Delfina Chaves habló sobre sus ataques de ansiedad y contó cuándo comenzó a tener parálisis de sueño

Crédito: Instagram
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23 de septiembre de 2019  • 15:26

La carrera de Delfina Chaves atraviesa un momento excepcional. La hermana menor de Paula Chaves tiene un rol protagónico en Argentina, tierra de amor y venganza, una de las tiras televisivas del momento.

En los últimos días, Delfina se refirió públicamente a uno de los momentos más difíciles de su vida, que fue el divorcio de sus papás, tras el cual su madre sufrió varios problemas de salud. "Mamá, con cuarenta y pico, se vio sola; sin profesión, sin saber hacer nada y se deprimió. Comenzó a tener actitudes raras. Al poco tiempo buscó alivio en el alcohol. Después, comenzó a tomar dosis dobles de antidepresivos, a mezclarlas con la bebida y se perdió. Todos los adictos necesitan tocar fondo", relató Chaves.

Fue en ese momento cuando Delfina comenzó a tener un síndrome de alteración en el sueño conocido como "parasomnia". " No puedo controlar la respiración cuando aparecen . Es como estar encerrada adentro de mi cuerpo. No me puedo mover, ni alterar nada, la única forma de que se me vaya es relajarme para poder volverme a dormir, cosa que es imposible", había explicado en redes un tiempo atrás.

La actriz de ATAV contó que fue cuando Paula comenzaba a dar sus primeros pasos como modelo cuando ella comenzó a tener sus primeros ataques de ansiedad. Por ese entonces Delfina tenía 12 años y vivía con su mamá: "Fue difícil entenderlos, porque no distinguís si lo que estás viviendo es real, es como si te alienaras. Fueron años duros. Me habían dejado sola con mamá y nuestra relación no era la mejor. Me ocupaba mucho de ella, hasta que necesité un espacio de cuidados para mi", explicó.

Poco tiempo después, la actriz decidió irse a vivir con su papá, como parte de lo que consideró "una decisión muy difícil". "A los trece hice mis valijas, pedí un remis y le dije: 'Perdón ma, pero es hora de priorizarme'. Le caí a mi papá (Miguel Ángel), en su mini departamento de soltero, con mi uniforme de colegio y el 'acá me quedo'", relató. "Durante cuatro años me acomodó donde pudo, en un cuartito sin persianas", contó a la revista Gente. Pero la convivencia con su papá tampoco resultó óptima. "Asumo que el problema era yo. Era picantísima, contestadora", explicó.

Según explicó la actriz, llegó un momento en que necesitó tener una opinión profesional sobre el momento que atravesaba. Fue por eso que a los 17 años comenzó terapia. "Mi psicóloga me salvó la vida. Me ayudó a mirarme de cerca, a quitarme algunas culpas; porque soy tan culposa", dijo. "Entendimos juntas de dónde viene esa ultra moral conmigo misma, esa necesidad de controlar todo. Porque la ansiedad tiene que ver con eso. La amo. Es el día de hoy que cuento con su mensaje de WhatsApp y hasta viene a verme a cada estreno".

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