
Costanera Sur sin tentaciones nocturnas
1 minuto de lectura'
El 11 de diciembre de 1918, en la Costanera Sur porteña se inauguró el Balneario Municipal.
Ese día, soleado, caluroso y con algún chaparrón providencial, decenas de miles de personas asistieron al flamante Balneario Municipal para ver al corte de cintas protocolar y luego lanzarse al agua.
Las instalaciones para los bañistas, que debían sumergirse en estricta separación por género, incluyeron unas 300 casillas donde poder enfundarse los cerrados trajes de baño de la época. El horario del balneario era también estricto: de 6 a 11 y de 15 a 19, con la idea de "prevenir tentaciones de la concurrencia nocturna".
Sobre un Río de la Plata limpio de contaminación masiva, pero ya con denuncias por los vertidos de los saladeros cercanos, se trataba de un muelle adentrado unas decenas de metros en el agua, y significó el regreso de la ciudad a su margen acuático, hasta ese momento sólo usado como acceso fluvial a través del puerto. Además, la creación de los diques cercanos, concluidos en 1898, de algún modo también había formado una barrera hasta la costa.
El balneario se realizó durante la gestión del intendente Joaquín Llambías, colocado en el cargo, en 1916, por Hipólito Yrigoyen al mes de asumir su primera presidencia. El proyecto era el puntapié de otro más ambicioso: extender una avenida desde la nueva edificación hasta el Yacht Club Argentino, a la altura de la calle Viamonte.
Bajo las órdenes del ingeniero Benito Carrasco, en la etapa inicial se trabajó sobre el tramo entre las avenidas Belgrano y Brasil. En esta última, frente al nuevo muelle, se instaló ese mismo año la Fuente de las Nereidas , obra de la escultora Lola Mora, originalmente en la avenida Leandro N. Alem y la ahora llamada Teniente General Juan Domingo Perón. Se dicen varias cosas sobre el traslado: que intolerantes voces púdicas tuvieron que ver con la mudanza de una obra que mostraba el cuerpo femenino, y que en el germen de esa decisión estaba el revanchismo político (según se sabe, sostienen, la artista fue por lo menos protegida, sino íntima, del ex presidente Julio Argentino Roca).
En años sucesivos, la zona vivió un crecimiento notable con obras como la cervecería Munich. Se le debe al intendente Carlos Noel un curioso reglamento que indicaba que "los bañistas deben usar un traje de baño en buen estado, proveerse de toalla y no permanecer en el agua más de media hora".
Con la idea de reproducir la costanera de Niza, la zona vivió su apogeo hasta mediados de los años 50. Desde entonces se han sucedido muchos cambios, como la Reserva Ecológica y cantidad de torres.




