En busca del equilibrio
Después de rechazar una oferta de Adrián Suar, el actor disfruta de la buena repercusión de su telenovela y afirma que no quiere quedar atado a la TV.
1 minuto de lectura'
Pablo Echarri se ríe. Quiere evitarlo, pero no puede. Cada vez que intenta disimularla, la risa lo traiciona. Es que en este caso su expresión podría no ser considerada políticamente correcta, porque los mismos motivos de su sonrisa seguramente no le hacen gracia a los de enfrente.
Pero, ¿cómo no festejar el buen rating de "Los buscas de siempre", en Azul TV, cuando debe enfrentarse cada noche, a las 22, a "Primicias", la apuesta fuerte de Canal 13? Porque en esta historia tan parecida a la de David y Goliat, el más débil no está ganando pero pierde por poco y eso ya es una hazaña.
La risa de Echarri insiste. Hay una satisfacción personal que él quiere esconder pero que esa risa delata. El gran secreto es que hoy él podría estar en la vereda de enfrente, pero dijo no cuando Adrián Suar, el año pasado, le ofreció ser parte de "Primicias". Y ahora que todo es ganancia, confiesa: "Fue una jugada y no me equivoqué". Una de las razones por las que "Los buscas de siempre" hace una diferencia en la TV actual es justamente que se parece poco a ella y muchísimo a las clásicas novelas de Alberto Migré, donde el protagonista llevaba adelante la historia y los demás acompañaban.
Ese formato pesó cuando Enrique Estevanez, productor, le ofreció el papel de Martín, un argentino típico y atorrante al que el actor dice no parecerse, "al menos ahora".
"Las telenovelas con muchos protagonistas se establecieron, más que nada, con el arribo de Suar -explica Echarri-. Son elencos múltiples y dispuestos de una forma horizontal más que vertical. Es un buen estilo. El nuestro es otro, el que siempre se produjo en la Argentina, con encabezamiento vertical." Tal vez porque se trata de un tema casi técnico, lo dice seriamente. Sin embargo, esa estructura también implica grados de responsabilidad. El protagonista carga con ella casi por entero: si fracasa, es el culpable; si tiene éxito, es enteramente suyo.
Por eso, Echarri admite que "fue una jugada". Es cierto que luego de dos años de ausencia (su último trabajo fue en "El signo", con Rodolfo Bebán) quería volver a la TV con el mismo género de sus comienzos ("Inconquistable corazón", "Mujercitas"), pero también tuvo que decidir entre "Primicias" y "Los buscas de siempre". Suar le había ofrecido un papel en la tira de periodistas mientras se realizaba la filmación de "Alma mía", la película que produjo Pol-Ka y que había protagonizado junto a Araceli González, pero Enrique Estevanez apareció en su camino con una historia y un personaje de gran desarrollo.
"En realidad fue una apuesta", aclara. "Las cosas pueden resultar o no. Hay un momento en que uno debe decidir con qué camiseta jugar y tiene todas las de ganar o todas las de perder, uno apuesta y en una apuesta a veces se gana y otras, se pierde." Hace un silencio y otra vez la comisura de los labios lo traiciona. ¿Significa esa sonrisa que no se equivocó? "No sólo siento que no me equivoqué, sino que siento que di en el clavo", contesta.
Una vez que la apuesta se puso en marcha, sólo de una cosa Pablo Echarri estaba seguro: no contaban con mucho más que con el deseo de hacer un producto digno para salir a pelear desde la tibia pantalla de Azul TV por un puñado de puntos de rating del total casi repartido entre Telefé y el 13.
