compuesta por comadres, de entre 50 y 70 años, todas agricultoras humahuaqueñas, que sigue una tradición que viene de sus tatarabuelos y reconoce su origen en la pequeña localidad de Coctaca, el 10 de febrero de 1866, según señala una investigación.
María Máximo Ramos, coplera y presidenta de la agrupación, por herencia familiar, cuenta: "Se dice que en ese tiempo no era común una cuadrilla de copleros, pero era algo que la gente expresaba en sus tareas de campo. Esta agrupación terminó siendo como la madre de todas las comparsas que hay hoy en día. Pero hubo un tiempo en que la cumbia se volvió mas importante y se estaba perdiendo el canto de la copla. Nosotros tratamos de recuperar eso que hacían nuestros abuelos, que continúa haciendo mi madre, que es coplera y agricultora, para mantener las tradiciones y agradecer en estos días cantándole a la pachamama, por todo lo que nos da durante el año. Sólo tenemos fe en la pacha, a ella le rezamos, le pedimos, le agradecemos por seguir estando en la tierra viajando a través de ella".
Ellas fueron las protagonistas fundamentales del Tantanakuy de la primera jornada por su reinvindicación de la copla, esa que se macera en el silencio de los días quebradeños. "No estudiamos las coplas de los libros. Salen solas del corazón, como nuestros mayores que se las iban inventando mientras sembraban o hacían pastar las ovejas. Nosotras aprendimos así", dice otra integrante, mientras degusta un pastel de quinoa, la semilla original de la América india y prohibida por el conquistador español.
Pero el canto de la copla convive con una Humahuaca diversa, fragmentada entre la cumbia, en la ceremonia intima que produce la música de Ricardo Vilca, que todas las noches alberga gente en su casa con músicas y comida regional, o también la energía instrumental de Bicho Díaz, otro humahuaqueño natal, capaz de hacer bailar a la gente del lugar con tinkus que tienen gusto a ska, huaynos con aires reggae y carnavalitos a lo Jimi Hendrix.
Por estos días la quebrada se prepara para el carnaval, los únicos días del año donde se puede pecar "oficialmente" y donde la alegría no reconoce clases sociales. Surgen las invitaciones para participar de las chayadas de los mojones para que el año venga con buena cosecha, trabajo, salud y alegría para las casas. Mientras los pibes siguen acodados en las esquinas con sus tetras de espada al paisaje de postal declarado Patrimonio de la Humanidad. Hasta que se acabe el vino. La esperanza de que algo cambie se fugó hace rato del pueblo.
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