
Ludmila Pagliero, toda una intérprete clásica
La étoile de la prestigiosa compañía francesa brilló junto a Hervé Moreau, su magnífico partenaire
1 minuto de lectura'

La esperada presentación de las estrellas del Ballet de l'Opéra de París en el teatro Coliseo adquirió contornos de acontecimiento mundano. Mirtha Legrand fue una de las invitadas de honor que buscó su lugar en la platea, cerca del escenario; la productora Estela Erman, enterada de la presencia de Mirtha en la sala, acudió a darle la bienvenida y a presentarle a Elizabeth Maurin, directora de la pequeña troupe francesa, otrora notable bailarina-estrella de l'Opéra. Así, dos grandes divas (una en el arte, la otra en lo mediático) se saludaron en el preámbulo de una fiesta de la danza académica. Una soirée muy especial porque, encabezando este grupo de cámara, se presentaba por primera vez en su ciudad de origen Ludmila Pagliero, una de las actuales étoiles del prestigioso Ballet parisino.
Elizabeth Maurin, por su parte, había brillado como étoile de l'Opéra en los años noventa, cuando en pareja con Manuel Legris bailó allí La fille mal gardée , de la que ahora incluyó un pas de deux para esta presentación, según la revisión que ella misma acometió, y que bailaron con precisión Marion Barbeau y Axel Ibot en la primera parte del programa. Pero tal vez el mayor acierto de la directora del grupo y de su primera figura fue incluir como étoile masculina a Hervé Moreau, de privilegiada estampa y de admirable madurez artística. Moreau fue el perfecto e imprescindible partenaire de Ludmila.
A título de hors d'oeuvre del banquete dancístico que habrían de ofrecer, Pagliero-Hervé se lucieron en los roles centrales de Paquita, acompañados en las variaciones y en el pas de trois por los siete restantes integrantes del grupo: Ludmila, impecable en sus fouetés y en el dominio del lenguaje académico-festivo; Hervé, con sus giros en attitude y su prestancia de danseur noble. El encuentro de Julieta y Romeo , por su parte, deparó el lucimiento de la exquisita Charline Giezendanner, así como los saltos y giros de Gregory Dominiak (en los que se adivinaron los desafíos propios del estilo Nureyev, autor de esta revisión), de dotes aéreas, aunque inmaduro aún como partenaire .
No todo brilló en esta velada de acuerdo con las expectativas generadas por el origen de estos intérpretes, sobre todo en la primera parte, en la que las condiciones deficitarias de un escenario no apto para la danza y de un reglaje lumínico raleado deslucieron los resultados. En la segunda, en cambio, se afinaron las propuestas (salvo el desprolijo pas de trois de Cisne negro ; interesaba este pasaje, no incluido en las versiones que se ofrecen en el Teatro Colón, pero decepcionó).
La respuesta del público se caldeó a medida que avanzaba el espectáculo. La sorpresa de Carmen, de Roland Petit (1949), que abrió la segunda parte (no figuraba en el programa), deparó una Pagliero transformada, con pelo corto y oscuro al estilo Zizi Jeanmaire -la esposa de Petit, que consagró el rol- y cierta agresividad felina capaz de desafiar la presencia de un Don José particularmente apolíneo, a la medida de Moreau. Una merecida ovación saludó la performance del dúo.
Pero donde esa condición apolínea se manifestó en plenitud, à torse nu , fue en Cantadagio (música de Mahler), un hit de Joseph Lazzini, creado para el Ballet de l'Opéra en 1972, repuesto por Erman en 2011 e interpretado con admirable entrega por la pareja principal. Como en Noche transfigurada , dos seres se mueven en paralelo en un espacio desierto, hasta que se enfrentan, se entrelazan en el piso, se elevan, se perciben: todas las formas de la comunicación sensual confluyen en este dúo de sutiles portes. Hemos apreciado, de este modo, la filigrana estilística de Ludmila Pagliero, una verdadera intérprete clásica por la perfección de línea y por su temperamento, una artista que supo engarzar su formación argentina con una de las más refinadas escuelas de Europa.
1- 2
Ámbar de Benedictis se dio un chapuzón en las playas de Punta del Este y sorprendió por el parecido con su madre, Juana Viale
- 3
El apoyo de la esposa de Julio Iglesias, Miranda Rijnsburger, con un discreto mensaje en redes
4El álbum de fotos de Pampita desde el Caribe y la llamativa bikini que eligió


