Mora Godoy: "Me siento embajadora del tango"

La bailarina reestrena el espectáculo Chantecler Tango antes de llevarlo a Japón
Alejandro Lingenti
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28 de junio de 2014  

Mora Godoy todavía recuerda el susto que se pegó cuando, apenas unos días antes de su estreno de Chantecler Tango, le avisaron que los herederos de los dueños del cabaret porteño que tuvo su época de oro en los 40 la estaban buscando. Muchos de los que trabajaban en la producción del espectáculo musical que se acaba de reestrenar auguraban algún problema de derechos. Pero ella decidió encontrarse con ellos, que no sólo aprobaron el proyecto, sino que le entregaron fotografías que permitieron reconstruirlo con una fidelidad asombrosa para su estreno en el Teatro Alvear. Pasaron dos años, Chantecler Tango, igual que el tango a principios del siglo pasado, triunfó en París -en el histórico Teatro Chatelet, donde tenían previstas 30 funciones durante un mes y tuvieron que agregar una los sábados y domingos- y ahora vuelve en dieciséis únicas funciones al Ópera Allianz (Corrientes 860).

"Como tuvimos esas fotos, los programas originales y hasta la carta de comidas del lugar, pudimos hacer una escenografía maravillosa que te permite sumergirte en el Chantecler real", dice Mora, que tras este paso por la calle Corrientes llevará su Chantecler a Japón. "Me siento una embajadora del tango. Me lo dicen cuando voy a lugares como China, donde me bautizaron como «la reina del tango». Eso me llena de responsabilidad, tengo que presentar un espectáculo de primer nivel, auténtico, en el que no falle nada. Y creo que estuve a la altura, porque lo que pasó en París hace muy poquito fue impresionante.

-Se dice que tu personaje, Rithana Comba, fue amante de Gardel.

-Así es. Voy a confesar algo: fue Edmundo Comba, el sobrino de Rithana, que hoy tiene cerca de 90 años, el que me contó que Juan Garesio, el esposo de Rithana, miraba para otro lado cuando Gardel aparecía por el Chantecler. Era celoso, pero tenía tal admiración por Gardel que se hacía el sota. Ojo, otras versiones dicen que la bala que Gardel tenía alojada cerca de un pulmón la había disparado él.

-¿Cómo fue que pasaste del ballet clásico al tango?

-Cuando estudiaba en el Colón me decían que había un curso de tango los sábados y yo no quería ir. Me parecían mundos incompatibles, pero pude vencer los prejuicios. Fue fundamental ver a Piazzolla. Vino a ensayar al Colón y lo vi medio escondida en un palco. Me di cuenta de que el tango también es refinado, sofisticado, exquisito.

-¿Qué hace falta para bailar bien?

-Técnica, intuición y carisma. Pararte en el escenario y poder transmitirle algo al que te está viendo.

-¿Cuánto tiempo te entrenabas cuando empezaste?

-Muchísimo. De lunes a sábados entraba al Colón a las siete y media de la mañana, salía al mediodía, iba al a colegio y después volvía a practicar unas horas más. Entré al Colón a los 11 años y me sacrifiqué mucho. Mis viejos no podían creerlo, pero para mí era placer puro.

-¿Y hoy cuánto le dedicás?

-Ahora estuve ensayando ocho horas diarias para Chantecler y además tengo el "Bailando" de Tinelli... Estoy agotada, pero feliz. No me quejo, soy una agradecida.

-¿Pensás en el retiro?

Me shockeó mucho saber que el año que viene se retira Paloma Herrera, una gran amiga, alguien a quien admiro. Pero el tango es diferente, creo que puedo seguir unos cuántos años más.

La asignatura pendiente

A pesar del tiempo que le insumía el Colón, Godoy hizo el CBC y algunas materias de Ciencias Políticas. Hoy siente que le gustaría terminar la carrera, aunque lo ve complicado. "Deberían tener más horas los días –dice?. La política me gusta mucho, pero como estudiosa, no me metería de lleno, a ocupar un cargo, por ejemplo. Es un mundo difícil, hay demasiadas grietas entre los argentinos en la actualidad." Después de pasar muchos meses en el exterior, dice: "Acá las cosas no están tan mal como en otros países por los que anduve, donde vi cosas tremendas. Y no me parece bien que se ataque a ningún presidente elegido por el pueblo. Si fuera de facto sería otra cosa. Creo que hay muchas cosas de este gobierno que están muy bien, que hay otras para mejorar y que todos los partidos deben trabajar para solucionar problemas como la pobreza y la delincuencia. Tengamos en cuenta que a Cristina se le murió su compañero siendo presidenta y salió adelante. Y que, bien o mal, este gobierno tiene un modelo, un proyecto de país. Te lo digo yo, que trabajo para el gobierno de la ciudad y que creo que Hernán Lombardi es un excelente ministro de Cultura. Lo hablo con él sin nigún problema, de hecho".

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