"Cuando largamos con "Los buscas..." sabíamos que salíamos de un lugar muy modesto, que íbamos a la búsqueda de nuestro público sin necesidad, ni la intención siquiera, de competir cabeza a cabeza con ningún producto, en este caso con "Primicias". Hoy me siento bien por haber logrado un público y hasta ahí llega la cosa, aunque es cierto que la ambición por ahí hace que queramos un poquito más. Pero siempre fue clara la diferencia entre una pantalla y otra, entre la posibilidad de promoción de una parte y de la otra", recuerda Echarri, y abre grandes los ojos, se inclina hacia adelante, les pone el cuerpo a sus palabras como quien quiere transmitir la intensidad de lo que cuenta.
David y Goliat
Entonces habla de las casualidades que no existen, de un grupo de gente que tiene mucha fuerza para trabajar, de una energía que saca lo mejor de un gran elenco. En otras palabras, se refiere a cierta mística. Y uno no puede dejar de preguntarse si esa fortaleza de espíritu se habría generado si "Los buscas..." no fuera el más débil de esta batalla televisiva. "Sabíamos que nosotros éramos David, y desde ese lugar teníamos la posibilidad de lograr todo en buena ley, de lograr que la gente apostara a nuestra novela. Si nuestro producto era digno, sabíamos que la pelea iba a poder ser de igual a igual más allá de la promoción desigual y más allá de la pantalla de Azul TV, que venía de ser fría y estaba subiendo la puntería."
Si "Los buscas..." es el David de esta historia, la piedra se llama Pablo Echarri, un protagonista de telenovela que decidió jugarse por ser una mezcla de galán y antihéroe para interpretar a Martín, un buen mozo que suele hacer pequeños papelones que intenta solucionar con otros tantos más grandes aún.
"Desde el primer momento creí que el galán no debía ser el todopoderoso de siempre", explica Echarri. "Por el tiempo en que vivimos, debía ser mucho más vulnerable para ser querible. Y ser un payaso, que el personaje que es un héroe se animara al ridículo era lo acertado. Si yo hubiera querido pasar por encima de las mujeres como hacían los galanes de otras épocas, me habría equivocado, porque las mujeres no son lo que eran en su momento. Tengo que adecuarme no solamente como actor, sino como persona, a este tiempo en que el hombre es más vulnerable de lo que fue en toda su historia."
Así fue que en varios capítulos de "Los buscas...", Martín -podría decirse que el mismo Echarri- se disfrazó de Tarzán para rodar en la ficción la publicidad de un alimento para perros. Y este rey de la selva industria nacional en taparrabos -lejos del cincelado Catriel de "Más allá del horizonte"- se veía tan absurdo saltando de pasto en pasto -ya que no podía hacerlo de rama en rama en un parque-, que la tentación de convertir las escenas en una exhibición física nunca pudo hacerse lugar en lo que ya estaba ganado para la comedia.
"Es que me río de mí mismo", dice Echarri, y cuenta cuándo fue que perdió el miedo al ridículo: "Haber hecho teatro, haber hecho "Puck", haberme puesto una máscara y haber cambiado la voz para hacer de Pedro Cartabón, sacó el payaso que tenía adentro y me hizo dar cuenta de que podía ser capaz de hacer cualquier cosa. A Martín no lo podría haber hecho sin "Puck", o lo habría hecho de otra forma y no habría sido tan efectivo para mí, porque no me habría animado a romper conmigo mismo".
Pablo Echarri habla de su crecimiento actoral y, de repente, sus palabras describen mucho más, parecen ser la síntesis de aquella encrucijada en la que debió elegir entre "Primicias", para Canal 13, y "Los buscas...", para Azul TV. El no lo sabe y tal vez por eso no se le escapa una sonrisa cuando dice: "Yo me animé al ridículo. Di un paso al abismo... y caí parado".
Números
En su pugna con "Primicias", "Los buscas..." mantiene un más que digno segundo lugar. Si bien en el promedio de febrero el ciclo del 13 le gana al de Azul por 14,2 a 9,1 puntos de rating, el programa que protagoniza Echarri logró un sostenido crecimiento con mediciones de audiencia que fueron en alza: de un promedio de 8,6 en la primera semana del actual, a 10,1 en la última.





