El secreto de Adaline

Eterna juventud, esa condena
Fernando López
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8 de mayo de 2015  

Ficha técnica: El secreto de Adaline (The Age of Adaline, EE.UU./2015, hablada en inglés y portugués) / Dirección: Lee Toland Krieger / Guión: J. Mills Goodloe y Salvador Paskowitz, sobre una historia que les pertenece / Fotografía: David Lanzenberg / Música: Rob Simonson / Edición: Melissa Kent / Diseño de producción: Claude Pare / Elenco: Blake Lively, Michiel Huisman, Harrison Ford, Ellen Burstyn, Kathy Baker, Amanda Crew / Distribuidora: Diamond / Duración: 112 minutos / Calificación: apta para mayores de 13 años / Nuestra opinión: regular.

Una rara alquimia cuyo misterio sólo podrá ser descifrado en 2035, según nos anticipa el verborrágico relator que domina los primeros tramos del film, se ha producido en el origen de esta ambiciosa historia que reflexiona sobre la inmortalidad y pretende contarnos un caso romántico que trasciende los tiempos. Varios factores se combinan para que, como consecuencia de un espantoso accidente de auto, una joven y bella viuda con look de antigua estrella de Hollywood (Blake Lively) se vuelva inmune al paso del tiempo. El film, que bien pudo haberse titulado El curioso caso de Adaline Bowman y aborda esta variación de la fuente de Juvencia, espera ser entendido como un cuento de hadas, pero la historia de la heroína que nació en 1908 y permanecerá para siempre estancada en los 29 años transcurre en este mundo, más precisamente en San Francisco, donde se sucederán después otros hechos inexplicables. Haber sido la beneficiaria de ese fenómeno, que tantos envidiarían, sin embargo le trae infinidad de inconvenientes, y no es el menor de ellos la soledad (impuesta por ella misma para evitar ser considerada un fenómeno circense), la forzosa falta de futuro y, por ende, la imposibilidad de vivir un amor. También la condena a mudar de domicilio y de identidad cada diez años y la de tener como mamá a su hija, que hasta la actualidad (2014) ha seguido envejeciendo como cualquier humano normal. Y a portar eternamente ese aire melancólico que en el caso de Blake Lively puede parecerse muchas veces a la languidez o la inexpresividad. De todas maneras, cabe suponer que no deben de ser ésas las consecuencias más perturbadoras de la inmortalidad. Demasiado tema para un tratamiento tan hueco.

Que lo que se cuenta resulte poco creíble es lo de menos, si hasta pueden perdonarse, por inevitables, los tramos finales tan próximos al ridículo. El tema, convengamos, bien pudo haber disparado otras reflexiones, no todas vinculadas con el enredo melodramático que interesó a los guionistas y cuyo único mérito parece ser haberle dado a Harrison Ford un papel bastante más sólido que los que le han tocado en los últimos años. Él y Ellen Burstyn, al menos, supieron dotar de alguna convicción a sus personajes, los más convincentes de la rebuscada historia.

http://guia.lanacion.com.ar/cine/pelicula/el-secreto-de-adaline-pe6263

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