
El Kirov llega por primera vez a la Argentina
Intimidades: el director revela los secretos de los integrantes de la compañía, que se presentará el jueves en el Luna Park.
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A medida que la cuenta regresiva se acorta para la primera visita de la compañía completa del Ballet del Kirov, de San Petersburgo, las expectativas crecen: su debut, el 10, en el Luna Park, con "El lago de los cisnes", mostrará lo más auténtico y elevado en la materia.
El plantel actuará en ese teatro hasta el 13 (hará también una gala), y el 15 y el 16, con igual programación, lo hará en el Teatro Colón. Hablar con su director, Oleg Vinogradov, da pauta de lo que este elenco, considerado el de mayor pureza en el estilo, significa.
Cercano a cumplir los sesenta, este hombre de finos rasgos, nacido en la ciudad que hizo construir el zar Pedro el Grande, maneja el destino de este plantel hace casi veinte años. Por supuesto que egresó de la célebre escuela Vaganova, fundada hace 258 años, semillero de esa compañía más que centenaria, símbolo de la ciudad de los canales, palacios y especial espíritu artístico.
Allí surgió la gama de los grandes del ballet que va de Pavlova yNijinsky a Nureyev, Makarova y Baryshnikov. El Kirov sigue siendo la piedra angular de la danza clásica universal.
Vinogradov comenzó su carrera en el Ballet de Novosibirsk, donde fue bailarín y maestro, hasta que en 1967 fue invitado para dirigir y hacer coreografía en el Kirov: su obra "Gorianka" recibió el premio del Estado. Entre 1973 y 1977 fue director artístico del teatro Maly y del Ballet de Leningrado, con el que presentó, entre otras, su obra "Yaroslavna". En 1977 regresó al Kirov, esta vez como director de la compañía.
Hay algunos datos que pueden dar idea de lo que es esta legendaria troupe: el teatro Kirov tiene un staff de 1000 personas que incluye el cuerpo de baile, músicos, profesores de ballet, además de escenógrafos, carpinteros, iluminadores, vestuaristas, técnicos y administrativos.
Los días de función los bailarines comen a las 17.30 y su dieta se restringe a té, yogur, legumbres y cereales. En general, comen carne magra, mucho pescado, trigo integral y leche, lo que no deja de lado, en tiempos de descanso, que gusten de la cerveza y su famosa vodka. El Kirov tiene funciones todo el año (excepto en agosto, mes de vacaciones) y no presenta menos de quince ballets y la misma cantidad de óperas anualmente.Algo curioso: cada año aumenta el número de casamientos entre los integrantes de la compañía. El amor y la danza en San Petersburgo van de la mano.
Algunas de las primeras figuras, como FarukRuzimatov, van a todos lados con su masajista personal, aunque en gustos no se ciñe solamente al ballet: le encantan los videos de Michael Jackson. Otra estrella, Igor Zelensky, reparte su tiempo entre el Kirov y el New York City Ballet: él, junto a la nueva luminaria Uliana Lopatkina, de 22 años, realizará la primera función de "El lago de los cisnes".
Vinogradov da su visión de la compañía:"El Kirov es el mayor guardián del repertorio clásico. Ha cuidado de preservarlo con la conciencia de poseer un patrimonio de más de doscientos cincuenta años. Seguramente, las cosas cambiaron en Rusia desde la perestroika, pero en nuestro elenco no se ven, excepto por las dificultades económicas que sufrimos. El gobierno no tiene dinero y se están buscando sponsors para mantener a esta maravillosa compañía. Pero en su calidad, en su vocación y en su perfección, el Kirov no muestra sus problemas ni desea que se reflejen en lo artístico".
Si bien el advenimiento de la nueva era de Rusia trajo dificultades, es verdad que también abrió grandes compuertas.
"Estoy orgulloso -dice- de haber iniciado el camino para que obras de coreógrafos extranjeros, del pasado y contemporáneos figuren en nuestro repertorio: actualmente tenemos coreografías de George Balanchine, Maurice Béjart, Anthony Tudor, Jerome Robbins y August Bournonville, nombres antes prohibidos en lo que fue la Unión Soviética. Es revitalizador, lo que no significa que cambiemos ni olvidemos nuestras fuentes: estos creadores nos han influido para enriquecernos tanto como nuestra escuela clásica los influyó."
En breves palabras, Vinogradov explica el sello que le dio a su compañía el más importante coreógrafo clásico, Marius Petipa:"En Buenos Aires nos presentamos con una de sus mayores obras, El lago de los cisnes . Por sesenta años, el Kirov fue el hogar de este coreógrafo francés. Durante ese tiempo desarrolló el patrimonio más valioso con obras que son la esencia del estilo y que siguen teniendo vigencia y esplendor. Fue un reformador y ningún otro hizo tanto por nuestro teatro y el ballet universal".
Sumamente orgulloso de su lugar de origen, lo describe con pasión:"San Petersburgo es la ciudad más maravillosa del mundo y esta compañía es otra muestra de lo que esta ciudad y mi país han dado como regalo para regocijo del espíritu del hombre".






