
En Vélez, la euforia tuvo cara de mujer
Clima: poca venta de merchandising y entusiasta presencia femenina dieron la nota en la primera gran noche de Luis Miguel
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Luces de colores se encendían y apagaban sobre el telón blanco que cubría la enorme estructura de metal construida en la cabecera del estadio José Amalfitani, demorando por más de cuarenta minutos la salida a escena de Luis Miguel en la primera presentación en suelo argentino de su gira "Amarte es un placer".
Treinta mil personas, en su mayoría mujeres, colmaron las tribunas y el campo del estadio, en el que se había reservado una gran parte para el sector VIP. Así como fueron las primeras entradas en agotarse, del mismo modo los fanáticos ubicados allí se pararon antes que nadie sobre las sillas y comenzaron a gritar pidiendo por el ídolo antes que los grupos bullangueros de las tribunas altas.
El ingreso en el estadio fue lento pero ordenado y las tribunas nunca llegaron a completarse, aunque el grito de la multitud se volvió ensordecedor a las 21.30, hora en que debía comenzar el espectáculo. Los cánticos volvieron a escucharse más fuerte aún cuando se apagaron las luces y la figura entre sombras de Luis Miguel apareció en las pantallas dispuestas a ambos lados del escenario.
Intento infructuoso
El personal de seguridad intentó poner freno a la euforia de las fanáticas -que se destacaron en forma grupal por las vinchas brillantes o las remeras del mismo color, según el club de fans al que pertenecieran- y detener la avalancha que sufrían los noteros de TV, a los costados del estadio.
Tres puestos de merchandising especialmente armados no tuvieron demasiado éxito en las ventas.
El sector VIP del campo no tardó en colmarse de fanáticas paradas en los pasillos con vinchas y remeras con la imagen del cantante, que empujaban contra los guardias de seguridad y las vallas con el único objetivo de acercarle un muñeco de peluche o un ramo de rosas a Luismi, que cayó una y otra vez en el vacío hasta que el cantante lo capturó y entonó su hit "Por debajo de la mesa" con las flores entre sus manos.
Algunas chicas derramaban lágrimas y suspiros por el cantante, pero no fueron tantas, como sucede habitualmente en los shows del mexicano, las que tuvieron que recurrir a la clásica carpa de primeros auxilios.
Mientras el público terminaba de ubicarse en las plateas y un helicóptero sobrevolaba la zona, muchas jóvenes se asomaban desde las bandejas superiores para ver más de cerca la salida del ídolo.
Con clima de living
Finalmente, a las 22.10, vestido con un impecable traje negro y una camisa blanca, Luismi empezó su show con "Quiero", uno de los temas recientemente estrenados en el CD "Amarte es un placer", mientras bajaba de una lámpara de living plateada que pendía del techo del escenario.
Luego de tres temas, Luis Miguel saludó al público: "Buenas noches, Argentina, gracias a todos por estar acompañándome aquí esta noche", dijo sonriente. Y las fans enloquecieron.
El público pareció entusiasmarse más con los viejos boleros y hits como "Suave" y "Dame" _debidamente ilustrados con un video en pantalla y el delirio de las fanáticas cantando al unísono con los brazos en alto_ que con los nuevos temas. El público bailó, hizo la "ola" en las tribunas y provocó la gran ovación de la noche tras los últimos acordes de "O tú o ninguna", el segundo corte difusión del nuevo compacto del artista mexicano.
Muy cerca de la gente, bailando al borde del escenario y haciendo participar a los fans de sus canciones, Luis Miguel renovó anteanoche su éxito de siempre en suelo argentino.
Apostillas
El único momento en que la euforia por Luis Miguel pasó a segundo plano fue antes de comenzar el show, cuando las fanáticas avasallaron a los noteros de TV en el campo del estadio, mientras hacían entrevistas para sus programas. Los dos más asediados por las chicas fueron Marley, de "Teleshow" (Canal 13), para el que también hubo cánticos de aliento desde las tribunas, y Daniel Tognetti, de "CQC" (América).
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Una postal tierna se vivió cuando Luis Miguel, promediando el recital, le hizo señas a un nene de las primeras filas que lo saludaba y lo invitó a subir al escenario. El cantante le dio un beso en la mejilla y las fanáticas, apretadas contra el vallado que las separaba del ídolo, gritaron con delirio para aprobar el gesto del cantante.
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Los músicos que acompañaron a Luis Miguel en los recitales fueron Francisco Abonce y Juan Arpero en trompeta, Tommy Aros en percusión, Alejandro Carballo en trombón, Lalo Carrillo en bajo, Tadd Robinson en guitarra _que ensayó algunos pasos de baile junto al cantante en el show_, Marco Gamboa en sequencer, Francisco Loyo y Arturo Pérez en teclados, Víctor Loyo en batería, Jeff Nathanson en saxo, y Julie Bond, Carmel Smithe y Naja Barnes en coros.
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Finalmente, Luis Miguel recibió ayer por la tarde el flamante Premio Diamante, que otorga la Cámara de Productores de Fonogramas y sus Reproducciones (Capif), por haber vendido más de 500.000 copias de sus últimos cuatro álbumes.






