Suscriptor digital

Dejando Neverland: tan contundente como devastador

Diego Batlle
(0)
16 de marzo de 2019  

Dejando Neverland

Nuestra opinión: muy buena

(Reino Unido-Estados Unidos/2019) Guion, fotografía y dirección: Dan Reed. Música: Chad Hobson. Edición: Jules Cornell. Disponible en: HBO (en dos partes, hoy y mañana, a las 20) y HBO Go.

Por su temática extrema (el abuso infantil), por la intensidad de sus testimonios (dos víctimas) y porque en el centro de la escena está nada menos que Michael Jackson, hay que hacer algunas advertencias. Dejando Neverland no es apta para todo tipo de sensibilidades y seguramente irritará a los incondicionales del creador de Thriller, pero está muy lejos de ser una mera aproximación sensacionalista.

Si hay algo que destaca a este documental del prolífico director inglés Dan Reed es el rigor con que expone cada arista del caso y cada faceta de estas historias de vida. Una minuciosa investigación, un impecable trabajo con el material de archivo y declaraciones con un grado de detalle demoledor hacen de la película una denuncia contundente, insoslayable y en muchos sentidos incuestionable. Está claro que esto no es un juicio y que seguramente habrá otras opiniones ( ya los herederos iniciaron una demanda), pero la dimensión humana, la profundidad psicológica de Dejando Neverland conmueve.

Los protagonistas del documental son dos treintañeros que compartieron la intimidad de Jackson cuando eran niños: el australiano Wade Robson fue descubierto a los cinco años al ganar un concurso de baile (el premio era conocer al Rey del Pop). El californiano James Safechuck participó, a los nueve años, en un comercial de Jackson.

El director reconstruye la trama legal y la cobertura de los medios, pero su foco, el énfasis siempre está puesto en las experiencias de Robson y Safechuck, en sus traumas y contradicciones y sus intentos de rehacer sus vidas en medio de la vergüenza, la culpa y la angustia acumulada. Uno de los aspectos más conflictivos del film tiene que ver con el lugar de los hermanos y sobre todo de los padres de ambos. ¿Realmente nunca se enteraron de nada? Ellos se defienden y dan argumentos bastante convincentes, pero siempre quedarán las dudas. Lejos del morbo y del amarillismo, Dejando Neverland resulta un modelo de investigación y, sobre todo, de sensibilidad a la hora de acercarse, con paciencia y rigor, al drama del abuso infantil.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?