
Estrellas del ballet ruso
Intérpretes: Primeros bailarines del Teatro Bolshoi y del Grand Moscow Ballet de Natalia Kasatkina y Vladimir Vasilev / Duración: 140 minutos, con intervalo / Sala: Teatro Coliseo, Marcelo T. De Alvear 1125 / Nuevas Funciones : Hoy, mañana y pasado mañana, a las 20.30 / Nuestra opinión : Excelente
Rigor y disciplina son dos de los requisitos que debe reunir todo cuerpo de baile para ser considerado como tal, y en este sentido el Ballet Bolshoi ha sido y es un valioso paradigma en la formación de los bailarines. Creado en 1773, durante siglos se ha distinguido por su excelencia en materia de técnica, armonía y sincronización, y en la actualidad sigue manteniendo esa característica, tal como queda demostrado sobre el escenario del Coliseo.
El conjunto del teatro Grand Moscow Ballet tiene, con el segundo acto de La bayadera, de Minkus-Petipa, la oportunidad de demostrar lo que debe ser un cuerpo de baile. Es tan perfecta la sincronización de los movimientos de piernas, brazos, cabezas y torsos que las bailarinas parecen ser una sola enfrentada a decenas de espejos.
Los solistas que son todas primeras figuras del Bolshoi ofrecen una variedad de estilos que realmente sorprenden por la coordinación, solvencia y seguridad con que encaran su trabajo, al mismo tiempo que expresan la alegría que les produce el bailar.
La segunda parte del programa ofrece una variedad de pas de deux y fragmentos que incluyen los temas más conocidos para los balletómanos, pero, a pesar de esto, los bailarines renuevan las coreografías con su capacidad y destreza técnica, oportunidad en la que cada bailarín demuestra su talento.
El corsario, de Adam-Petipa, con Angelina Vorontsova y Pavel Dmitrichenko, es el aperitivo que abre un menú de grandes placeres, que se inicia con Magrittomanía, de Krasavin-Posokhov, una obra homenaje a Magritte, que recrea la estética del artista francés, a cargo de Alexander Smolyaninov, Denis Medvedev y Rouslan Pronin. Espartacus, de Khachaturian-Grigorovich, se presenta con el pas de deux de Aegina y Crassus (Elena Andrienko y Alexander Volchkov) y el adagio de Phrygia y Espartacus (Anna Nikulina y Pavel Dmitrichenko), que sirven para contraponer dos estilos, con distintas fuerzas energéticas por las características de los personajes, pero con el mismo resultado.
Daria Khokhlova y Denis Medvedev son los intérpretes ideales para dar vida a "Pájaro azul" y "Princesa Florina", de La Bella Durmiente, porque, a partir de sus físicos menudos, ideales para la secuencia, las imágenes que transmiten se agrandan en la danza. Grato fue encontrar a Piazzolla en Last Tango, con coreografía de Micho, en el que predomina el tema "Libertango", interpretado por Elena Andrienko y Ruslan Pronin, número que obtuvo las máximas ovaciones del público.
El pas de deux de Diana y Acteón, de Pugni-Vaganova, permite mostrar a un bailarín, Alexander Smolyninov, con un físico macizo que puede llegar a transformarse en algo etéreo y volátil, y al mismo tiempo ser el sólido soporte de su compañera Daria Khokhlova, quien tuvo también un gran desempeño.
No puede faltar el pas de deux de Don Quijote, con la interpretación magistral de Evgenia Obraztsova y Vladislav Lantratov, un trabajo de excelencia pocas veces visto, con la participación de Anastasia Gubanova y Yanina Parienko en las variaciones.
Un aspecto digno de destacar en la labor de los bailarines es que más allá de sus características físicas (altos, estilizados, robustos, menudos), todos exponen sus estilos con el mismo grado de eficiencia, ya se trate de saltos o giros, y como partenaires demuestran tanto aplomo y seguridad, especialmente al levantar a sus compañeras, que ambos se fusionan en una sola imagen.
El gran soporte es la impecable banda sonora que delata la participación de grandes orquestas sinfónicas.





