
De día, mesa de café; de noche, discoteca
Todo sobre la disco table, invento del alemán Moritz Waldemeyer
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La comida entre amigos llega a su fin. Pasan a la mesa baja para tomar un café, lo terminan a toda velocidad. Levantan todo, más rápido todavía, pero nadie muestra indicios de querer salir. "Que la mesita quede impecable", se oye. Alguien enciende su iPod, alguien apaga las luces..., se arma la fiesta. A bailar sobre la mesita de café, que en un segundo se transforma en una minidisco hogareña, con parlantes de alta fidelidad, máquina de humo y un borde de luces láser que dibuja una jaula de la que, por suerte, se puede entrar y salir como si nada.
El invento está firmado por el alemán Moritz Waldemeyer, pero también debe su existencia a la revista británica Wallpaper*, cuando para su número de diciembre último le encargó diseñar algo que aportara cierto clima de discoteca al hogar.
El triunfo de esta idea significaría la desaparición de otras costumbres: el hecho de esperar hasta la hora oficial de bailar, hacer fila en la puerta de las fiestas, lidiar con empleados de seguridad poco amables, y hasta pagar entrada.
"La disco table, de un metro cuadrado, está diseñada para bailar de a uno, quizá de a dos, y es una referencia a los clubes nocturnos que tienen bailarines profesionales en jaulas. Quería llevar esta característica a las casas. Es un diseño irónico, no para ser tomado demasiado en serio", advierte Waldemeyer desde Londres, donde vive hace 13 años.
En sus trabajos, el muchacho sintetiza tecnología, arte, moda y diseño, y los resultados pueden verse tanto en la corona con rayos del video de We are golden, de Mika, como en el saco de láser que llevó Bono en la última gira de U2, pasando por los vestidos para hadas madrinas hechos en colaboración con el diseñador Hussein Chalayan y las lámparas Hooo!!! & Haaa!!! en cristal de Baccarat con diseño de Philippe Starck. Todo está prolijamente anotado en www.waldemeyer.com.
El invento de Waldemeyer recuerda sólo un poco a e.e. Nº 24, obra del artista japonés Kiichiro Adachi, una cabina al estilo telefónico con paredes espejadas, una bola de espejos colgando del techo, luces de fiesta y un par de auriculares con música electrónica. Una propuesta bastante menos sociable que la de Waldemeyer, eso sí.
Para la disco table, el diseñador se inspiró en estéreos Braun de los años 50 y los parlantes con pie Voight de la década del 30. Pero de antiguo el invento no tiene nada: además de los efectos lumínicos de colores, está revestido en DuPont Corian(R), material no poroso y tan resistente que hasta se usa en fachadas de edificios, y puede reproducir playlists de cualquier iPod o iPhone.
El precio: 8800 euros."Hasta ahora no mostramos la mesa en un espacio público, así que toda la devolución que recibí es de parte de los lectores de Wallpaper*. Hay mucho interés, sobre todo de Gran Bretaña, Estados Unidos y Medio Oriente, las áreas de mayor circulación de la revista", sigue el diseñador.
Tal vez, ahora, reciba algún pedido desde la Argentina. Quién sabe.





