"El premio de un actor es trabajar"
Gabriel Goity habla de su logrado papel en la película "Secretos compartidos"
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Gabriel Goity y su personaje de Enrique Capobianco -uno de los protagonistas de "Secretos compartidos", el film de Alberto Lecchi que se estrenó ayer- tienen algo en común: son capaces de asumir identidades aparentemente irreconciliables, ser mansos corderitos y al mismo tiempo lobos.
Ambos actúan. Pero mientras Capobianco lo hace por razones que el espectador de "Secretos compartidos" ya descubrirá, en el caso de Goity es por vocación, porque a los diecisiete años intuyó -viendo a Ernesto Bianco en "Cyrano de Bergerac", en el Teatro San Martín- que sólo jugando a ser otros llegaría a ser feliz.
Cuando El Puma -como apodan sus amigos al actor- aceptó sus preferencias, se armó de valor para enfrentar la conmoción familiar e ingresó en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Desde entonces, dice, lo único que quiere "es actuar".
"Gracias a Dios siempre trabajé mucho, con o sin dinero. En las épocas en que hacía cooperativas, estaba en dos o tres proyectos a la vez", recuerda Goity mientras _como en aquellos años de bolsillos magros_ combina cuidadosamente los horarios y se multiplica en variados personajes. "Sueño de una noche de verano", "La mesa de los galanes" y "Humores que matan" figuran entre las obras que ha realizado en teatro. Incursionó en televisión y en 1997 filmó su primera película, "Mar de amores", comedia de Víctor Dinenzon que pasó por las salas sin pena ni gloria.
Riesgo profesional
Tras aquel fallido debut cinematográfico _"pusimos lo mejor de nosotros en el film y no alcanzó. Es el riesgo que uno tiene en esta profesión, aprende mientras va transitándola", reconoce_, Goity fue convocado por Alberto Lecchi para su largometraje "Secretos compartidos", un policial de enigmas basado en "Pescador y payaso", novela de Leandro Siciliano.
En esta historia sobre un hombre aparentemente normal (Vicente Duarte, interpretado por Víctor Laplace) que llega a convertirse en el asesino serial más buscado del país, Gabriel Goity asume el rol de un amigo reprimido y ciertamente ambiguo, quien trabaja de payaso animando fiestas infantiles.
"Es un hombre tímido, introvertido, que encuentra en entretener a los chicos la forma de descargar todas sus energías contenidas", anticipa Goity sobre su Enrique Capobianco. "No es un tipo fácil de definir y ése es también su conflicto _agrega_. Por eso se engancha con Vicente Duarte, es una suerte de espejo en el que encuentra cosas que él no tiene resueltas".
Después de ver en una exhibición privada el resultado final de un trabajo que otros colegas rehusaron aceptar (actitud sobre la que opina: "Me resulta extraño que actores tan maduros y reconocidos tengan ese costado de vedettes, que por una "cuestión de imagen" no quieran hacer escenas perversas"), Gabriel Goity espera "con bastante ansiedad" la respuesta del público a "Secretos compartidos".
El tercer título de su filmografía es "Los aventureros de Rosario", ópera prima de Sergio Belotti que ya está en rodaje. Aquí interpreta a un empleado bancario inspirado en un personaje de carne y hueso, el tesorero de un banco santafecino que desapareció misteriosamente con tres millones de pesos y ahora está en la cárcel. "No es la historia de ese hombre, pero el hecho surge de una novela de Daniel Guebel", explica el puntal de un elenco formado por Edda Bustamante, Victoria Onetto y Edgardo Nieva Alternando esta filmación con las grabaciones en Canal 9 de "Son o se hacen", Goity se prepara para encarnar a otra criatura de ficción en clave de comedia. Acompañado por Jean-Pierre Noher y Vanesa Miller, a partir del l8 saldrá al aire con "La barra de la tele", por Canal 13. "Es un programa referido al Mundial de fútbol, que haremos en vivo y terminará con el pitazo del referí en el partido final que, esperemos, juegue y gane la Argentina", sintetiza evitando infringir la consigna "de no hablar demasiado" sobre esta producción. Después Goity reaparecerá en pantalla pero desde Telefé. En "Los fiscales", propuesta dramática encabezada por Darío Grandinetti, Jorge Marrale y Selva Alemán.
Con el piloto puesto
En estos días también se está jugando la suerte de "Casa natal", cuyo programa piloto fue puesto a consideración de varios canales. Gestada por Gustavo Garzón, la serie reúne a ambos actores, a María Rosa Gallo, Bettiana Blum, Carola Reyna y Osvaldo Bonet, bajo la dirección de Boy Olmi.
"El premio para un actor es trabajar", afirma este amante del fútbol, que de chico disfrutaba frente a un televisor de "las genialidades de Ernesto Bianco, Olmedo y Niní Marshall", y de adolescente, gracias a su abuelo -"que en plan de desasnarme, todas las semanas me llevaba al cine o al teatro", recuerda-, descubrió que jugando a ser otros sería, por fin, él mismo.
La verdad frente al espejo
"Nunca estoy del todo conforme y siempre encuentro algo que corregir cuando me veo en pantalla", confiesa Gabriel Goity, reconociéndose como un gran exigente consigo mismo. Y como prueba de sus dichos suma una ironía matizada por su risa contagiosa: "De pronto creo que soy lindo, me siento William Holden, y cuando me enfrento a las imágenes, veo un gordo pelado y me deprimo; en esos momentos me enamoro más de mi esposa".
Consciente de que, a la hora de actuar, lo suyo pasa "por buscarle la vuelta a los personajes antes que por la belleza", apela al sentido del humor _que parece ser una constante en su personalidad_ para explicar mejor las cosas. "Sé que no me van a contratar precisamente por mi cara "bonita" -dice-. Si tuviera que depender de eso, me moriría solo y virgen. Así que si no busco un tonito, algún aspecto interesante, voy muerto".





