Diario de una mujer gorda

H. Casciari / Sudamericana
(0)
1 de noviembre de 2006  

Cuál es tu blog

"Diario de una mujer gorda", de Hernán Casciari, encabeza el fenómeno de los blogs que se vuelven libros.

Alguien escribe en su blog. Alguien lee ese blog. Muchos leen ese blog. El blog es un éxito. Una editorial se interesa. Edita al autor del blog. Alguien entraen la librería y se encuentra con el blog, pero ya no es un blog: es un libro. Lo compra. Lo lee. Está leyendo un libro. Está leyendo un blog.

La escenita no es imaginaria, o sí, pero no importa: importa que si todavía no sucedió, va a suceder le semana que viene, mañana, en un rato. Editorial Sudamericana acaba de editar Diario de una mujer gorda, la historia que el blogger –el escritor– argentino Hernán Casciari fue colgando días tras día y con la que ganó el premio del Deutsche Welle al mejor blog global. Después del Diario…, vendrá la publicación (física, en papel, que se toca, se huele) de Buena leche, las historias de Lola Copacabana que también desandan el camino de la virtualidad al objeto. Hay una caso que es bandera. Cielo Latini, anoréxica recuperada con una de esas recuperaciones que después hacen carrera, subía sus cositas a Me Como a Mí, así se llamaba su blog. Ahí comenzó a postear, ahí subió la carta que le envía a sus amigas contando detalles de su (intento de) suicidio con 37 pastillas de Rivotril. La inconsciencia, la muerte, eran textos virtuales que se leían en pantalla. Cielo también es un libro, hoy: con 35 mil ejemplares vendidos, es el blog que ha llegado más lejos, en otro sello mainstream como Planeta. Un éxito. Pero hay una vuelta más: con el libro terminado, empezó a postear las tapas probables. En base a los comentarios (se dice "comments"), se decidió por una. O sea, el blog que fue papel que volvió a blog: un tránsito eterno.

Son tres ejemplos de algo que tal vez se transforme en tendencia, moda, nuevo camino del arte... no sé, tendremos que esperar. Mientras, como para ir entreteniéndonos, podemos jugar a las preguntas: ¿qué nuevas tensiones irrumpen, qué viejos procedimientos se deshacen, en el brusco pasaje que debe hacer un texto que fue blog y de golpe se vuelve libro? Y en todo caso, ¿por qué el soporte es tema? ¿En qué medida los soportes de la literatura son la literatura? Un montón de palabras organizadas como para componer una historia y su relato ¿no son siempre eso mismo (quiero decir: un montón de palabras organizadas como para componer una historia y su relato)? Entonces, que la materia que los soporta, sea la tinta, el papel o un sistema que combinaceros y unos ¿tiene de verdad alguna importancia? Supongo que todos estos siglos de edición de libros nos han puesto férreamente analógicos y ese tiempo que llevamos leyendo de esa manera tiene su imperativo, pero de todos modos los comienzos siguen siendo los comienzos y los finales, los finales, y aquel "lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme" o "la solemnidad de un pedo inglés" se leen, se dejan leer, de la misma forma y de la misma forma completan la operación final de la literatura, bien frente a la pantalla, bien con un libro en la mano, como sea.

"El cambio de soporte importa un cambio en el texto, por supuesto", opina Lola Copacabana, y luego agrega: "En la pantalla todo es mucho más informal, se favorece la frescura, la instantánea del momento por sobre la necesidad de una edición realmente acabada, perfecta, de libro o de manual. El blog es como una Polaroid, zas, nadie espera que estés quince horas fijándote cómo le pega la luz a cada objeto: sacás".

Maximiliano Tomas, editor del suplemento de cultura del diario Perfil y blogger apasionado (www.tomashotel.blogspot.com) revisa integralmente, más allá de lo específicamente literario, el ascenso del formato: "El blog es y seguirá siendo, por un buen tiempo, uno de los misterios contemporáneos más apasionantes:no hay todavía quien, a algunos años ya de su aparición, haya podido dar una definición realmente abarcadora o precisa de este fenómeno. En esta dificultad de demarcación, en su ser inaprensible reside, precisamente, buena parte de su potencialidad".

Y qué va a hacer el mercado con esta gema aún caótica: ¿la va a convertir en una nueva nada industrial de alto consumo? Y si quisiera hacerlo, ¿podría? Tomas se aproxima a esta idea: "Es probable que el libro de Lola, Buena leche, se venda bien. Pero sería cauto a la hora de definir las razones del éxito comercial de cualquier libro, haya nacido de un blog o no. Hasta ahora, las experiencias de pasaje de un soporte a otro –tanto en el caso de Cielo Latini o el de Bruna Surfistinha– han sido para mí decepcionantes. Aunque no creo que eso se deba al origen de los productos, sino a la demasiado transparente intención comercial de cada una de esas experiencias (en un caso la prostitución; en el otro la anorexia). Por estos días Mansalva distribuirá Montserrat, de Daniel Link, varios de cuyos textos han sido tomados de su blog. Y lo más probable es que el libro esté muy bien. Lo que quiero decir es que el formato no habilita por sí mismo la calidad de un producto ni legitima la figura de un autor".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?